
Presentado como el “que creó y dio a luz a PISA” en la década del 90, el matemático y estadístico Andreas Schleicher- actual Director de la Dirección de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)- fue uno de los oradores en el webinar sobre los resultados PISA 2025, organizado por Argentinos por la Educación en conjunto con Fundación Varkey. TICMAS ofrece un breve resumen sobre su exposición.
Con una presentación de Víctor Volman, Director Ejecutivo de Argentinos por la Educación, que invitó a “pensar cómo cambiar esta foto de los resultados PISA en América Latina”; pruebas que cada tres años ponen la lupa sobre qué pasa con la educación no solo en la región sino también en el mundo.
De los 13 países latinoamericanos evaluados, seis tuvieron caídas estadísticamente significativas en lectura, cinco en matemática y tres en ciencia; siendo matemática es el área más crítica ya que tres de cada cuatro chicos de 15 años en la región no alcanzan el nivel mínimo, frente a aproximadamente uno de cada tres en los países de la OCDE.+
El mito de “países ricos vs. países pobres”
Schleicher señaló que los primeros cinco puestos del ranking están ocupados por Singapur, Macao, Taipéi Chino, Japón y cuatro jurisdicciones de China, que están 100 puntos por encima del promedio OCDE; lo que representa una diferencia equivalente a cinco veces lo que un estudiante aprende entre los 15 y los 16 años.
El primer país europeo en aparecer es Estonia, seguido por Corea, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Finlandia y Estados Unidos, entre otros, antes de llegar a los resultados de los países latinoamericanos. Para el especialista, el mundo “ya no se divide entre naciones ricas y bien educadas, y naciones pobres y mal educadas” ya que varios países lograron avances notables más allá de sus dificultades económicas y sociales.
Entre los ejemplos citados se encuentra Costa Rica que avanzó 13 puntos entre 2022 y 2025 (más de medio año escolar de progreso en tres años), mientras que Camboya avanzó casi 50 puntos en una década. Más allá de las alarmas encendidas en Argentina y en América Latina en general, para Schleicher la tendencia negativa más marcada se evidenció en Europa y América del Norte.
La ciencia no es el sentido común
Uno de los datos compartidos más interesantes del análisis general de PISA es que los estudiantes de 15 años suelen confíar más en la evidencia científica por sobre el sentido común al momento de evaluar una idea, lo que pone al pensamiento crítico en un nuevo foco.
Para ello, Schleicher citó a Brasil y Costa Rica indicando que están por encima del promedio OCDE; mientras que Guatemala es uno de los países donde el sentido común se erige por sobre la evidencia.
Schleicher advirtió que esto es especialmente riesgoso en la era de la inteligencia artificial ya que “la IA es sentido común. Siempre es fluida, siempre es persuasiva, siempre es segura de sí misma. Pero no necesariamente es correcta.” e insistió en la importancia de poder medir correctamente la capacidad de verificación e intuición crítica
Habilidades socioemocionales
Un bloque central de la charla estuvo dedicado a las habilidades emocionales y competencias claves para entender el aprendizaje en la actualidad. Schleicher comparó países con puntajes académicos similares, pero con resultados socioemocionales muy distintos; en términos de curiosidad, resiliencia emocional, adaptabilidad, pedir ayuda, autoorganización del aprendizaje, sentido de pertenencia, perseverancia, entre otros.
Ecuador que obtuvo un desempeño académico modesto (393 en ciencia, 385 en lectura) mostró estudiantes curiosos, resilientes, adaptables, que piden ayuda, se organizan bien y perseveran. Mientras que Argentina, con puntajes académicos casi idénticos a los de Ecuador, mostró estudiantes menos curiosos, menos perseverantes y con menor resiliencia emocional.
En el caso de Colombia con un desempeño académico moderado) se observaron estudiantes curiosos, adaptables, que piden ayuda, valoran la escuela y perseveran; mientras que en Chile- con nivel académico similar a Colombia- se relevó que muchos estudiantes no sienten que la escuela sea un lugar de pertenencia o de construcción de identidad; incluso afirman que “la escuela ha sido una pérdida de tiempo”.
La conclusión que se subraya es que países con resultados académicos casi idénticos pueden tener paradigmas educativos muy distintos en cuanto al bienestar y el vínculo con la escuela, y que esas diferencias son tan grandes como las académicas.
Equidad: ¿la pobreza es destino?
El contexto socioeconómico también es una variable que debe ser tenida en cuenta a la hora de analizar las muestras de estudiantes participantes. Ya que por ejemplo, en Argentina, la brecha entre estudiantes de contextos favorecidos y desfavorecidos es muy amplia; los estudiantes pobres rinden como los de Filipinas o Paraguay, mientras que los de familias acomodadas rinden como los de Noruega.
Pero en Reino Unido, los estudiantes desfavorecidos rinden tan bien como los estudiantes de familias acomodadas de Argentina. O en el caso de las cuatro regiones de China, los estudiantes más pobres rinden mejor que los estudiantes más ricos de toda América Latina, lo que muestra que “la pobreza no tiene por qué ser destino”.
En Brasil, sí se observa una relación fuerte entre nivel socioeconómico y desempeño. Aunque si bien en la mayoría de los países de América Latina las diferencias de desempeño entre escuelas son relativamente bajas, excepto en Argentina, Brasil y Colombia, sí hay mucha variabilidad dentro de cada escuela, un fenómeno poco visibilizado que, según Schleicher merece más atención.
La caída en lectura y su relación con el compromiso estudiantil
Aunque a nivel global se registró una fuerte caída en lectura, el comportamiento fue desigual en la región de América Latina. Mientras que México no mostró caída; Perú y República Dominicana tuvieron caídas muy pequeñas, pero Guatemala tuvo una caída tan grande como la de muchos países de la OCDE.
Y destacó que Colombia, Paraguay, Chile y Argentina mostraron caídas preocupantes. Schleicher vincula esta tendencia con la curiosidad y el compromiso estudiantil, ya que cuando aumenta la curiosidad por aprender cosas nuevas, mejora la lectura, y viceversa.
Y descarta que la pandemia de COVID sea una buena explicación, ya que la tendencia negativa era anterior y continuó después y considera más convincente la explicación vinculada al uso de dispositivos digitales: las habilidades de lectura que más se deterioraron son justamente las que más se necesitan en la era de la IA (triangular fuentes, reflexionar críticamente sobre la información), porque la lectura digital habitual (subtítulos, información lineal simple) exige menos esfuerzo mental que leer un libro o un texto complejo.
El rol docente como fortaleza
Para el especialista uno de los puntos más positivos en la región latinoamericana es que en la mayoría de los países, el apoyo percibido de los docentes es fuerte y creció en los últimos años.
República Dominicana encabeza el listado, seguida por El Salvador, y también se destacan Guatemala, Uruguay, Argentina y Brasil lo que genera un círculo virtuoso ya que los estudiantes sienten que sus docentes se interesan genuinamente por ellos y los acompañan en su desarrollo, algo que Schleicher describe como “un recurso muy, muy importante” y una fortaleza real del sistema.



