'Duendes rojos' captados en Ayora, Valencia. (@DavidAvilaChoto)

En la madrugada del jueves 10 de septiembre, en Ayora (interior de Valencia) y en las costas de Almería, pudo disfrutarse de uno de los espectáculos celestes más difíciles de observar: los conocidos como sprites o duendes rojos. Este fenómeno, que se presenta como una especie de rayos rojos parecidos a unos fuegos artificiales y pueden recordar a un relámpago, se producen muy por encima de las nubes de tormenta y tienen unas características completamente diferentes a las de los rayos habituales.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de la Comunidad Valenciana compartió a través de la red social X una serie de vídeos e imágenes de estos duendes rojos, captadas por David Ávila Choto desde el Observatorio de Ayora, que forma parte de la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (SWEMN), así como por David Mancebo (@ObjTormentas) en Almería, especializado en fotografía meteorológica y “cazador de tormentas”.

Tal y como muestran las fotografías, el fenómeno se produjo en Ayora a las 2.19 horas y a las 2.52 horas. La Aemet de la Comunidad Valenciana señala que están provocado por rayos sobre el mar a 200 kilómetros al sur del municipio. En Almería, Mancebo pudo grabar 14 sprites de un complejo de tormentas que se alejaba por el mar Mediterráneo: “Algunos espectaculares”, explica el fotógrafo. “Es la primera vez que grabo este tipo de fenómenos y aún tengo que aprender a mejorar”.

'Duendes rojos' vistos desde el espacio. (NASA/JSC/ESRS/Matthew Dominick/Simeon Schmauß)

¿Qué son los duendes rojos?

Lejos de ser rayos convencionales, los sprites o duendes rojos son “descargas eléctricas a gran escala que se producen en las capas superiores de la atmósfera, a altitudes de entre 50 y 90 kilómetros aproximadamente, por encima de grandes sistemas tormentosos”, explica la Aemet de la Comunidad Valenciana. Estos, además, “suelen aparecer al mismo tiempo que descargas de la nube al suelo potentes y con carga positiva”.

La Organización Meteorológica Mundial añade que “se muestran como un centelleo extenso, pero débil, y normalmente son de color rojo, no duran más de unos pocos segundos”. De hecho, incluso es posible que duren menos, apenas unos milisegundos. “Son visibles al ojo humano en raras ocasiones y siempre por la noche, por encima de tormentas fuertes y alejadas”.

Su característico color rojizo se debe a la interacción de la descarga eléctrica con los gases presentes en las capas altas de la atmósfera. A diferencia de los relámpagos que se observan dentro de una tormenta, los sprites se extienden hacia arriba y pueden adoptar formas muy variadas, desde estructuras semejantes a columnas hasta ramificacionesl.

Precisamente su brevedad y su escasa intensidad hacen que sean difíciles de observar y, sobre todo, de fotografiar. Aunque los sprites son conocidos desde hace décadas, durante mucho tiempo pasaron desapercibidos. Su naturaleza y su posición, muy por encima de las tormentas, dificultaban su estudio. Hoy, gracias a las cámaras digitales y a las técnicas de observación atmosférica, es posible registrar estos fugaces destellos y conocer mejor cómo se produce uno de los fenómenos más extraños que puede regalarnos el cielo.