“Aquí se roba agua”. Así se llama el estudio que WWF ha sacado adelante tras año y medio de investigación sobre los acuíferos de nuestro país. La conclusión: más de 80.000 hectáreas de cultivo repartidas en seis importantes acuíferos se riegan con agua extraída con "claros indicios de ilegalidad". Y las consecuencias las pagamos todos.
El mapa del robo. La investigación, con datos oficiales de 2023 y 2024 sobre parcelas con derechos de riego, señala el Alto Guadiana (Ciudad Real), Almonte-Marismas (Huelva, el que alimenta a Doñana), Los Arenales (Castilla y León), Baza (Granada), Campo de Cartagena (Murcia, junto al Mar Menor) y una zona del sureste que cruza Albacete, Alicante y Almería, esta última analizada junto a la organización ANSE.
Las seis comparten el patrón: el salto de un secano tradicional a una agricultura industrializada de regadío superintensivo, esa de aspersores lloviendo como si el agua fuera eterna. "No son ejemplos aislados, sino una muestra de un problema mucho más generalizado", resume Teresa Gil, responsable del programa de agua de WWF, que habla de un delito ambiental "extendido e impune".
El epicentro está en La Mancha. Ninguna zona sale peor parada que el acuífero de la Mancha Occidental, el que debería alimentar las Tablas de Daimiel: más de 39.000 hectáreas (un 22% de toda la superficie regada) usan agua con indicios claros de ilegalidad, unos 69 hectómetros cúbicos al año. La sobreexplotación real es mayor: se estaría extrayendo un 86% más de lo permitido por el Plan Hidrológico del Guadiana.
El parque, mientras tanto, sobrevive más de las lluvias superficiales que del acuífero: a 1 de septiembre de 2026 mantenía 523 hectáreas inundadas, el 30,16% de su superficie, tras un invierno extraordinariamente húmedo que, aun así, apenas logró recuperar el nivel piezométrico de las masas subterráneas centrales.
¿Cuánta agua hay en España? A día de hoy, la reserva hídrica española se sitúa en el 60,3% de su capacidad —33.801 de los 56.043 hm³ totales—, según la última actualización del Boletín Hidrológico del Miteco, del pasado 22 de septiembre, tras un descenso semanal de 669 hm³ típico de estas fechas. El dato invita más al alivio que a la alarma: supera en 2.487 hm³ lo almacenado hace un año y en casi 8.400 hm³ la media de la última década para estas fechas.
El problema lo encontramos si miramos por regiones: la vertiente atlántica está al 63% y solo el Ebro baja del 50% (47,9%) entre las grandes cuencas, mientras el resto respira mejor (Guadalquivir al 70,3%, cuencas internas de Cataluña al 74,4%) e incluso el Segura ha pasado de unos críticos 206 hm³ hace un año a 589 hm³ ahora (51,7%). De cara a lo que viene, la predicción estacional de AEMET para octubre-noviembre apunta a un trimestre más cálido de lo normal (60-70% de probabilidad), pero también más lluvioso.




