
Los efectos del Fenómeno El Niño ya alcanzan distintos sectores de la economía peruana y también se reflejan en los precios de los alimentos. El incremento de las temperaturas del mar modifica las condiciones para distintas especies de peces, mientras que el calor también afecta actividades agrícolas y pecuarias.
La situación genera preocupación por el impacto que puede tener sobre productos de consumo frecuente. El pollo y el huevo forman parte de la alimentación habitual de los hogares, por lo que cualquier variación en su oferta puede trasladarse al precio final.
En el caso de la pesca, el aumento de la temperatura del mar provoca el desplazamiento de especies hacia otras zonas. Esta modificación reduce la disponibilidad de algunos pescados que suelen llegar a los mercados y presiona sus precios al alza.
Paola del Carpio, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo, explicó en Latina Noticias que el escenario climático también puede afectar la producción de frutas, el peso de las aves y el abastecimiento de alimentos. Según detalló, el impacto no se limita a una actividad económica, sino que alcanza diferentes sectores vinculados con la producción y distribución de alimentos.
Temperatura del mar modifica la disponibilidad de peces
Uno de los efectos señalados por Del Carpio corresponde a la actividad pesquera. El aumento de la temperatura del mar modifica la ubicación de las especies y puede reducir la disponibilidad de aquellos peces que forman parte del consumo habitual de las familias.
La economista explicó que este desplazamiento puede generar escasez en los mercados. Como consecuencia, algunos productos pesqueros registran incrementos importantes en sus precios.
“Y por la temperatura del mar también se mueven las especies, como sabemos, de los peces y eso hace que haya escasez de los peces que normalmente nosotros consumimos. Y el precio se viene duplicando”, señaló Paola del Carpio.
El comportamiento de las especies se suma así a otros efectos asociados con las condiciones climáticas. La menor disponibilidad de determinados pescados puede afectar tanto a los consumidores como a las personas que dependen económicamente de la pesca.
El calor también afecta a frutas y cultivos

El impacto del fenómeno climático alcanza al sector agrícola debido a las variaciones de temperatura. Del Carpio explicó que el calor puede alterar la floración de distintas plantas destinadas al consumo interno y a la exportación.
Entre los productos que podrían registrar una menor producción mencionó al mango, la uva, el arándano y el limón. La economista estimó una posible reducción de 30 % en varias frutas debido a los efectos sobre la floración.
La situación también depende de las condiciones de cada zona. Del Carpio precisó que, además de los problemas vinculados con la floración, determinadas áreas pueden enfrentar inundaciones, lo que representa otro factor capaz de afectar la producción agrícola.
El pollo y el huevo enfrentan presión por las altas temperaturas

El sector pecuario también recibe el impacto de las condiciones climáticas. De acuerdo con la explicación de la economista de la Red de Estudios para el Desarrollo, las aves están perdiendo peso debido a las temperaturas elevadas.
Esta situación representa una preocupación para la oferta de productos como el pollo. Una menor producción puede generar presión sobre los precios y afectar a los hogares que dependen de estos alimentos como fuente habitual de proteínas.
“Por el lado pecuario, que quizás esto es menos evidente, las aves están perdiendo peso y esa es una preocupación”, sostuvo Del Carpio.
La economista también relacionó este escenario con el incremento del precio del pollo y destacó la importancia del huevo y la carne dentro de la alimentación de las familias. La variación de estos productos puede tener un impacto mayor sobre los hogares con menores recursos, debido al peso que tienen los alimentos dentro de su presupuesto.
Menor producción y dificultades de transporte pueden afectar el abastecimiento
El impacto económico del Fenómeno El Niño no se limita al lugar donde se produce una determinada afectación. Las dificultades para trasladar alimentos también pueden generar problemas en el abastecimiento cuando las vías de comunicación resultan obstaculizadas.
A este escenario se suma la situación de los recursos destinados a la prevención. Del Carpio señaló que existen más de 90 puentes identificados con necesidad de intervención, mantenimiento o construcción, pero solo seis fueron intervenidos, según los datos mencionados durante su explicación.
La especialista también advirtió sobre la disponibilidad de agua para Lima. Según detalló, los embalses cuentan con menos agua almacenada debido a la menor presencia de lluvias en la sierra.
Este factor puede adquirir relevancia para el abastecimiento de la población, debido a la relación entre las condiciones climáticas, los recursos hídricos, la producción agrícola y el funcionamiento de las vías utilizadas para transportar alimentos.
Inflación de alimentos y seguridad alimentaria

El incremento de los precios ocurre dentro de un escenario que ya presenta dificultades para parte de la población. Del Carpio señaló que uno de cada tres peruanos enfrenta inseguridad alimentaria, entendida como la falta de garantía sobre la cantidad y calidad de los alimentos disponibles para su consumo.
La especialista también indicó que la inflación de los alimentos podría aumentar en 0,7 puntos porcentuales. A esta presión se suma el comportamiento del precio del petróleo debido al conflicto geopolítico mencionado durante su intervención.
El encarecimiento de los alimentos puede afectar con mayor intensidad a las familias con menores ingresos, debido a la necesidad de destinar una parte importante de sus recursos a productos básicos.
“Y ya en este momento uno de cada tres peruanos sufre inseguridad alimentaria, que no tiene asegurada la cantidad y la calidad de los alimentos que consume”, explicó Del Carpio.
La economista agregó que una reducción de la producción agrícola y pesquera también puede comprometer los empleos vinculados con ambas actividades. De esta forma, los efectos del fenómeno alcanzan tanto la oferta de alimentos como los ingresos de quienes trabajan en sectores relacionados con su producción.




