Woody Allen volvió al ruedo: en 2023, había dicho que quería jubilarse, pero ahora empezó a filmar en Madrid

Woody Allen empezó a dirigir películas en 1966 (What’s up, Tiger Lily?) y no paró hasta el 2023, cuando, con 88 años, rodó Coup de Chance (Golpe de Suerte), una más de una serie de producciones que realizó fuera de los Estados Unidos, en diferentes localidades europeas. Fue entonces que anunció su retiro.

Ahora, tres años después, comenzó el rodaje de una nueva película en Madrid. Según Allen, la capital española es el escenario perfecto para su nuevo proyecto. La definió como una ciudad “preciosa, elegante y lógica para el ambiente diplomático”, en el cual transcurre la historia que quiere narrar.

ARCHIVO - El director Woody Allen posa para fotógrafos a su llegada para el estreno de la película

De este modo, aunque en 2023 había anunciado su decisión de retirarse, ha regresado cuando está cerca de cumplir 91 años (el próximo 30 de noviembre, según él, y el 1° de diciembre, según sus papeles). “Dije que me iba a jubilar, y quiero hacerlo. Hacer películas es agotador”, había dicho en 2023, pero al parecer fue la posibilidad de hacer este nuevo film en Madrid lo que lo llevó a cambiar de opinión.

Desde luego que, para esa ciudad, es una ventaja que un director consagrado como Woody Allen la elija como locación. De hecho, también las autoridades del País Vasco, Navarra y Canarias habían ofrecido ventajas fiscales al director, pero éste prefirió la capital española, donde ya había filmado.

Woody Allen en el rodaje de 'Golpe de suerte' en 2023

Habrían sido los hermanos José Luis y Miguel Morales, dueños de la productora y distribuidora Wanda Visión, con la que Allen ya ha trabajado, quienes lo convencieron de volver a filmar en España.

“Como Woody quería una ciudad grande, le ofrecimos Bilbao, pero, en realidad, nos confesó que quería Madrid”, dijo Miguel Morales. “Nos dijo que la ciudad le encantaba, que le gustaba su luz, su ambiente, sus calles, y que llevaba tiempo queriendo rodar allí”.

Woody Allen durante la premiere de Coup de chance, en el 80 Festival de Venecia, Italia, septiembre de 2023 - REUTERS/Guglielmo Mangiapane

El ayuntamiento y la comunidad de Madrid financian un 20% de la película con la condición de que el nombre de la capital española aparezca en el título, cosa que fue aceptada por el director. Según las autoridades, esto le da gran visibilidad a la ciudad “en el mapa audiovisual mundial”, pero también creará empleos: unos 1.200 directos y 2.300 indirectos.

Otra locación elegida es Aranjuez. El elenco es multinacional pero el equipo técnico será casi totalmente español.

Woody Allen posa junto a los actores Alexi Wasser (USA) y Peter Vives (España), durante la presentación del rodaje de su nueva película, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. EFE/ J.J. Guillén

Hace tiempo que Allen ha adoptado esta modalidad de producción, mostrando predilección por Europa, continente donde tiene muchos admiradores y algo más indulgente con los conflictos familiares que en el pasado le han valido denuncias graves; desestimadas por la justicia, vale aclarar, pero que, en el contexto del MeToo y el “Yo te creo hermana” le valieron cancelaciones, algunas vigentes hasta hoy. Y hasta dieron lugar a “arrepentimientos” extemporáneos de algunos de los actores que filmaron con él.

Woody Allen empezó a filmar en 1966 y desde entonces ha realizado más de 50 películas - AFP

En 2008, Allen hizo Vicky, Cristina, Barcelona, en la capital catalana, en 2011, Medianoche en París, y en 2012, A Roma con amor.

Para muchos, Allen ha resumido su idea de la vida en una frase que en realidad es de una de sus películas (Broadway Danny Rose, 1984): “¿Sabes cuál es mi filosofía? Que es importante pasarlo bien, pero también hay que sufrir un poco, porque, de lo contrario, no captas el sentido de la vida”.

Filmando en París

Refleje o no fielmente su pensamiento, la frase es realista. Es también la filosofía de los estoicos que consideran que el sufrimiento es parte del aprendizaje. En todo caso, es inevitable sufrir; es algo por lo cual pasamos todos en algún momento de nuestras vidas, con mayor o menor intensidad. Negarlo es absurdo. Educar a los hijos sobreprotegiéndolos, no les evitará el dolor. Sólo los privará de herramientas para enfrentar pérdidas y adversidades.

Otra cita, en este caso de Annie Hall (1977), reitera este principio pero en tono de humor, según el estilo preferido por Woody Allen para hablar de las cosas absurdas, tristes o irremediables de la existencia: “Hay un viejo chiste: dos mujeres mayores están en un hotel de alta montaña y una comenta, ‘¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!’, y contesta la otra: ‘¡Y además las raciones son muy pequeñas!’. Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa”.

Woody Allen y su esposa Soon-Yi Previn (Getty Images)

Allen forma parte evidentemente de la cohorte de longevos saludables y activos, considerando que aún puede seguir ejerciendo su oficio. Es uno de los cineastas más prolíficos e influyentes de la historia. Su estilo es único. Aunque reconoce influencias, como la de Hitchcock, ha hecho escuela. Sus temas son recurrentes y hasta ha repetido argumentos —como en Match Point, que gira en torno al mismo dilema moral que Crimes and misdemeanors (Crímenes y pecados). Sus leitmotiv son: la angustia existencial, la neurosis de la vida moderna, los conflictos de identidad, el psicoanálisis y la tensión entre deber y pulsiones, entre otros.

En el año 2020, cuando quiso publicar sus memorias (A propósito de nada), el icónico realizador no pudo encontrar editor en los Estados Unidos. Algunos se sorprendieron por la dureza de sus críticas a Mia Farrow, olvidando casi que su ex lo acusó falsamente ni más ni menos que de violar a su propia hija; lo que fue investigado por la justicia que dictaminó que no había existido el hecho. Esta acusación fue reflotada años más tarde por su hijo Ronan aprovechando la ola del MeToo que barrió a su paso con principios como la presunción de inocencia. Los medios amplificaron estas declaraciones de Ronan Farrow pero no hicieron lo mismo con las de otro hijo adoptivo de Mia, Moses Farrow, que denunció cómo la madre adoctrinaba a la hija en lo que debía decir contra el padre.

Woody Allen y Mia Farrow con sus hijos en los años ochenta. A la derecha, Soon Yi, hija adoptiva de Farrow y André Previn, con quien Allen se casaría años más tarde y que sigue siendo su esposa en la actualidad

En una entrevista, a propósito de estas acusaciones, Woody Allen se mostró escéptico acerca de la posibilidad de defender la verdad. Casi resignado.

En el final de su autobiografía, A propósito de nada, asegura también que no le importa, en una frase que es casi un desafío, pero dicha con su peculiar sentido del humor: “En vez de vivir en la mente y en el corazón de mi público, prefiero vivir en mi departamento”.

A propósito de nada”, la autobiografía de Woody Allen