Algo está cambiando en la costa de Granada: cada vez aparecen más ballenas, mantarrayas gigantes y tortugas

Está claro: los ciclos de la fauna y la flora marinas se están desplazando y reestructurando a un ritmo acelerado como respuesta directa a los cambios globales del planeta. Desde Reino Unido registrando capturas récord de pulpos por el calor hasta la llegada masiva de megafauna marina a franjas litorales donde antes su presencia era excepcional. Lo contaba un medio granaíno a través de Marcos González, dueño del centro de buceo Open Water.

Este profesional ha crecido dándose chapuzones en La Herradura; por eso nota los cambios enseguida: "Llevo toda la vida viendo la fauna del Mediterráneo y siempre ha sido lo normal: en verano venían un tipo de peces, en invierno otro. Pero desde hace unos años estamos notando cambios, y cada vez se está acrecentando más".

¿Ballenas? ¡Ballenas! Su primer gran avistamiento de una ballena, recuerda, fue hace tres años. Desde entonces, los avistamientos se han multiplicado: "El año pasado, en un solo día, llegamos a ver más de una decena entre La Herradura y Almuñécar".

Lo que de verdad le sorprendió fueron las mantarrayas gigantes, conocidas como 'móbulas'. "No las había visto nunca, ni mi padre, ni los pescadores tampoco. Un día vimos dos y luego cada vez veíamos más. El año pasado fue increíble y en un día vimos hasta diez o doce ejemplares juntos", relata. Desde el Oceanogràfic de Valencia coinciden con este aumento de avistamientos.

A eso se une que hace poco avistaron a un tiburón azul o tintorera, una especie catalogada en peligro crítico en el Mediterráneo tras haber sufrido un declive del 90% en los últimos 50 años —hasta los pillaron copulando—. Aunque sí es propia de estas aguas, resulta rara de ver por la sobrepesca.

Y tortugas. "Antes veía una al año, o ninguna. Este año llevo decenas y decenas", asegura Marcos. Aún recuerda los días tras los temporales del pasado invierno que mantuvieron el mar revuelto durante 53 días. Cuando por fin amainó el temporal, la tripulación se encontró siete u ocho tortugas, dos de ellas muy débiles por no haber podido alimentarse durante tantos días de oleaje. Avisaron al 112 y un equipo especializado las recogió, las recuperó y más tarde las devolvió al mar en una suelta en la playa.

Tras ver tantas especies marinas inusuales en el litoral granadino, Marcos decidió organizar salidas marinas que bautizó como 'safaris': excursiones en las que, junto a especialistas, observan lo que el Mediterráneo les ofrezca ese día, ya sea un coral, una medusa o, con suerte, algún gran animal marino.

Chval

La ciencia confirma. Luis Sánchez Tocino, exprofesor de Zoología Marina en la Universidad de Granada y vinculado al Departamento de Zoología, destaca la presencia de grandes cetáceos como el rorcual común, cuya subpoblación mediterránea está En Peligro y apenas cuenta con entre 1.300 y 1.700 individuos. O la yubarta (la ballena jorobada), especies que "pasaron por el litoral granadino y se quedaron más tiempo del habitual y en algunos casos se podían escuchar alimentarse desde la propia playa".

Según Luis, la clave de estos movimientos está en la comida. "Los cetáceos son migratorios: van siguiendo rutas en busca de alimento. Si en un momento dado hay mucha comida en una zona, se quedan más tiempo; si no la encuentran, siguen su camino". Y el alimento depende de las corrientes marinas profundas, que arrastran los nutrientes hacia la superficie.

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