Los precios de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires alcanzaron los $ 2.149 por litro en estaciones de Axion y los $ 2.185 en Shell.

La suba del precio internacional del petróleo ya comenzó a trasladarse a los surtidores, con aumentos de Shell, Axion y Puma, pero el mercado espera la decisión de YPF, que concentra más de la mitad de las ventas minoristas. Cuáles son los precios actuales en CABA y qué factores pueden impulsar nuevas actualizaciones.

En un relevamiento realizado el 24 de septiembre en dos estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper de Axion se vendía a $ 2.149 por litro y la de Shell a $ 2.185. Las variedades premium alcanzaban $ 2.459 y $ 2.479, respectivamente. En diésel, los valores iban de $ 2.319 a $ 2.609 por litro, según el producto.

Los ajustes llegaron después de varias jornadas de alza en el mercado internacional. Shell, Axion y Puma aumentaron entre 2 % y 5 % sus precios, con diferencias de acuerdo con el tipo de combustible y la zona. YPF, en cambio, todavía no trasladó una suba a sus surtidores.

La decisión de YPF puede definir el alcance de los próximos ajustes

La petrolera de mayoría estatal concentra cerca del 55 % de las ventas minoristas de combustibles. Si mantiene sus precios por debajo de los de sus competidoras, puede sumar demanda en sus estaciones, aunque también comercializa mayores volúmenes con una referencia de ingresos menor. Su decisión será determinante para establecer si el movimiento se generaliza en el mercado.

El recrudecimiento de los conflictos bélicos en Irán y Yemen impulsó subas de más del 25% en el valor internacional del petróleo.

El principal factor de presión es la evolución del crudo. El contrato futuro del Brent comenzó 2026 cerca de USD 62 por barril, superó los USD 110 entre fines de marzo y mayo y luego cayó hasta la zona de USD 70 a comienzos de julio. Tras una recuperación con oscilaciones, cotizaba en USD 98,41 este viernes, todavía por debajo de los máximos registrados durante el segundo trimestre.

Las empresas aplican un mecanismo de amortiguación, conocido en el sector como buffer, para evitar que cada variación diaria del petróleo se refleje de forma inmediata en las pizarras. Bajo ese esquema, una parte de los cambios en el valor internacional se absorbe y los ajustes se distribuyen en el tiempo.

Pero la presión de los precios internacionales, que llegaron a subir mpas de 25% desde sus pisos de mitad de año luego del recrudecimiento de los conflictos bélicos en Irán y en Yemen, hace que la resistencia de medidas destinadas a atemperar los precios locales quede puesta a prueba.

En ese contexto, el movimiento de las petroleras privadas -que entre todas se reparten alrededor del 45% del market share de la venta minorista de combustibles- le agrega una presión extra a YPF, dueña del 55% restante.

El presidente de YPF, Horacio Marín, afirmó que los precios locales deberán acompañar ese nivel si el barril se mantiene cerca de USD 100. (REUTERS/Agustín Marcarian)

Esto es porque el precio de la nafta, que tiene como punto de partida los $2.059 mínimos a los que vende el litro de nafta súper la petrolera nacional, se condice con un precio internacional del barril de en torno a los USD 85. Mantener ese precio implica asumir pérdidas temporales a cambio de recuperarlas cuando el precio baja.

Pero si las petroleras más pequeñas abandonan el buffer, como hicieron ayer, empujan a más automovilistas a cargar el tanque en estaciones de YPF. Eso hace que crezca el share de la principal petrolera y que su incomodidad con los precios sea mayor: no sólo vende por debajo de los costos sino que, además, termina vendiendo más de lo habitual.

En este contexto, el presidente de YPF, Horacio Marín, advirtió ayer en Infobae en Vivo que, si el barril se sostiene alrededor de USD 100 durante un período prolongado, los precios locales deberán acompañar ese nivel. De todos modos, señaló que el mercado petrolero conserva una elevada volatilidad, condicionada por los inventarios globales y las tensiones geopolíticas.