Nueve días después de las riadas que arrasaron el centro y norte de Nepal, las autoridades siguen ampliando el balance a medida que recuperan las comunicaciones y alcanzan las zonas más aisladas. Equipos de rescate buscan todavía a cientos de trabajadores atrapados en túneles hidroeléctricos, mientras miles de familias afrontan la identificación de los fallecidos y crece la preocupación por nuevos deslizamientos y desbordamientos.