
Lo que empieza en una clase semanal, hoy también puede terminar arriba de un escenario. Entre elencos con más de una década de trayectoria y una nueva generación que debuta en el circuito del ballroom dance, el boom del baile entre mujeres mayores de 50 ya tiene su propia escena, con historia, competencia y glamour.
Una oferta que crece en el AMBA
En los últimos años, el baile dejó de ser solo una salida ocasional para convertirse en una de las actividades más elegidas por mujeres mayores de 50 años en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La oferta se multiplicó, y hoy conviven propuestas con identidad propia, pensadas específicamente para este público.

Baile ATP, con sede en el barrio porteño de Liniers, se define como pionero del formato: hace 15 años ofrece clases de baile exclusivas para mujeres mayores de 50, con coreografías sin saltos ni impacto y una variedad musical que combina rock, cumbia, disco, cuarteto y bachata, entre otros ritmos. Por su parte, Atrévete, Taller de Baile +50, propone un espacio pensado para que las mujeres mayores de 50 bailen y disfruten, con una comunidad que ya reúne a decenas de miles de seguidoras en redes sociales.
A esa oferta se suma una propuesta con otro perfil: Ballet +50, a cargo de la profesora Sandra Valentini en Martínez, que lleva la disciplina de la danza clásica —tradicionalmente asociada a la formación desde la infancia— al público adulto, con clases pensadas para quienes empiezan de grandes.

Dos antecedentes pioneros, sobre el escenario desde hace más de una década
Mucho antes de que este boom se multiplicara en clases y talleres, ya existían en Buenos Aires elencos estables formados por mujeres mayores, con años de trayectoria arriba del escenario.
El Ballet 40/90, creado hace treinta años por la artista Elsa Agras —formada en danza clásica, técnicas corporales, música, teatro y clown—, reúne a cincuenta mujeres de entre 40 y 90 años, con la ocasional incorporación de algún hombre. El grupo volvió ahora al Teatro Empire para celebrar sus 30 años con las cincuenta mujeres en escena. Se estrenó el 4 de septiembre. Agras, su fundadora, falleció en 2014, al día siguiente del estreno de uno de los espectáculos del elenco; desde entonces, sus bailarinas sostienen el proyecto sobre las tablas.
El otro antecedente es El Ballet de las Chicas, creado en 2011 por Facundo Vivona y conformado por un grupo heterogéneo de veinte mujeres amateurs de entre 50 y 80 años. En más de una década de trayectoria se presentó en escenarios como el Teatro Empire, el Teatro Border, el Centro Cultural Borges y el Teatro Broadway, y en 2022 la Legislatura porteña lo declaró de Interés Cultural para la Ciudad, en una distinción que lo describió como un ejemplo de envejecimiento activo y de cómo mejora la calidad de vida de las personas mayores cuando hay contención y trabajo en equipo. Sus propias integrantes destacaron, en el acto de reconocimiento, cómo el proyecto les dio más vida y las incentivó a seguir adelante.

Del salón de baile al escenario del ballroom
Lo que distingue al momento actual es que estas propuestas ya no se limitan al espacio de la clase semanal o a elencos con formato de espectáculo teatral: también empiezan a desembocar en el circuito competitivo del ballroom dance. Ese es el caso de Pisando Fuerte Glam, espectáculo de ballroom dance y música en vivo fundado junto a Ceci Maga y producido actualmente por Sergio Vargas Arango, bailarín y coreógrafo colombiano que desde hace más de ocho años trabaja para acercar los bailes de salón a públicos más amplios, llevando la destreza y el virtuosismo de las competencias de ballroom al escenario porteño con elencos que integran a bailarines mayores de 50 y 60 años junto a profesionales del circuito competitivo.
La próxima edición del show será el domingo 13 de septiembre, a las 19:30 h, en el emblemático Club Casa Blanca de San Telmo, con música en vivo, parejas consagradas, vestuarios de alta costura y una puesta pensada para deslumbrar. Tendrá, además, un condimento especial: el debut de Queens, un grupo íntegramente formado por mujeres mayores que se suma por primera vez a la puesta.

Entre sus integrantes se destaca Ana Gambaccini, campeona sudamericana de ballroom dance en la categoría Silver de 60 a 70 años, quien ya compitió en ediciones anteriores del South American Open World Dance Experience. Su participación resume el espíritu del movimiento: mujeres que empezaron a bailar de grandes, por el gusto de moverse, y hoy compiten y se presentan en escenarios.
Un fenómeno que interpela a la economía plateada
El crecimiento de este tipo de propuestas no es casual. Distintos relevamientos sobre actividades para personas mayores en Buenos Aires coinciden en señalar los mismos beneficios del baile: mejora del equilibrio y la coordinación, estímulo cognitivo, liberación de endorfinas y, sobre todo, un fuerte componente de socialización. En un contexto de envejecimiento poblacional acelerado, la proliferación de escuelas, talleres, elencos con más de una década de trayectoria y ahora también nuevos circuitos competitivos pensados específicamente para mujeres mayores de 50 muestra que la demanda no solo existe: sigue en expansión, y ya genera sus propias historias de superación arriba del escenario.




