El salario de los argentinos perdió poder de compra. El consumo viene siendo castigado, entre otras cuestiones, porque pierde la carrera contra la inflación y porque hay rubros de la economía hogareña que tuvieron fuertes saltos. Esto deja menos margen aún para comprar, entre otras cosas, alimentos.

También la exportación tiene sus dificultades. Si bien hay muy buenos precios internacionales, también subieron los costos de las fábricas, el dólar está estable en una economía que sigue teniendo inflación y hay más producción de novillos.

Este combo está afectando a los precios del ganado para faena, lo que comienza a trasladarse a los valores de los terneros de cría.

La oferta de esa categoría es escasa, ya se comercializó la mayor parte de la zafra, pero aun así los precios están cayendo. En los últimos días, los que pesan entre 180 y 200 kilos se venden entre 6.200 y 6.500 pesos, 5% menos que en el otoño pasado.

Si bien muchos analistas vienen destacando los altos precios de la cría, actividad que logró buenos niveles de rentabilidad respecto de los registros históricos, la caída en el poder de compra de la población está comenzando a afectar también el ingreso de los productores.

Los precios del ganado que se vende para faena son siempre el motor de todo el negocio ganadero. Si son buenos, hay poder de pago por el ternero. Pero los precios de la hacienda terminada están bajando porque los argentinos no tienen dinero para pagar la carne y cuentan con alternativas —pollo y cerdo— a valores más competitivos.

Esta semana la oferta fue escasa en el Mercado Agroganadero de Cañuelas. Sin embargo, las cotizaciones siguieron con tendencia bajista. Los mejores lotes de novillos no superan los 4.500 pesos, cuando meses atrás se llegaron a vender en más de 5.000 pesos y algo más también. A mediados de marzo de este año, el novillo en Cañuelas llegó a un promedio de 4.500 pesos. Esta semana promedió los 4.240 pesos. La baja nominal fue de casi 10% y, si se suma la inflación acumulada, supera el 20%.

En el caso de los novillitos, los valores más altos llegaron a los 4.700 pesos, cuando habían alcanzado picos de 5.500 pesos. La caída fue similar a la de los novillos.

Por el lado de la exportación, los mejores novillos mestizos para abastecer a la codiciada Cuota Hilton no superan los 8.100 pesos y en las últimas semanas cayeron tras la salida de los rabinos que concluyeron su faena kosher.

Y esta tranquilidad se da a pesar de los buenos precios internacionales de la carne, que permitieron un incremento del 48% en el ingreso de divisas por las exportaciones.

Esto tiene que ver con la suba de costos de las industrias. Entre ellos se destaca el de la energía eléctrica y también el incremento de los combustibles. Además, hay más producción y oferta de novillos este año. Todo eso conspira contra las subas de precios del ganado.

La cuestión es que los vasos comunicantes de la cadena cárnica funcionan de forma más aceitada desde que, con el cambio de gobierno, quedaron de lado las políticas intervencionistas aplicadas durante el kirchnerismo.

Por eso, esa merma en el poder de pago de las empresas del consumo y de la exportación está comenzando a afectar los precios de los terneros que venden los criadores.