Un día después de la primera licitación de plazos fijos con fondos de la Anses para financiar créditos hipotecarios, el Banco Central (BCRA) puso el foco en los desafíos y los riesgos que genera la reactivación del crédito hipotecario en la Argentina.
Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director de la entidad, publicó un artículo en la que analizó la evolución pasada y más reciente del crédito privado en el país. Si bien consideró que hubo una expansión positiva, reconoció que tanto los bancos como los clientes deben adaptarse a la nueva situación macroeconómica.
“Después de tantos años de desintermediación, bancos, empresas y familias deberán reaprender a administrar el riesgo”, planteó Curutchet. Y reconoció: “Habrá mora y errores al prestar y endeudarse”.
Según el funcionario, será necesario mejorar la evaluación crediticia y evitar el sobreendeudamiento. En la misma línea, pidió manejar el proceso con cautela: “El crecimiento del crédito requiere prudencia, profesionalismo y buena regulación”.

Y aclaró que esto no debe leerse como una crítica al endeudamiento en sí mismo: “Sería un error concluir que el crédito es el problema. Las sociedades prósperas no son aquéllas donde nadie se endeuda, sino aquellas donde una familia con ingresos previsibles puede financiar una vivienda a veinte años y una empresa con un buen proyecto no necesita acumular previamente todo el capital para realizarlo”, apuntó.
Aunque en agosto se registró una caída del 1% en el crédito en pesos en términos reales al sector privado, según datos del mismo BCRA, Curutchet decidió focalizarse en el aumento acumulado en la gestión de Javier Milei. Por eso, destacó que el financiamiento en moneda local ya equivale al 9,2% del PBI y llega al 12,5% si se suman las líneas en dólares.
No obstante, reconoció que todavía son niveles muy bajos en la comparación internacional y mencionó que el ratio de crédito a PBI llegaba al 40% en Perú, al 76% en Brasil y al 104% en Chile, en 2024.
Según indicó, la brecha se agranda todavía más en el segmento hipotecario: el stock de estos créditos apenas supera el 1% del PBI argentino, contra alrededor del 27% en Chile y el 50% en Estados Unidos. “Un país vecino tiene así un mercado hipotecario, en relación con su economía, más de veinte veces mayor que el nuestro”, comparó el funcionario.
El rol del déficit fiscal en el crédito
Para el director del BCRA, buena parte de la explicación de este atraso con respecto a la región hay que buscarla en el déficit fiscal crónico que caracterizó a la Argentina durante décadas. En especial, apuntó contra los gobiernos del kirchnerismo.
Curutchet consideró que durante esos años el Estado funcionó como una “aspiradora” de los recursos disponibles, que terminaban financiando al sector público en lugar de viviendas, máquinas, comercios y empresas, un fenómeno que los economistas conocen como crowding out.

Ese esquema, sostuvo, empezó a revertirse con el equilibrio de las cuentas públicas iniciado durante la presidencia de Javier Milei. “Los bancos pueden volver a trabajar de bancos”, resumió, en referencia a que las entidades financieras ya no tienen tantos incentivos para prestarle al Estado en lugar de a pymes, familias o proyectos de inversión.
Con respecto a los préstamo para acceder a la casa propia, el funcionario resaltó que volvieron a tomar impulso a partir de 2024 y dijo que desde ese momento y hasta el primer semestre de 2026, cerca de 65.000 familias accedieron a un crédito hipotecario.
En ese marco, Curutchet destacó el programa que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) puso en marcha financiar créditos hipotecarios destinados a la compra de la primera vivienda, que busca dar una solución al descalce de plazos entre los préstamos y los depósitos. Según las estimaciones oficiales, esos fondos podrían derivar en 20.000 nuevas hipotecas.
Finalmente, el director del BCRA subrayó que nada de este proceso es sostenible sin preservar la estabilidad macroeconómica, a la que definió como uno de los pilares del programa económico de Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo. “No hay crédito de largo plazo en una economía que periódicamente destruye su moneda, ni ahorro profundo cuando el ahorrista debe pensar permanentemente cómo defenderse de la inflación, una devaluación o un cambio arbitrario de las reglas”, sostuvo.




