Vesna Vulović, una azafata yugoslava de 22 años, formaba parte en enero de 1972 de la tripulación del vuelo 367 de JAT Yugoslav Airlines, que viajaba desde Estocolmo hacia Belgrado. Sin embargo, un trágico accidente desintegró el avión y la joven fue la única sobreviviente.
Todo empezó 46 minutos después de despegar de una escala en Copenhague, cuando una explosión en el compartimiento de equipaje provocó que el avión se partiera en tres partes. En aquel momento, había 28 personas a bordo de la aeronave y Vulović fue la única que logró sobrevivir.
Cómo sobrevivió Vesna Vulović a una caída de 10.160 metros
Vulović, según informó Guinness World Records, cayó desde más de 10 mil metros de altura sin paracaídas. Esta distancia representa la mayor registrada para una persona que logró sobrevivir a una caída de este tipo.

Entre las claves de su supervivencia destaca que no cayó directamente al vacío, sino que quedó atrapada en una sección del fuselaje e inmovilizada por un carro de comida. Esa parte del avión cayó en una zona boscosa cubierta de nieve.
Por la nieve y al ángulo de impacto del fuselaje, el golpe fue parcialmente amortiguado. Los médicos revelaron que su baja presión arterial provocó que perdiera el conocimiento durante la despresurización.
Bruno Honke, un habitante de la zona que había sido médico durante la Segunda Guerra Mundial, encontró a la azafata y pudo brindarle primeros auxilios hasta que llegó el equipo de rescatistas.
Las graves heridas que sufrió después de la caída
A causa del golpe, Vulović sufrió una fractura de cráneo, dos piernas quebradas, tres vértebras fracturadas, múltiples lesiones en la pelvis y varias costillas rotas. Además, quedó paralizada de la cintura hacia abajo de manera temporal.

Si bien las heridas eran graves, tan solo 10 meses después volvió a caminar, aunque mantuvo una renguera durante el resto de su vida.
En 1985, Guinness la reconoció con el récord a la mayor caída sobrevivida sin paracaídas, reconocimiento que aún conserva en 2026.




