El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, durante una conferencia de prensa en La Paz. (REUTERS/Claudia Morales)

El canciller boliviano Héctor Huanca planteó a Chile la necesidad de definir “qué clase de vecinos” quieren ser, en medio de un acercamiento bilateral que podría profundizarse con una posible visita a Bolivia del presidente chileno José Antonio Kast el próximo mes de octubre.

La propuesta fue planteada en una columna publicada este viernes en medios de ambos países, con motivo de la celebración de las Fiestas Patrias de Chile. En el texto, Huanca subrayó que las dos naciones comparten frontera, vínculos comerciales y sociales, pero también una historia compleja que dejó diferencias profundas y que forma parte de sus respectivas identidades nacionales.

“Bolivia y Chile no escogieron ser vecinos, pero sí pueden elegir qué clase de vecinos quieren ser”, sostuvo el canciller, quien asumió el cargo el pasado 3 de agosto. Para Huanca, reconocer las diferencias entre ambas partes no debería impedir que trabajen en los asuntos que las unen: “La madurez de dos Estados no consiste en coincidir en todo, sino en ser capaces de administrar sus diferencias sin permitir que paralicen oportunidades para sus pueblos”.

Puesto fronterizo entre Chile y Bolivia en la localidad de Colchane, uno de los pasos terrestres entre ambos países (Foto: Municipalidad de Colchane)

La llegada de Kast a territorio boliviano fue confirmada en la misma jornada por el cónsul general de Chile en La Paz, Roberto Ruiz, durante un acto protocolar. Según el canciller boliviano, el viaje “tendrá una significación que trasciende lo protocolar” y representaría “una poderosa señal política y gran paso en el proceso de recomposición diplomática”.

Entre los puntos de desacuerdo que persisten entre los dos gobiernos se encuentra la reivindicación marítima boliviana. El nuevo acercamiento, aclaró Huanca, no supone que su país abandone esa demanda: “No renuncia a su memoria histórica ni a su vocación marítima”. El funcionario agregó que sostener esa postura no impide avanzar en los asuntos donde existen intereses compartidos: “No aspiramos a una relación construida sobre el olvido. Aspiramos a algo más difícil y valioso: una relación capaz de mirar de frente su historia y, aun así, decidir responsablemente su futuro”.

La posible visita a Bolivia del presidente chileno José Antonio Kast fue presentada como una señal política en la recomposición diplomática con Chile. (REUTERS/Pablo Sanhueza)

Las cancillerías, por su parte, trabajan en una agenda orientada a convertir la confianza mutua en resultados concretos. Entre las iniciativas mencionadas por Huanca figuran la modernización y ampliación del Acuerdo de Complementación Económica número 22, la apertura de nuevas oportunidades comerciales y de inversión, la integración energética, la conectividad digital y el desarrollo de proyectos conjuntos en minería, salud y recursos hídricos.

A esos objetivos se suman gestiones para mejorar la eficiencia logística del comercio que circula por territorio y puertos chilenos, junto con planes destinados a fortalecer las conexiones terrestres y ferroviarias entre ambos países. La seguridad en las zonas limítrofes representa otro eje de coordinación: los dos gobiernos avanzan en mecanismos de cooperación policial e intercambio de información frente al crimen organizado transnacional.

Bolivia y Chile mantienen relaciones diplomáticas interrumpidas a nivel de embajadores desde 1978, tras un breve restablecimiento entre 1975 y 1978, debido a la falta de solución de la demanda marítima boliviana. El vínculo entre ambos Estados se sostiene desde entonces mediante consulados generales instalados en La Paz y Santiago.

(Con información de EFE)