Analía Franchín se quebró en vivo al escuchar el testimonio de Silvina, la hermana del Pity Álvarez, sobre las convulsiones que sufre el músico. Al aire de A la Barbarossa (Telefe) la panelista recordó la muerte de Sandra, su propia hermana, y se refirió a la culpa que sintió por desear su partida.
En comunicación telefónica con el programa de Georgina Barbarossa, Silvina contó el drama que vive e hizo hincapié en la importancia de tener una ley de salud mental que cumpla su función.
“Yo tuve a mi hermano convulsionando en casa hace un mes y medio. Los perros ladraban como avisándome que algo pasaba. Entré, que estaba en el patio, y estaba convulsionando en una silla. Pude atajarlo antes que se golpeara la cabeza con el piso, le pasé una almohada por la cabeza y lo contuve”, relató sobre uno de los últimos episodios. Y señaló que cuando el artista volvió en sí le preguntó: “¿Qué estoy haciendo en el piso?”.

Además, Silvina advirtió que estas crisis ocurren con frecuencia y que muchas veces él ni siquiera es consciente de que le sucedieron. “A veces me dice ‘tengo golpes en el cuerpo y no sé si me caí, pero no me acuerdo de haberme golpeado’”, reveló.
El relato de la hermana del Pity conmovió a la panelista que no pudo contener las lágrimas. “Analía está muy conmovida porque para ella es repetir la historia y verse reflejada en un espejo”, explicó la conductora.
Qué dijo Analía Franchín sobre la muerte de su hermana
Entre lágrimas, después de escuchar el crudo relato de Silvina, Analía Franchín lamentó: “Es muy tremendo cuando los ves en ese estado que no son conscientes y que se golpean. Que se lastiman y no se dan cuenta que se lastiman del estado en el que están. Es tremendo que se olviden de comer, es tremendo que no se acuerden que tienen que ir al baño”.
Fue entonces cuando señaló que su hermana Sandra murió hace dos años y que durante ese tiempo cargó con una contradicción: “Sentí mucha culpa por desear que se vaya, pero sé que fue lo mejor que le pudo haber pasado porque no era vida, no era calidad de vida”.

“Es muy doloroso ver a una persona que querés tanto que además tiene ganas de ser feliz y no puede. ¿Cómo puede ser que no se encuentre una solución a esto? ¿Cómo puede ser que haya cerebros que sean tan predispuestos a la adicción?”, lamentó.
Y concluyó: “Mi hermana, tu hermano, todos fueron chiquitos, todos aprendieron a caminar, a comer, a andar en un triciclo... ¿En qué momento todo eso se descuajeringó y se convirtieron en lo que se convirtieron?”.




