Luego de que anoche el proyecto de biocombustibles obtuviera media sanción en el Senado, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) celebró la aprobación de la iniciativa al considerar que se trata de “un paso fundamental hacia el desarrollo sustentable, el agregado de valor en origen y la consolidación de la transición energética en la Argentina”.

El nuevo marco regulatorio establece un incremento gradual en los cortes obligatorios de mezcla, elevando el bioetanol al 15% en las naftas y el biodiésel al 10% en el gasoil. “Esta previsibilidad normativa impulsará de manera directa a las cadenas productivas de la soja, el maíz y la caña de azúcar, fortaleciendo el entramado productivo del interior del país”, indicó el CAA por medio de un comunicado.

El CAA indica que con la plena implementación de la ley sancionada se pueden calcular inversiones privadas superiores a los 1000 millones destinadas a la ampliación de capacidad instalada, desarrollo tecnológico, infraestructura logística y generación de energías limpias.

“Asimismo, la medida tendrá un impacto directo en la creación de puestos de trabajo directos e indirectos y posibilitará un ahorro estratégico de divisas al sustituir importaciones de combustibles fósiles”, señaló el CAA, que agrupa a la mayor parte de las entidades agroindustriales del país.

“Aprobar este marco regulatorio es apostar a más federalismo, menor huella de carbono , mejorar la calidad de los biocombustibles , un precio competitivo para el consumidor ,especialmente en beneficio del agro y  creación de mayor empleo de calidad. Queda ahora en manos de la Cámara de Diputados sancionar definitivamente la ley para transformar este potencial productivo en una realidad para la economía argentina a partir de 2027”, señalo Gustavo Idígoras, presidente del CAA.

Vale recordar que los proyectos de biocombustibles están habilitados para participar del Régimen de Incentivo de las Grandes Inversiones (RIGI), siempre que requieran una inversión inicial mínima de 200 millones de dólares.

La normativa determina que pueden inscribirse en el RIGI empresas con actividades de “generación, almacenamiento, transporte y/o distribución de energía eléctrica de fuentes renovables y no renovables, de producción de otras energías bajas en carbono, bioenergía y la captura, transporte y almacenamiento de dióxido de carbono”.

Las inversiones en carpeta en materia de biocombustibles corresponden todas al bioetanol, ya que en el caso del biodiesel existe ya capacidad instalada para poder atender las exigencias determinadas en la norma que cuenta con media sanción legislativa.