Si bien suelen estar cubiertos por sábanas, los colchones y almohadas con el paso del tiempo acumulan manchas amarillas difíciles de sacar. Muchas veces, al cambiar la ropa de cama, aparecen esas marcas que generan dudas sobre cómo eliminarlas, sobre todo cuando es el colchón.

En este sentido, la especialista en orden y limpieza Andrea Caaveiro (@petitbyandrea) compartió un método sencillo y accesible para tratar estas manchas: usar agua oxigenada.

Explicó que este producto que la mayoría tiene en casa puede ser clave para devolverle una apariencia más limpia a los textiles.

Cómo aplicar el truco del agua oxigenada

El procedimiento es simple: aplicar agua oxigenada directamente sobre la mancha y frotar suavemente para que el producto actúe. Luego, hay que dejar que la superficie se seque por completo.

La experta recomienda usar agua oxigenada. (Imagen generada con IA).
La experta recomienda usar agua oxigenada. (Imagen generada con IA).

De acuerdo a Caaveiro, una vez que el área está seca, la mancha puede desaparecer casi por completo, al punto de que cuesta recordar dónde estaba. Este gesto rápido puede ser un gran aliado para mantener colchones y almohadas en buen estado entre limpiezas profundas.

Eso sí, antes de usar cualquier producto, la experta recomienda revisar las indicaciones del fabricante y probar primero en una zona poco visible. No todos los materiales reaccionan igual y, en piezas delicadas, es importante evitar daños o decoloraciones.

Por qué aparecen las manchas amarillas en colchones y almohadas

El tono amarillento no siempre es señal de falta de higiene. Con el uso, colchones y almohadas están expuestos durante horas al sudor y la humedad corporal, que penetran en los tejidos y dejan marcas cada vez más visibles.

La almohada, por su contacto directo con la cabeza y el rostro, suele mancharse más rápido. En el caso del colchón, la humedad puede acumularse si no se ventila bien.

Por eso, además de tratar las manchas cuando aparecen, los especialistas insisten en la importancia de ventilar la habitación y dejar respirar la cama con frecuencia, además de usar protectores lavables para prolongar la vida útil de los textiles.