El fenómeno de El Niño ya comenzó a consolidarse y podría tener efectos concretos en Córdoba durante los próximos meses, aunque no sería en todas las regiones por igual. Desde el Observatorio Hidro-Meteorológico provincial advirtieron que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial empieza a configurar un evento fuerte, capaz de modificar las condiciones meteorológicas de la región.

“Estamos en condiciones de Niño, el calentamiento de las aguas ecuatoriales ya empieza a configurar un evento Niño fuerte que puede generar impacto en nuestra región”, explicaron desde el organismo. Aunque sus consecuencias más marcadas suelen observarse en el Litoral argentino, también se esperan variaciones en temperaturas y precipitaciones en Córdoba.

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que las condiciones del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) corresponden actualmente a una fase cálida. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, los modelos dinámicos y estadísticos muestran una probabilidad del 100% de que El Niño continúe activo.

Los especialistas coinciden en que el incremento de lluvias tendría mayor protagonismo en el noreste argentino, la Mesopotamia y el sur de Brasil. En Córdoba, en cambio, el efecto no sería uniforme y habría sectores mucho más expuestos que otros.

Las zonas más sensibles

Tomás Kember, ingeniero agrónomo y analista en agrometeorología de la Bolsa de Cereales de Córdoba, explicó a ElDoce.tv que históricamente la señal del fenómeno aparece con mayor claridad hacia el este provincial.

“En Córdoba generalmente los departamentos que afecta El Niño es en el este, se ven más lluvias en lo que es Marcos Juárez, Unión, General San Martín, San Justo y por ahí más al sur Roque Sáenz Peña”, detalló.

La situación es distinta en otras regiones. “En Río Cuarto, Calamuchita, Santa María o al norte de Córdoba, con el estudio de los años con nuestra red de estaciones meteorológicas, hemos visto que las anomalías de precipitación no son tan marcadas en estos departamentos cuando hay condiciones del Niño”, señaló.

Kember aclaró que eso no significa que esas zonas no puedan registrar abundantes precipitaciones durante esta temporada, “simplemente que no está tan asociado al Niño en estos departamentos su efecto”.

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En el sudeste, en cambio, los registros históricos muestran una relación más directa con aumento de las precipitaciones. “En 2015 había un Niño consolidado y llovió aproximadamente 60 milímetros, pero este dato es una media departamental, no quiere decir que en algunas localidades puntuales llueva muy mucho en muy poco tiempo”, puntualizó.

El escenario también genera expectativas para el campo. Después de un invierno bastante húmedo, los suelos llegan al comienzo de la campaña estival con buenas reservas de agua y con pronósticos que anticipan nuevas lluvias.

Planificación agrícola

Para Kember, estas condiciones pueden modificar las decisiones de siembra. “El inicio de la campaña estival es muy alentador porque tenemos humedad en el perfil de suelo y se pronostican lluvias, eso hace que se reconfigure un poco la siembra de la próxima campaña, se espera que haya mayor proporción de siembra temprana”.

El mayor nivel de humedad harían reconfigurar la siembra de la próxima campaña. Foto: archivo.
El mayor nivel de humedad harían reconfigurar la siembra de la próxima campaña. Foto: archivo.

El especialista recordó que Córdoba históricamente tiene más del 70% de siembra tardía, una estrategia que ofrece mayor estabilidad. Con humedad disponible y perspectivas de nuevas precipitaciones, algunos productores podrían adelantar los cultivos buscando un mayor potencial de rendimiento, aunque con más exposición a eventuales faltantes de agua y temperaturas elevadas.

También podría cambiar la composición de la superficie cultivada. Según explicó, aumentaría el área sembrada con soja en detrimento del maíz, entre otros factores por la preocupación de que una mayor humedad favorezca la presencia de la chicharrita, insecto que afecta ese cultivo.

Alerta internacional

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó que la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es excepcionalmente alta, cercana al 100%, y que su punto máximo llegaría hacia finales de 2026.

Un evento fuerte que aumenta la posibilidad de cambios importantes en precipitaciones y temperaturas, aunque su impacto concreto depende de cada región, recalcó el organismo.

El Niño no tiene por qué ser sinónimo de desastre. Contamos con los pronósticos y la previsión necesarios para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”, sostuvo el jueves la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, quien reclamó una preparación acorde a la magnitud prevista del fenómeno.