Esta semana, la Comisión Nacional de Valores (CNV) aprobó la Resolución General 1166/2026, que modificó las reglas para el movimiento de fondos dentro del mercado de capitales. En concreto, estableció que las transferencias bancarias serán la única modalidad habilitada para la recepción y entrega de fondos entre los agentes registrados y sus clientes. Y las quejas no tardaron en llegar.
Una de las que manifestó su “disconformidad” fue la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), que advirtió que este cambió podría terminar encareciendo el financiamiento de productores y empresas.
La modificación tiene especial relevancia para el agro y otras actividades productivas que recurren habitualmente al mercado de capitales para hacerse de liquidez mediante diferentes herramientas financieras.
En ese contexto, Carbap sostuvo que la decisión “impacta particularmente sobre el sector agropecuario, por su fuerte utilización de instrumentos de financiamiento”, aunque aclaró que las consecuencias también alcanzarán al conjunto de las PyMEs y empresas productivas que utilizan habitualmente los cheques para administrar su capital de trabajo.
Desde la entidad rural reconocieron que es legítimo que el Estado procure una mayor transparencia y trazabilidad de las operaciones, que justamente son algunos de los argumentos utilizados por la CNV para justificar el cambio.
Según explicó ese organismo, la decisión apunta a asegurar la disponibilidad inmediata de los fondos, eliminar posibles rechazos asociados al uso de cheques y reforzar los mecanismos de control y prevención. Sin embargo, Carbap considera que esos puntos no deberían conseguirse a costa de restringir herramientas utilizadas legalmente por las empresas.
“Los objetivos de control fiscal no deberían alcanzarse restringiendo instrumentos financieros utilizados legítimamente por el sector productivo ni trasladando sus costos al productor y a las empresas”, planteó.
Otro de los cuestionamientos pasa por la velocidad con que cambiaron las reglas. En mayo, la CNV incorporó expresamente el cheque electrónico entre las modalidades admitidas para la recepción y entrega de fondos y, pocos días después, estableció que los agentes podían realizar hasta dos pagos diarios por cliente mediante cheques físicos o electrónicos. Apenas cuatro meses después, volvió a modificar el esquema y dispuso que esos movimientos deberán realizarse exclusivamente mediante transferencias.
Para Carbap, esta sucesión de modificaciones genera “falta de previsibilidad”, especialmente porque productores y empresas organizan sus esquemas de financiamiento en función de esas condiciones.
“La Argentina necesita reducir costos, ampliar el acceso al crédito y generar reglas estables para producir e invertir. No nuevas restricciones que terminen encareciendo el financiamiento del sector productivo”, sostuvo la entidad.
Por eso reclamó que la medida sea revisada y pidió abrir una instancia de diálogo entre las autoridades y los sectores afectados para evaluar sus consecuencias sobre el financiamiento de las empresas.




