Es influencer y creadora de contenidos desde 2013 cuando creó su propio canal en Youtube, hoy tiene 35 años. Conduce el podcast “Sin filtro con Caro Trippar” donde se involucra con temas complejos y hasta hace pocos días participaba del streaming de Telefe. Sencilla, muy cálida y brutalmente honesta, Caro atraviesa un cáncer de mama con metástasis en el esternón y decide contar su enfermedad y su proceso. Vivió muchos años en Inglaterra pero se asume súper argenta.
– Soy súper argenta, por eso volví también.
– Viviste muchos años afuera acompañando a tu marido.
– Sí, me fui a vivir afuera porque Sebas consiguió un trabajo. Soy británica porque estuvimos ocho años, con la cantidad de impuestos que pagué allá, mínimo que me den el pasaporte y la ciudadanía. Si en algún momento decidimos volver, tenemos las puertas abiertas. Dudo que vuelva, honestamente, yo no me voy de Argentina. Extrañaba mucho, cuando volví me di cuenta más lo mucho que extrañaba a mi familia.
– ¿Lo que mostrabas del día a día desde Inglaterra era para entretenerte?
– Sí, me encantaba. Si vivís allá viajás mucho, es otra experiencia de vida, pero había cumplido un ciclo.
– Sos de las ‘viejas’ influencers.
– Sí, arranqué hace muchos años, en 2013. Me fui reinventando, es que me gusta mucho, nunca pude dejar. Es un hobby que se transformó en mi trabajo, pero no deja de ser un hobby.
Caro decidió dejar trabajos con horarios fijos para ocuparse de su cuerpo y de su salud. El cáncer de mama con metástasis que atraviesa necesita estudios, consultas, tratamientos, rutinas de actividad física.
– Dejaste el streaming de Telefe.
– Sí, quería tener tiempo y priorizar otras cosas. Siempre prioricé mucho el trabajo, mucho, y todo esto me sacudió un poco y tuve que tomar decisiones.
– ¿La decisión fue no trabajar?
– No, la decisión es tener proyectos que me permitan estar más en casa para estar con mi hijo, estar en familia. El streaming es muy estructurado, quiero tener más flexibilidad horaria si tengo que ir a hacerme un estudio, si me siento mal. En Telefe siempre me dijeron que no fuera si me sentía mal, todo muy flexible y priorizando mi salud. Pero yo tengo una cultura de trabajo conmigo misma muy estricta y sentía que si faltaba dejaba a mi equipo tirado. Me tomé tres semanas cuando pasó todo esto porque tuve una crisis y tuve que desconectar, me fui de vacaciones… En el ínterin me enteré que tenía cáncer y yo siempre seguí trabajando. Esto fue una decisión mía para también tener más tiempo para ir al gimnasio, que es algo que me mandó el médico.

“NO CUIDABA MUCHO MI SALUD, YO PRIORIZABA EL TRABAJO”
– ¿Antes del diagnóstico?
– No, no te voy a mentir, no cuidaba mucho mi salud. Yo priorizaba mucho el trabajo.
– Un diagnóstico de cáncer te parte la vida, te la atraviesa. Nada va a ser como antes. Entiendo que eso te pasó cuando te enteraste.
– Sí. Me shockeó mucho saber que podía llegar a tener cáncer con 35 años. Cuando llegué a hacerme los estudios estaba convencida de que tenía una mastitis. Dejé de amamantar, arranqué con el stream y sentí un bulto y me salió también una mancha. Tuve cuatro síntomas, lo quiero como decir por si a alguna otra mujer le pasa para que vaya a hacérselo ver. Uno es el bulto, otro es que sentía pinchazos en la teta a la noche, otro una mancha roja y otro una textura medio rara en la piel, después me enteré que se llama piel de naranja.
– ¿Hubo muchos datos y no les diste bolilla?
– Estos últimos datos aparecieron cuando dejé de amamantar, de un mes a otro, yo asumí que era una mastitis.
– Antes estaba el bulto.
– No lo sentí, pero no me estaba haciendo chequeos. Por eso no quiero que a otra le pase lo que me pasó a mi. Yo no hacía el autocontrol, tocarme la teta, y encima estaba amamantando y estaba en el postparto y mientras seguía trabajando. Honestamente no prioricé mucho mi salud, no.
– ¿Antes te hacías estudios mamarios?
– Lo hice cuando estaba embarazada. Antes vivía en Inglaterra, no te hacen ecografía mamaria a menos que haya algo que vos sientas, yo nunca sentí nada. Me hice una eco mamaria cuando estaba embarazada y tenía algo, pero tal vez era leche. Yo no sé si eso era cáncer o si después salió. Ahora, con el diario del lunes, me hubiera gustado que en ese momento investigaran más, más controles, más seguimiento. Que volvieran a chequearlo en dos o tres meses.
“ME DIJERON QUE EL BULTO ERA DE LECHE Y QUE CUANDO AMAMANTARA IBA A DESAPARECER, NUNCA ME HICIERON UN SEGUIMIENTO”
– ¿Pensás que no se le dio tanta bolilla porque sos joven?
– Puede ser, no lo sé. A mí me dijeron que era leche y que cuando empezara a amamantar iba a desaparecer, no lo sé. Si eso realmente era cáncer yo no sabía la gravedad, nunca me hicieron sentir que era algo que tenía que tener un seguimiento, controlarlo. Lo tuve a Milo y se me pasó, después viendo estudios viejos me volví a acordar.

– Estabas con el embarazo, con el nacimiento de tu hijo.
– Sí, tener un hijo te da vuelta todo y no te priorizás, vos priorizás a tu bebé. Después hubo más estudios, tengo tres ganglios en la axila comprometidos además. Cuando te diagnostican ves la puntita del iceberg y después se investiga profundamente qué es lo que tenés, cómo lo tenés, qué receptores tenés activos, si está localizado. Y encontraron que tengo tres también ganglios inflamados en la axila.
– ¿Con algún tumor?
– Cáncer, si, me hicieron una biopsia y es cáncer. Se pasó a los ganglios de la axila. Ahora arranqué con el tratamiento hormonal, me indujeron una menopausia y estoy también con una pastilla que ataca a las células cancerígenas.
“ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA. AHORA ENTIENDO QUE LO QUE ME QUERÍAN DECIR ES QUE TENGO UNA ENFERMEDAD CRÓNICA”
– ¿Cuál fue el momento más fuerte? Recuerdo que lo más fuerte para mí fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia.
– Fue muy gradual, lo primero fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia, pero fui por el lado superficial, ‘se me va a caer el pelo’, ‘voy a tener que tener agujas todo el tiempo’, yo le tengo fobia a las agujas. En todas las resonancias que me hacen con contraste, en las tomografías, yo me desmayo cuando me ponen la vía. En todas. Entonces yo pensaba, ¿cómo voy a hacerme la quimio si no me puedo bancar esto? Obviamente le ponés el cuerpo y lo hacés. Sé que es todo mental y que cuando llegue el momento me lo voy a bancar. Después encontraron que se había pasado al esternón y ahí fue cuando me dijeron que no tenía cura. Se me desplomó todo. Ahora entiendo que lo que me trató de decir es que tengo una enfermedad crónica, no es que me voy a morir, sino que voy a tener cáncer de por vida. Tal vez en un futuro haya una vacuna u otro tratamiento.
“CÁNCER CON METÁSTASIS, YO SENTÍ QUE ME IBA A MORIR. ‘¿CUÁNTOS AÑOS ME QUEDAN?’”
– ¿Sentiste que te ibas a morir?
– Sentí que me iba a morir. Para mí, cáncer con metástasis… Mi abuelo se murió de cáncer con metástasis, para mí es ‘te vas a morir’. A mí se me vino todo encima, pasás de ‘tengo tiempo ilimitado’ a ‘ahora mi tiempo es limitado’. ¿Qué es lo que quiero hacer con mi vida? No es solo el ‘te vas a morir’. Se te desploma todo y decís, ¿qué quiero priorizar? ¿Qué no quiero priorizar? ¿Qué me falta por hacer? ¿Cuántos años me quedan? Mi pregunta, la gran duda fue, cuántos años me quedan. Nadie te puede decir cuántos años te quedan. En ese momento mi bebé era muy chiquito. ¿Cuántos años me quedan? Voy a llegar a verlo cuando tenga diez años?
“YO NO LO AGARRÉ A TIEMPO, ME DEJÉ ESTAR”
– Lo fuerte es cuando una palabra te resuena a muerte.
– Es que uno piensa en cáncer y piensa en muerte, y no es tan así. Eso es lo que aprendí, o lo que me estoy diciendo a mí misma para poder sobrellevar todo. Quiero poder hablar de esto y que les llegue a mujeres para que no lleguen a escuchar ‘no tiene cura’, que lo puedan agarrar a tiempo. Una de cada ocho mujeres tiene cáncer de mama y hay un montón de tratamientos, si lo agarrás a tiempo hay un 90% de probabilidad de cura. Yo no lo agarré a tiempo, me dejé estar, la realidad es que me dejé estar. Si por lo menos pudiera hacer algo con la llegada y la trayectoria que tengo, ayudar…
– Es muy importante que digas ‘me dejé estar’.
“EN EL POSTPARTO NO HAY ACOMPAÑAMIENTO PARA LA MADRE”
– Es que me dejé estar. Siento que en el postparto no hay tanto acompañamiento para la madre.
– Te dejaste estar en un momento que te arrasa, el nacimiento de tu hijo.
– Sí, es muy crudo el postparto. Cuando nace el bebé hay mucho acompañamiento para el bebé, pero para la madre no sé si hay tanto acompañamiento. Tendría que haber más chequeos, si estás dando la teta que te chequeen las mamas. Físicamente uno pasa por mucho. En el embarazo te hacen todos los meses ecografías, análisis de sangre, ir a ver al obstetra… Después es ‘recuperáte como puedas’.
– Habría que tomar conciencia de que el cuerpo es lo único que uno tiene para estar en la tierra.
– Si, cuando uno es joven piensa que es inmortal, uno normaliza el tener salud, hasta que de repente te dicen que tenés una enfermedad y ni siquiera te pueden decir cuánto durará. Ni siquiera sé si estoy reaccionando bien al tratamiento todavía. Yo arranqué hace tres meses, recién ahora vamos a ver si el tratamiento que estoy haciendo está funcionando, espero que sí. Los pinchazos desaparecieron, la mancha roja también y estoy muy confiada, le estoy poniendo muchas ganas.
– ¿La idea es reducirlos para después sacarlos?
– Creo que sí, tengo turno con el oncólogo el lunes, va cambiando todo. Al principio me iban a hacer quimio, después encontraron que tenía metástasis en el esternón, eso cambió el tratamiento. Tal vez más adelante me haga quimio. Voy viviendo el día a día, porque me mata si tengo que proyectar, la incertidumbre de no saber. Todos los tratamientos que me dan los investigo, no sé si está bueno o no.
“LE PREGUNTÉ AL CHATGPT CUANTOS AÑOS IBA A VIVIR CUANDO ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA”
– Quizás podrías consultar otro médico en lugar de buscar información en Internet.
– Sí, es una de las cosas que me pasó. Le pregunté a ChatGPT cuántos años iba a vivir cuando me dijeron que no tenía cura, no sabía de cuánto estábamos hablando. El médico me dijo: no te puedo decir cuánto va a ser y tiene razón.
– ¿Y el ChatGPT?
– Chat GPT sí me contestó con números.
“CHATGPT ME ROMPIÓ LA PSIQUIS, MI PSICÓLOGA ME LO PROHIBIÓ”
– ¿Te viniste abajo?
– Sí, eso me rompió la psiquis. ChatGPT me rompió la psiquis, obviamente mi psicóloga me lo recontra prohibió. No hay que hacerlo, es un peligro. Me agarró muy vulnerable, yo quise buscar respuestas básicamente. Dije, ¿dónde puedo buscar respuestas? Vamos a buscar en Internet. Fui muy juzgada en Internet por esto cuando lo comenté. A mí se me desplomó todo y quería saber de cuánto estábamos hablando. Realmente pensé que mi médico no me quería decir. Dije: yo voy a buscar las respuestas. Y no, la respuesta fue tremenda.
– ¿Cómo eras antes con tu cuerpo? ¿Hacías actividad física?
– No, no hacía gimnasia y ni cuidaba lo que comía, pero siempre estuve bien físicamente. Siempre asumí que los controles mamarios empezaban después de los 40. Y uno asume que la palabra cáncer nunca te va a pasar a vos, que a vos nunca te va a tocar, como si vos fueras especial. Pero no funciona así. No me hacía mucho autocontrol tampoco. Yo me sentía bien y me siento bien. Mucha gente me dice ‘no puedo creer que tengas cáncer, te ves bien’. Pero es silencioso.
– Cuando te dieron el diagnóstico te fuiste de viaje a Orlando. ¿Qué pasó en tu cabeza?
– Me dijeron que tenía cáncer y tenía un viaje pautado. Me había invitado una marca y el viaje me hacía mucha ilusión. Yo pensaba ‘no puedo ir’. Y Sebas, mi marido, me dijo ‘tenés que hacer este viaje, tenés que ir, desconectar, estar sola un tiempo’. Me habían dicho que tenía cáncer, pero no sabía nada más. Todavía no me había hecho ni resonancia, ni PET, ni tomografía, esto recién arrancaba y sabía que cuando volviera del viaje iba a tener que arrancar con un montón de cosas.
– ¿No quisiste aprovechar y avanzar con los estudios?
– No, porque sabía que igual tampoco iba a tener turno, el viaje era cortito. Sebas me dijo: ‘¿vos querés hacer este viaje? Que esto no te pare. Andá, disfrutá, desconectá y volvé con más energía para encarar todos los estudios y ponerle toda la onda’. Te juro que me vino muy bien ese viaje, me reencontré con una amiga y se lo pude contar, nos quedamos hasta como a las tres las dos llorando en la habitación.
“YO SOY EXPERTA EN FINGIR DEMENCIA, ME COSTÓ MUCHO ACEPTAR QUE SOY UNA PACIENTE ONCOLÓGICA”
– ¿Hay algo de fingir demencia también?
– Mucho, yo al parecer soy experta en fingir demencia, sí. Me costó mucho aceptar que era una paciente oncológica, mucho. Que estaba enferma, que estoy enferma. Todavía me cuesta un poco.
“YO QUERÍA QUE TODO SIGUIERA IGUAL, QUE ME TRATARAN IGUAL”

– ¿Qué significa me costó? ¿Lo negabas?
– No quería que me trataran distinto. Ahora todo gira alrededor de esta enfermedad y es medio inevitable. Pero que me vean más débil, que me traten distinto… Yo quería que todo siguiera igual, o sea que me trataran igual.
– ¿Era lo público que te costaba aceptar o era para adentro?
– Para adentro también. A mí me costó mucho contarle a mi familia, mucho. A mis hermanos les contó mi papá porque yo no era capaz de sentarme con ellos y decirles ‘tengo cáncer’. En mi cumpleaños yo no quería festejar, no tenía ganas de fingir demencia justo el día de mi cumpleaños. La terminé pasando increíble porque estuve con mi familia, pero mis hermanos todavía no sabían, me pasé todo ese día pensando, no sabia cómo decirles. Me costó mucho tener la charla con gente querida. Ni te cuento para subir un video a las redes. Siento que es una charla re incómoda y no sé cómo encararla. ‘Hola, ¿cómo estás? ¿Todo bien hoy? ¿Cómo te va en el trabajo? ¿Bien? Te tengo que contar algo, tengo cáncer’. Es raro. Tal vez si no lo contaba no existía en mi cabeza, puede ser eso. Me costó mucho, mucho, mucho.
“ME COSTÓ MUCHO CONTARLO, CONTARLO ERA ASUMIRLO”
– Contarlo era asumirlo.
– Contarlo era asumirlo. Todavía lo estoy asumiendo porque hablo en pasado. ‘Tenía cáncer’, como si no lo tuviera. Recién me acaban de diagnosticar, recién lo estoy transitando. Esto recién arranca.
“SI QUERÍA TENER HIJOS TENÍA QUE CONGELAR ÓVULOS PERO ESO SIGNIFICABA QUE TENÍA QUE CORTAR EL TRATAMIENTO”
– Contaste que te indujeron la menopausia.
– El mío tiene receptores de estrógenos a tope. Lo que me shockeó mucho es que parte del tratamiento involucraba la menopausia y era cerrarme las puertas a tener otro hijo. Era tener que tomar decisiones muy rápido, porque si quería tener otro hijo tenía que congelar óvulos, pero eso significaba que había que cortar el tratamiento para eso y tal vez arriesgar que el cáncer siguiera avanzando. Eso me mató, el tener mucha información que te van tirando muy rápido y muchos tratamientos.

– ¿La clausura, no? No más hormonas, no más hijos.
– Sí, todo así, de un día para otro. Después entendí que tengo un hijo, que tengo que estar muy agradecida. Estoy muy agradecida de tener a Milo, además es mi motor, tengo que estar bien para él también. Soy mamá de uno y esta mamá tiene que estar bien para él.
– Cuando te escribí y te conté que me hicieron quimioterapia y radioterapia, dijiste que nunca hablaste con alguien que pasó quimio.
– No conozco a nadie en mi entorno que tenga cáncer, ahora que te conozco estuvimos hablando y la verdad es que me hizo muy bien. No sé si es que no quería esa info, cada uno la transita de manera distinta. Como los embarazos, mi embarazo no tuvo nada que ver con lo que me habían dicho. Cada cuerpo reacciona distinto. Hace poco, cuando fui a darme la inyección mensual que me doy para los ovarios, me crucé con una señora de más de 70 con el tercer cáncer, está recibiendo una quimio por semana. Espléndida estaba, y ahí te das cuenta que es todo mental. Ella viene, se toma el cafecito, va a desayunar con la hija y se lleva el librito para leer en quimio. Le pone muchas ganas. Me quedé hablando mucho con ella, me dijo ‘está todo bien. Me siento cansada, a veces no tengo ganas de estar acá, pero le pongo muchas ganas a la vida.’
– Se ocupa, no lo patea para adelante.
– Me llegaron muchos comentarios cuando lo anuncié, de seguidoras que me decían que patean ir al médico porque tienen mucho miedo a lo que les va a decir, si hubiera algo que afrontar. Creo que eso me hubiera pasado a mí.
– Por suerte te ocupaste. Te doy la bienvenida al grupo de mujeres públicas que tienen cáncer de mama, a las que toda la vida les van a preguntar por eso. Te vas a sentir muy útil con la información que vayas comunicando, vas a ayudar a mucha gente.
– Yo soy muy cruda a veces, hablo sin filtro, filmo todo el proceso y lo subo. Es como que a mí me gusta compartir todo tal cual lo viví. Cuando llegue la quimio, si tengo que hacer quimio, voy a filmar todo. Cuando me diagnosticaron, lo primero que hice, porque no tengo nadie en mi entorno, fue meterme en redes, buscar videos, testimonios de chicas que hayan tenido cáncer. Encontré un montón, pero me hubiera encantado ver el seguimiento desde el primer día, ver cómo se transita. Me critican mucho también.
– ¿Por mostrar?
– Si, yo lo estoy haciendo por otra cosa. Si realmente esto hace que alguien que tenía un bulto lo diagnostique a tiempo, yo siento que ya gané.
“LO QUE REALMENTE IMPORTAN SON LOS VÍNCULOS, YO NO VALORABA TANTO EL ENTORNO FAMILIAR HASTA QUE ME DIAGNOSTICARON”
– ¿A vos qué es lo que te hace bien?
– En este momento mi familia. Yo no valoraba tanto el entorno familiar que tenía hasta que me diagnosticaron. Pensé que me iba a morir y empecé a ver qué es lo que realmente importa y me di cuenta que son los vínculos, el acompañamiento, la gente que te quiere, que está, que se preocupa por vos, que me quiere acompañar a todos los estudios. Después el resto… No te llevas nada, nada. Me agarró una crisis existencial, de replantearme, si me muero mañana, al final lo disfruté, pero ahora lo que más importa es estar con la familia.

– A ver, termina la frase si me muero mañana.
– Si me muero mañana, tuve una vida hermosa, hice todo lo que quise hacer. Tengo un trabajo que construí, vivo de lo que amo, tengo una familia hermosa que me ama. Soy afortunada.
– Armemos una rutina para el futuro, la prioridad es lo que tenés que hacer por la enfermedad.
– Estoy reestructurandome para poder darle lugar a la salud. Si me quiero dar un gusto, me lo doy. Yo soy muy mental, si quiero comprar una tele estoy meses investigando. Le daba muchas vueltas, me hacía problemas por un montón de cosas y cuando te dan estos diagnósticos te das cuenta que tus problemas eran una boludez. Amaría poder quejarme de cosas boludas. Todos los problemas son válidos, mis problemas no son más pesados que los de la otra persona, hay gente con quilombos mucho más complejos que los míos.
– ¿Compraste la tele?
– Mi papá me dio una tele para ver el Mundial.
– Decidiste renunciar a un programa con horario fijo para ocuparte de lo importante hoy. ¿Qué más?
– Si me quiero ir de viaje me voy de viaje, no lo pienso. Si tengo la plata y quiero que venga mi mamá, ‘mamá, te invito, nos vamos de viaje, no hay placer más grande que nos acompañes’. Me robaron el teléfono cinco días después de que me dijeran que el cáncer no tenía cura y encima una enfermera me lo robó, un poema. Si esto me hubiera pasado antes, hubiera estado dándole muchas vueltas y dije ‘tengo la plata, me compro el teléfono’. Basta de darle vueltas, no te pasó nada, es solamente algo material. No me enrosco, antes me enroscaba mucho más. No te llevás nada.
– Todo es ahora.
– La vida hay que vivirla ahora. ¿Querés hacer algo? No lo dejes para más adelante. Me dijeron que después te acostumbrás, te olvidás y volvés con lo mismo de siempre.
– Pero queda en algún lugar, te deja cierta libertad para decir que no.
– Decir que no sin culpas. Porque yo decía que sí a un montón de cosas que no tenía ganas de hacer. Y ahora es, ¿quiero gastar mi tiempo realmente en esto? Si no tengo ganas de estar, listo ya está.
– El tratamiento es largo, tenés tiempo de acostumbrarte a vivir así.
– Sí. Te pone en perspectiva todo. Decís, ¿qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que no quiero? ¿Qué es lo que quiero soltar para dejar entrar cosas que realmente quiero?
– ¿Me vas a llamar?
– Te voy a llamar. Te tengo agendada, por favor.




