El mensaje de Baby Etchecopar en recuerdo de su amigo, Oscar González Oro (Instagram)

Baby Etchecopar publicó en su cuenta de Instagram una carta para despedir a Oscar González Oro, el conductor y locutor con quien compartió los años más intensos de su carrera, y el texto desbordó las redes: no hubo elogio profesional ni obituario formal, sino la voz de alguien que perdió a un hermano. González Oro murió el 25 de septiembre de 2026 en Punta del Este, Uruguay, donde residía desde 2020. Tenía 74 años.

La carta empieza donde duele. “Negro querido, no sé qué te pasó. Pero a mí los 40 años me pasaron de largo”, escribió Etchecopar, con una frase que dice todo sin explicar nada. No hay fecha, no hay distancia clínica, no está la frialdad del homenaje público. Hay alguien que todavía no puede creerlo.

Lo que siguió fue un texto que eligió la intimidad sobre la solemnidad. Etchecopar no habló del conductor, ni del colega, ni de la figura del medio. Habló del hombre con quien aprendió que una familia no siempre viene dada.

“No fuiste un compañero de trabajo, ni mucho menos un colega. A veces, uno elige a la familia, y no sé por qué cultura uno tiene que tener una sola familia. Realmente, nunca creí en eso. Sin ser bígamo ni polígamo, uno puede tener muchas familias. Entre las que tengo, una de las más cercanas fue la familia de Radio 10.”

Esa familia tuvo nombres concretos y años de radio compartida. En la carta los mencionó sin rodeos: Eduardo Feinmann, Daniel Hadad, González Oro, él mismo. Una generación que convirtió a Radio 10 en una de las emisoras más influyentes de la Argentina durante los noventa y los primeros años de 2000, y que cargó con todo lo que eso implica: el éxito, las peleas, las noches largas, las traiciones y los reencuentros.

Baby Etchecopar y su homenaje a Oscar González Oro

“Tal vez nadie entienda lo que sentimos Eduardo Feinmann, Daniel Hadad, vos, yo y otros compañeros, que son tantos que sería tedioso nombrarlos. El amor de la familia, eso es: lisa y llanamente, el amor de la familia.”

La frase no es retórica. Es una advertencia: lo que pasó entre ellos no tiene traducción para quien no lo vivió desde adentro.

Etchecopar también fue por la alegría. Y ahí, en esa parte de la carta, el texto se vuelve casi físico: no habla de risas, habla de carcajadas insoportables, de esas que aprietan el pecho y no dejan respirar, de esas que uno recuerda exactamente cómo sonaban.

“¿Quién dijo que 40 años no es nada? Me provocaste las mejores carcajadas de mi vida. Esas carcajadas insoportables, esas carcajadas que daban ganas de gritar: ‘¡Qué suerte que nos está pasando!’”.

Junto a la carta, Etchecopar publicó un video de archivo de los primeros tiempos de C5N, donde ambos aparecen juntos en una charla desopilante y distendida. En ese material, hablan de la noche en la radio como un espacio mágico: el público nocturno que nunca duerme, la música que acompaña los turnos, los mensajes de oyentes que llegan desde el interior del país. Es una conversación que da cuenta de la naturalidad y la complicidad que construyeron durante años frente al micrófono.

La carta no idealizó. Etchecopar reconoció que esa familia también tuvo sus fracturas, sus temporadas de tormenta, sus enfrentamientos que dolieron porque venían de adentro.

Oscar González Oro en Radio 10, un clásico de todas las mañanas

“Y también esta familia nos provocó momentos terribles, luchas terribles, enfrentamientos terribles. Pero el hecho de estar juntos, más que unidos, soldados, nos ayudó a capear el temporal y, más aún, a triunfar.”

La palabra “soldados” no es casual. Dice algo sobre cómo vivieron esos años: no como figuras del espectáculo sino como personas que se cubrieron las espaldas en un medio que no siempre fue generoso.

El párrafo final de la carta fue el que más circuló en redes, el que más se compartió, el que más silencio dejó después de ser leído.

“Porque para nosotros el triunfo es esto: perder media vida al perder a un hermano como vos. Tu familia, que te ama, te va a recordar siempre.”

La publicación en Instagram generó una respuesta masiva: colegas, oyentes históricos y figuras del medio dejaron mensajes que, en muchos casos, retomaron las mismas palabras de Etchecopar. Pocos textos de despedida en la historia reciente de la radio argentina llegaron tan lejos con tan poco.