El pollo al ajillo es una receta tradicional que necesita pocos ingredientes para conseguir un plato cargado de sabor. El ajo, el aceite de oliva y el vino blanco forman la base, aunque la parte del pollo elegida y la forma de cocinar cada ingrediente es clave para el resultado final.
Las cocineras Berta y Nuria, conocidas en redes sociales por su cuenta Cocina en la Nube, compartieron una versión que utiliza 1,2 kilos de contramuslos deshuesados y 11 dientes de ajo.
Una de las particularidades está en los ajos: seis se utilizan laminados y otros cinco enteros. No se incorporan todos al mismo tiempo, sino que pasan por el aceite en diferentes momentos para aromatizarlo sin que lleguen a quemarse.
¿Qué necesitás?
Las cantidades están pensadas para cuatro personas.
- 1,2 kg de contramuslos de pollo deshuesados
- 11 dientes de ajo: 6 laminados y 5 enteros
- 2 hojas de laurel
- 1 vaso de vino blanco
- ½ vaso de agua
- Un chorrito de jugo de limón
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- Papas fritas para acompañar, opcional
- 1 guindilla, opcional
El paso a paso
- Calentar el aceite en una sartén amplia y agregar los cinco dientes de ajo enteros junto con las dos hojas de laurel.
- Cuando los ajos estén dorados, retirarlos y reservarlos. Es importante sacarlos antes de que se quemen para evitar que amarguen la preparación.
- Agregar al mismo aceite los seis dientes de ajo laminados. Se puede sumar una guindilla para darle un toque picante. Una vez dorados, retirarlos y reservar.
- Salpimentar los contramuslos y colocarlos en el mismo aceite aromatizado. Cocinarlos a fuego fuerte hasta conseguir un buen dorado de ambos lados.
- Volver a colocar los ajos en la sartén y añadir un vaso de vino blanco y medio vaso de agua.
- Incorporar un chorrito de jugo de limón si se busca sumar un punto de acidez.
- Cocinar a fuego medio hasta que el líquido reduzca y se transforme en una salsa concentrada.
- Servir el pollo recién hecho. Berta y Nuria proponen acompañarlo con papas fritas, que absorben parte de la salsa de ajo y vino blanco.

Una particularidad de esta receta es que utiliza contramuslos en lugar de pechuga. Al tener mayor contenido graso, esta parte del pollo tolera mejor tanto el dorado inicial como la posterior cocción con los líquidos y conserva más su jugosidad.
Otra de las claves es no cambiar el aceite durante la receta. Primero recibe el sabor de los ajos enteros y el laurel, después el de los ajos laminados y finalmente se utiliza para dorar la carne. De esta manera, los aromas acumulados pasan al pollo antes de incorporar el vino.
Por otro lado, el vino blanco forma la salsa que termina de darle identidad al plato, mientras que los ajos consiguen un sabor intenso.
El resultado es un pollo al ajillo sencillo, con una salsa concentrada y una carne que busca mantenerse jugosa por dentro. Y si se sirve sobre papas fritas, estas terminan absorbiendo parte de la mezcla de vino, ajo, aceite y jugos del pollo que queda en el fondo de la sartén.




