Los cancilleres de Irán y Arabia Saudita, Abbas Araqchi y Faisal bin Farhan Al-Saud, reunidos en Riad en octubre de 2024 (Saudi Press Agency/Handout via REUTERS)

Arabia Saudí moviliza su diplomacia con Irán y Pakistán para contener la escalada en el golfo Pérsico, en un momento en que los bombardeos mutuos entre Teherán y Washington alcanzan su mayor intensidad en semanas y el presidente del Parlamento iraní advierte que las “reglas del juego han cambiado”.

El ministro de Relaciones Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, mantuvo este domingo conversaciones telefónicas con sus pares de Irán y Pakistán, Abbas Araqchi e Ishaq Dar, respectivamente, para revisar los últimos acontecimientos en la región y explorar mecanismos de contención diplomática ante el agravamiento del conflicto entre Irán y Estados Unidos.

Con Araqchi, Bin Farhan repasó “los últimos acontecimientos regionales y los esfuerzos para mantener la seguridad y la estabilidad” de Medio Oriente, según un comunicado del Ministerio de Exteriores saudí. Con Dar, la conversación fue más extensa: ambos abordaron “la crisis actual” y los esfuerzos para “contenerla e impulsar soluciones pacíficas mediante el diálogo y la negociación, de manera que se contribuya a reducir la intensidad de la tensión y se preserve la seguridad y la estabilidad regional”, indicó la misma fuente.

Las llamadas se inscriben en un patrón de intensa actividad diplomática que Arabia Saudita ha mantenido desde que el conflicto estalló el 28 de febrero con los bombardeos coordinados de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones militares y nucleares iraníes. El reino, que comparte fronteras marítimas con el golfo Pérsico y ha recibido ataques iraníes en el marco del conflicto, tiene intereses directos en cualquier salida negociada.

Faisal bin Farhan al Saud también mantuvo una conversación con su par paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, sobre la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente (Saudi Press Agency/Handout via REUTERS)

Pakistán, árbitro clave en una mediación

El papel de Islamabad como mediador entre Teherán y Washington no es nuevo. Fue el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien en abril presentó un acuerdo de diez puntos que sirvió de base para una tregua inicial de dos semanas. Más tarde, en junio, Pakistán y Qatar impulsaron un memorándum de entendimiento que, por breves semanas, logró aplacar las hostilidades y reabrir parcialmente el estrecho de Ormuz.

Ese acuerdo se derrumbó el 8 de julio, cuando Irán reanudó los ataques contra buques comerciales en el estrecho para reivindicar su soberanía sobre la vía, lo que llevó al presidente Donald Trump a declarar el memorándum “terminado”. Desde entonces, la escalada no ha cesado.

Dar reiteró este domingo que Pakistán “seguirá desempeñando su papel” y que los esfuerzos de negociación continúan para “traer a ambas partes de regreso” al marco del memorándum de Islamabad, según declaraciones del portavoz del Ministerio de Exteriores pakistaní.

El estrecho de Ormuz —con apenas 34 kilómetros (21 millas) de ancho en su punto más angosto— se ha convertido en el principal teatro de operaciones del conflicto. Antes del inicio de la guerra, por ese paso transitaban alrededor de 20 millones de barriles de petróleo diarios, lo que representaba aproximadamente el 20% del comercio marítimo mundial de crudo. Hoy, ese flujo está prácticamente paralizado.

Irán respondió al ataque de EEUU con acciones contra seis barcos en el estrecho de Ormuz

Irán bloqueó el estrecho al inicio del conflicto y lo ha convertido en su principal instrumento de presión: exige que todo buque que quiera cruzarlo obtenga permiso previo de Teherán y ataca a los que intentan hacerlo por “rutas no autorizadas”. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) informó este sábado que atacó tres barcos petroleros en esas rutas y tres embarcaciones más vinculadas a Estados Unidos “en otras áreas”.

Estados Unidos respondió con un esquema de cerco sobre puertos y buques iraníes y, en las últimas semanas, logró restablecer un flujo parcial a través de una ruta meridional cercana a Omán. Sin embargo, esa alternativa no alcanza para compensar la interrupción del tráfico regular: expertos en petróleo y especialistas en Oriente Medio coinciden en que el volumen de tránsito se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra.

La escalada más grave de los últimos días se produjo este sábado. La CGRI afirmó haber lanzado misiles balísticos contra un portaaviones y un destructor de la Armada de Estados Unidos en respuesta al ataque estadounidense contra tres petroleros iraníes durante la mañana del mismo día. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó el incidente en un comunicado y detalló que ambos buques “lograron esquivar con éxito múltiples ataques iraníes” y que ningún integrante del personal estadounidense resultó herido. El Ministerio de Exteriores iraní, por su parte, “condenó enérgicamente” los ataques contra sus mercantes, que calificó de violación de la Carta de Naciones Unidas y de “crimen de guerra”.

El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió a EEUU que las respuestas de Teherán serán

“Las reglas del juego han cambiado”

Este domingo, el presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia directa a Washington desde el hemiciclo, en un discurso difundido por la televisión estatal iraní IRIB. “Los estadounidenses seguramente habrán entendido que la época de las respuestas proporcionales ha llegado a su fin”, declaró Qalibaf, quien también fue comandante de la CGRI y es el principal negociador iraní en los contactos de paz con Estados Unidos.

“Nuestros ataques en las recientes operaciones contra las bases agresoras solo han sido un comienzo, y por si hasta ahora no lo han entendido, deberían comprenderlo antes de que sea tarde”, agregó. “Cualquier violación de los intereses y de la seguridad de Irán recibirá una respuesta más rápida, más fuerte y más dolorosa”, enfatizó el funcionario.

Las declaraciones de Qalibaf llegan luego de que Estados Unidos llevara a cabo, durante la semana, los bombardeos más duros contra la República Islámica en más de un mes. Teherán respondió con bombardeos contra Kuwait, Jordania, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, apuntando, según su versión, a bases militares estadounidenses en esos países.

El impacto sobre los estados del golfo Pérsico ha sido sostenido desde que la tregua se quebró en julio. Se han registrado ataques iraníes o interceptaciones en Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Arabia Saudita, pese a mantener canales diplomáticos abiertos con Teherán, también ha sido alcanzada por la espiral de violencia.

La situación pone a los países de la región en una posición incómoda: deben preservar relaciones con un vecino poderoso como Irán mientras alojan infraestructuras y personal militar de Estados Unidos en sus territorios. La Armada iraní advirtió este domingo a todos los buques en el golfo Pérsico o en las cercanías del estrecho de Ormuz que “se abstengan de realizar cualquier movimiento sospechoso destinado a transitar por vías marítimas no autorizadas”, bajo amenaza de ataque.

En ese contexto, la actividad telefónica del canciller saudí con sus homólogos de Irán y Pakistán refleja el interés de Riad por mantenerse activo en la búsqueda de una salida negociada, al tiempo que preserva sus propios márgenes de seguridad en una región donde cada jornada puede traer nuevas escaladas.