La preparación para un embarazo incluye un control preconcepcional de ambos integrantes de la pareja antes de intentar concebir.

Las vitaminas “para quedar embarazada”, las dietas rápidas y la decisión de suspender anticonceptivos circulan con frecuencia en redes sociales.

Entre esos mensajes, suele quedar fuera una parte fundamental del proceso: la preparación para un embarazo incluye revisar la salud de ambos integrantes de la pareja antes de intentar concebir.

La ginecóloga y obstetra Priscila Coto de Arévalo explicó a Infobae que el control preconcepcional permite detectar condiciones que podrían afectar a la madre, al bebé o a la posibilidad de lograr el embarazo. La consulta puede abarcar antecedentes médicos, peso, alimentación, exámenes de sangre y pruebas para identificar infecciones.

“Lo ideal es que por lo menos seis meses antes de que yo quiero quedar embarazada, ponerme en control”, afirmó la especialista. Ese tiempo, indicó, puede servir para corregir anemia, vigilar enfermedades como diabetes e hipertensión, y tratar infecciones urinarias o de transmisión sexual antes de la gestación.

El control preconcepcional permite detectar anemia, diabetes, hipertensión, infecciones urinarias y enfermedades de transmisión sexual que pueden afectar el embarazo. (PGN de Guatemala)

El embarazo no depende solo de la salud de la mujer

Uno de los mitos más extendidos es que los chequeos previos corresponden únicamente a quien llevará el embarazo. Coto de Arévalo sostuvo que el hombre también debe ser parte de la evaluación, sobre todo si tiene obesidad, desnutrición, diabetes, antecedentes de infecciones de transmisión sexual o dificultades para concebir.

Idealmente tendría que participar la pareja para tener adecuados resultados”, señaló la especialista.

La evaluación puede orientar sobre la necesidad de pruebas específicas, como el espermograma, que analiza características del semen cuando una pareja no logra un embarazo tras un período de búsqueda.

La especialista indicó que, en una mujer sana y sin factores identificados, el embarazo puede tardar alrededor de un año. Si la mujer tiene más de 35 años, ese período de espera se reduce a seis meses antes de iniciar estudios de fertilidad.

La ginecóloga Priscila Coto de Arévalo recomendó iniciar la consulta preconcepcional al menos seis meses antes de buscar un embarazo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar los anticonceptivos para “limpiar el cuerpo”

Otro mensaje frecuente plantea que las mujeres deben abandonar las pastillas anticonceptivas con meses de anticipación para “desintoxicar” el organismo. La médica calificó esa creencia como un mito y advirtió que suspender el método sin una revisión previa puede adelantar un embarazo sin que se hayan identificado riesgos.

No suspenda el método. Va a la consulta preconcepcional, le hacen los exámenes y hasta que el médico le diga: ‘Estamos listos’, se suspende el anticonceptivo”, expresó Coto de Arévalo.

Según la especialista, los anticonceptivos orales tienen un efecto de corta duración y, al suspenderlos, el cuerpo puede retomar la ovulación. Por esa razón, la planificación debe comenzar antes de dejar la protección, no después.

Suspender anticonceptivos para “limpiar el cuerpo” es un mito, y la planificación del embarazo debe comenzar antes de dejar el método.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los suplementos “virales” en redes sociales requieren evaluación médica

La idea de que todas las mujeres deben tomar una lista extensa de vitaminas antes de embarazarse también forma parte de las dudas actuales. La ginecóloga reconoció que algunos suplementos pueden indicarse, pero remarcó que la decisión debe responder a las necesidades de cada paciente.

Ahí es lo que le indique el médico, nada más. Ni agregar más ni quitarle”, afirmó. El ácido fólico y la vitamina D pueden formar parte de la preparación en determinados casos, mientras que otras indicaciones dependen de la edad, el peso, los antecedentes y las enfermedades previas.

Coto de Arévalo también alertó sobre la automedicación durante el embarazo. Mencionó que algunos antiinflamatorios no se recomiendan después de las 32 semanas por posibles efectos sobre el desarrollo fetal. Además, señaló que productos naturales promocionados como suplementos tampoco están libres de efectos adversos.

La alimentación aparece como otro punto atravesado por creencias. La médica cuestionó la frase “comer por dos” y planteó una diferencia: “Hay que comer doblemente nutritivo”. En su explicación, incluyó una dieta variada con frutas, verduras, legumbres, carnes, pescado y semillas, junto con la reducción de alcohol, tabaco, frituras y productos ultraprocesados.