Boeing abonó en enero de 2026 la totalidad de una multa civil de USD 3,1 millones que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) había propuesto en septiembre de 2025 por infracciones de seguridad y control de calidad detectadas entre septiembre de 2023 y febrero de 2024. El pago, que incluyó violaciones vinculadas al incidente del vuelo 1282 de Alaska Airlines, no había sido anunciado públicamente hasta que Reuters reveló la confirmación de ambas partes el miércoles 2 de septiembre.
Las irregularidades se registraron en la fábrica de aviones 737 de Boeing en Renton, Washington, y en la planta de fuselajes de Wichita, Kansas, operada en ese período por Spirit AeroSystems. La FAA precisó que aplicó el máximo monto de sanción civil que la ley federal le permite imponer.
La FAA detectó cientos de violaciones de calidad en Renton y Wichita
La investigación federal identificó “cientos de violaciones de los sistemas de calidad” en las dos instalaciones, según confirmó la FAA. La agencia determinó, además, que el fabricante estadounidense de aeronaves comerciales y de defensa no siguió sus propios procedimientos de control interno y presentó ante la FAA dos aviones para obtener certificados de aeronavegabilidad pese a que ninguno cumplía las condiciones para recibirlos.
Ese certificado es el documento oficial que acredita que una aeronave satisface todos los estándares técnicos exigidos antes de ser entregada a una aerolínea.
Spirit AeroSystems, que fabricaba los fuselajes del 737 en Wichita, había sido escindida de Boeing en 2005. De acuerdo con Aerospace Global News, el fabricante volvió a adquirirla en 2025.
Un empleado de Boeing presionó a un inspector delegado para aprobar un 737 MAX
Uno de los hallazgos más graves, según la FAA, involucra el sistema de Organización de Designación Autorizada (ODA). Bajo ese esquema, la agencia autoriza a empleados calificados de fabricantes como Boeing a realizar funciones de certificación en representación del Estado, con la condición de actuar con independencia de los objetivos comerciales de la empresa.

La FAA determinó que un empleado de Boeing ajeno a la unidad ODA presionó a un representante de esa unidad para que aprobara un 737 MAX y así cumplir con el cronograma de entregas. El inspector del ODA ya había concluido que el avión no satisfacía los estándares regulatorios.
La interferencia sobre ese mecanismo delegado es, precisamente, el tipo de conducta que la supervisión independiente busca prevenir.
El incidente del vuelo 1282 de Alaska Airlines dejó al descubierto fallas en el ensamblaje
El 5 de enero de 2024, un tapón de puerta se desprendió del costado de un 737 MAX 9 de Alaska Airlines poco después de que el vuelo 1282 partiera del Aeropuerto Internacional de Portland, Oregón. La aeronave sufrió una descompresión rápida y regresó a tierra sin víctimas fatales.

Las investigaciones posteriores determinaron que cuatro pernos destinados a impedir el desplazamiento vertical del tapón no estaban colocados en el momento en que Boeing entregó el avión. A raíz del incidente, la FAA ordenó la revisión en tierra de 171 aeronaves 737 MAX 9 y limitó la producción mensual de Boeing a 38 unidades, tope que se mantuvo hasta octubre de 2025.
La multa de la FAA no alcanzó para convencer al senador Blumenthal
El senador demócrata Richard Blumenthal, quien presidió el comité del Senado que investigó el incidente de Alaska Airlines, consideró la sanción insuficiente. “Para Boeing, estas multas se absorben fácilmente como un costo del negocio, no como un elemento disuasorio significativo de comportamientos peligrosos”, declaró en declaraciones recogidas por Reuters.

La FAA no respondió a esa valoración con una declaración específica y se limitó a reiterar que aplicó el máximo permitido por la ley.
La FAA devolvió a Boeing la autoridad para certificar el 737 MAX y el 787 en julio de 2026
El 17 de julio de 2026, la FAA anunció que Boeing podía volver a emitir certificados de aeronavegabilidad para todos los nuevos aviones 737 MAX y 787. Según informó Aerospace Global News, la decisión se basó en ocho meses de datos con niveles consistentes de calidad de producción, durante los cuales Boeing y la FAA alternaron la emisión de certificados con resultados comparables.
“La seguridad guía todo lo que hacemos, y este paso hacia adelante solo es posible porque tenemos la certeza de que puede hacerse de manera segura”, afirmó el administrador de la FAA, Bryan Bedford, al comunicar la medida.
La agencia precisó que la devolución de esa autoridad no implica el fin de la vigilancia reforzada. Los inspectores federales mantendrán auditorías, inspecciones y controles sobre las líneas de producción, los procesos de ensamblaje, las tendencias de calidad, el cumplimiento de ingeniería, el sistema de gestión de seguridad y la cultura de seguridad de la compañía.



