
Antes de que se conociera la fuerte caída de la industria y la construcción contra junio según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que en cualquier proceso de reconversión “hay sectores a los que les va a costar más”.
Durante un encuentro con estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) que se llevó a cabo por la tarde del lunes, el titular del Palacio de Hacienda señaló que, dentro de una reconversión económica como la que esta atravesando el país, resulta esperable que algunas actividades avancen antes que otras. “Lo primero que hay que entender es que es natural que haya sectores que piquen en punta”, afirmó. Según explicó, esa situación aparece cuando determinadas industrias cuentan con una capacidad productiva amplia y dejan atrás restricciones que, a su criterio, limitaban su desarrollo.
Caputo sostuvo que el mayor rendimiento de algunas actividades puede generar cuestionamientos, aunque rechazó que ese resultado deba leerse como una señal negativa para el conjunto. Para explicarlo, recurrió a una comparación con el fútbol y mencionó a Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández. Planteó el caso de un equipo que cuenta con esos jugadores, pero los deja entre los suplentes, y afirmó que el rendimiento colectivo mejora cuando los futbolistas con mayor capacidad forman parte de la cancha.
“Que a esos sectores les vaya bien contribuye al equilibrio general”, expresó. Caputo señaló que algunos economistas no analizan ese efecto de manera adecuada y dijo que el presidente también suele cuestionar esa mirada. El funcionario afirmó que existe una tendencia a responsabilizar a los sectores que obtienen mejores resultados. “Hoy se quiere culpar a esos sectores porque les va bien, no, es todo lo contrario”, dijo. De acuerdo con su explicación, esas actividades permiten enfrentar shocks externos con una posición diferente a la que, según sostuvo, tuvo la economía argentina en otros momentos.
El titular de la cartera económica también se refirió al impacto desigual que puede tener el proceso sobre el resto de los sectores. “En cualquier proceso de reconversión, sí, hay otros sectores a los que les va a costar más”, afirmó. En el mismo sentido, reconoció que algunas actividades pueden enfrentar una situación adversa. “Y a algunos hasta por ahí eventualmente les irá mal”, expresó.
Pero sostuvo que esa situación no debe quedar sujeta a una decisión de los funcionarios. “No es algo que nosotros hoy, ni que el funcionario tiene que decidir”, dijo. Su argumento se centró en la necesidad de limitar el margen de intervención estatal respecto de qué sectores obtienen mejores o peores resultados dentro de la economía. Caputo afirmó que el funcionario debe contar con el menor nivel posible de capacidad discrecional.
El pedido a sus padres
Otro de los ejes de la charla fue la decisión de numerosas personas de conservar dólares en sus casas. El ministro de Economía sostuvo que parte de la población mantiene esos ahorros “abajo del colchón” porque no confía en los bancos. “Vos tenés a la gente con los dólares abajo del colchón y que no se animan a llevarlo al banco porque todavía tienen miedo”, expresó.
El ministro atribuyó esa conducta a experiencias que afectaron a su generación. Según planteó, para estudiantes más jóvenes puede resultar difícil entender la decisión de no depositar el dinero, aunque remarcó que el temor persiste en muchos hogares. Caputo dijo que, pese al paso de 25 años, algunas personas todavía sienten miedo de que las entidades financieras se queden con sus recursos.
En ese marco, señaló que las reacciones no son idénticas. Algunas personas lograron superar esa desconfianza, otras aún intentan modificar su conducta y un tercer grupo mantiene su decisión de no llevar los dólares a un banco. El ministro les pidió a los estudiantes que no reaccionen con enojo frente a la negativa de sus padres y que busquen persuadirlos.
“No se enojen con sus padres cuando les dicen: ‘Yo no voy a sacar la plata del colchón’”, afirmó. Después les dejó una recomendación directa: “Traten de convencerlos igual”. El funcionario relacionó ese pedido con el desarrollo del mercado de capitales, a partir de la incorporación de los ahorros en dólares que hoy permanecen fuera del sistema financiero.
De cara al año electoral
Durante la exposición, Caputo también habló sobre las crisis económicas en Argentina. El ministro sostuvo que esos episodios se originaron, según su interpretación, por el desorden de la economía. Luego contrapuso esa situación con la existencia de una macroeconomía ordenada y afirmó que, bajo esas condiciones, resulta más difícil que se repitan procesos de inestabilidad.
El titular de Economía no presentó indicadores para definir el orden macroeconómico al que hizo referencia. Sí sostuvo que ese esquema permite enfrentar factores externos con una respuesta distinta. En ese punto retomó su explicación sobre los sectores productivos y afirmó que el rendimiento de esas actividades contribuye a una mejor posición ante situaciones externas.
Caputo trasladó esa lectura al escenario electoral próximo. Reconoció que parte de la población puede considerar que el año próximo será un año electoral típico, aunque marcó una diferencia con esa apreciación. “Para los que creen que el año que viene va a ser un típico año electoral por ahí, tienen razón. Yo creo que no”, expresó.
El ministro también rechazó una comparación entre el próximo año y 2025. Según su interpretación, aquel período tuvo características particulares porque se produjo una fuerte dolarización a partir de una percepción social sobre la continuidad del presidente. Caputo sostuvo que esa situación no respondió a una dinámica electoral habitual, sino a la idea de que podían sacar al jefe de Estado.
Sobre ese proceso, afirmó que se trató de una de las dolarizaciones más altas de la historia. Caputo dijo que quienes intentaron provocar una desestabilización no consiguieron su objetivo. “En la mayor dolarización de nuestra historia no tuvieron éxito”, sostuvo. Al final de ese tramo de la exposición, agregó que esas personas perdieron hasta dos mil millones de dólares.




