El 29% de los alumnos encuestados afirmó que el consumo de alcohol no se discute con la profundidad necesaria debido a su normalización social

Estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires advirtieron ante la Legislatura porteña que el alcohol normalizado y las apuestas online son las nuevas adicciones invisibles entre los jóvenes, en un plenario que expuso un diagnóstico basado en casi 600 encuestas y derivó en 14 propuestas concretas de política pública. La presentación, realizada en el marco de la 18ª edición del programa Escuela de Vecinos de la Fundación Éforo, puso sobre la mesa una realidad que los propios adolescentes ven a diario, pero que, según su propio relevamiento, no recibe la atención institucional que merece.

El trabajo incluyó 586 encuestas a pares, entrevistas con funcionarios, legisladores y referentes especializados en consumos problemáticos. Con ese material, los estudiantes construyeron un mapa de situación que organizaron en tres ejes de acción: presupuesto y control, educación y prevención, y regulación de publicidad. Lejos de limitarse al señalamiento del problema, cada eje vino acompañado de medidas específicas.

De los datos que arrojó la encuesta, uno sobresale: el 29% de los encuestados señaló que el consumo de alcohol no está siendo discutido con la profundidad necesaria, en buena medida porque se naturalizó socialmente. Cuando algo deja de provocar incomodidad, también deja de generar respuesta. Esa es la trampa que los propios jóvenes identificaron: el alcohol circula en reuniones, fiestas y eventos sin que nadie lo cuestione, y esa normalización lo vuelve más difícil de abordar que cualquier sustancia que todavía genera alarma.

Las madres representan más del noventa por ciento de los llamados a la línea 108 para solicitar asistencia por consumos en sus hijos

Al mismo tiempo, el 35% de los encuestados reconoció a la escuela como el espacio preventivo más relevante, aunque con una condición: que se transformen los formatos. Los estudiantes reclamaron más talleres interactivos y mayor capacitación docente, en lugar de charlas informativas que no generan diálogo.

Un 13% fue más lejos al vincular las adicciones con la salud mental, planteando que muchas veces el consumo es una vía de escape frente a situaciones de angustia o malestar emocional. De ahí que también propusieran la creación de espacios de escucha segura y acceso a apoyo psicológico gratuito dentro de las instituciones educativas.

El diagnóstico institucional que construyeron no es menos revelador. La Dirección General de Políticas Sociales en Adicciones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene asignado apenas el 0,91% del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, una cifra que los estudiantes cruzaron con otros indicadores para dimensionar la brecha entre la magnitud del problema y los recursos destinados a atenderlo.

La Auditoría General de la Ciudad advirtió, tanto en 2012 como en 2025, que los centros de atención para jóvenes son insuficientes y que no existe ninguno exclusivo para mujeres. A eso se suma que la Ley 2.318 de prevención y asistencia de adicciones, sancionada en 2007, aún no fue reglamentada de manera integral, casi dos décadas después de su aprobación.

Pero quizás el dato más elocuente sea otro: más del 90% de los llamados que recibe la línea 108 —la línea de asistencia gratuita del Gobierno de la Ciudad— provienen de madres que piden ayuda por problemas de consumo de sus hijos. Para los estudiantes, esa proporción habla tanto de la dimensión real del problema como de todo lo que falta en materia de prevención temprana.

Hubo un tema que surgió con particular fuerza tanto en las encuestas como en las entrevistas con referentes: la ludopatía juvenil y el crecimiento de las apuestas online entre adolescentes. Los dispositivos digitales hicieron que apostar sea hoy mucho más accesible que en cualquier momento anterior, pero las familias, según el diagnóstico de los estudiantes, siguen concentradas en el consumo de alcohol en contextos festivos y no dimensionan lo que ocurre en el celular de sus hijos. Una adicción sin olor, que no se ve en los ojos y que puede desarrollarse en silencio.

La Fundación Éforo impulsó la decimooctava edición del programa Escuela de Vecinos con la presencia de legisladores y autoridades de la Ciudad

Ante esa realidad, los estudiantes presentaron 14 propuestas organizadas en tres bloques. En materia de presupuesto, información y control, propusieron aumentar la partida de la Dirección de Adicciones y garantizar auditorías periódicas, solicitar un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre el grado de implementación de las leyes vigentes y mejorar la difusión de las líneas gratuitas de atención.

En el eje de educación y prevención, plantearon incorporar capacitaciones sobre consumos problemáticos desde el primer año de la secundaria, tanto en escuelas públicas como privadas, expandir los espacios de atención en los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) e incluir educación financiera como herramienta de prevención de la ludopatía. En cuanto a regulación y publicidad, las propuestas apuntaron a regular la publicidad de apuestas online realizada por influencers y streamers con llegada a adolescentes, prohibir los bonos de entrada de plataformas de apuestas y agregar advertencias en envases de alcohol y vaporizadores.

La jornada contó con la presencia de Hernán Reyes, director del Consejo de Planeamiento Estratégico (CoPE) de la Ciudad de Buenos Aires; los legisladores porteños Alejandro Grillo y Claudia Negri; Matías Kornetz, director de Políticas Sociales en Adicciones de la Ciudad; y Gonzalo Condis, director de Relaciones Institucionales y Federales del Parque de la Innovación de la Ciudad de Buenos Aires.

Federico Recagno, presidente de la Fundación Éforo, señaló que llevar adelante el programa “genera espacios de encuentro y construcción colectiva” y destacó que “cada generación tiene nuevas inquietudes y propuestas para compartir”. Por su parte, Carla Pitiot, vicepresidenta de Éforo, afirmó que “cerrar otro año más de Escuela de Vecinos es emocionante. Llevamos 20 años de este programa en el que los únicos protagonistas son los estudiantes, que se comprometen con cada tema de análisis y con la realidad que los atraviesa en su escuela, barrio y ciudad”.