El arroz blanco es uno de los acompañamientos más populares del mundo, pero lograr una textura suelta y uniforme requiere prestar atención a algunos detalles. Un exceso de agua, una cocción prolongada o destapar la olla antes de tiempo pueden hacer que los granos queden blandos o pegajosos.

Muchos chefs coinciden en un mismo método: agregar el arroz al agua fría, cocinar con el fuego al máximo hasta que rompa hervor y luego bajar la llama al mínimo para completar la cocción de forma pareja.

El truco para cocinar un arroz blanco perfecto

Antes de empezar, los cocineros recomiendan lavar el arroz dos o tres veces para eliminar parte del almidón superficial. Este paso ayuda a que los granos queden más sueltos una vez cocidos.

La clave está en no modificar el fuego constantemente. El hervor inicial permite que el arroz comience a absorber el agua, mientras que la cocción suave evita que el exterior se pase antes de que el interior alcance su punto ideal.

Cómo hacer arroz blanco paso a paso

  1. Lavar el arroz dos o tres veces y escurrirlo bien.
  2. Colocarlo en una olla con agua fría y una pizca de sal.
  3. Tapar la olla y cocinar a fuego máximo hasta que el agua rompa hervor.
  4. Bajar inmediatamente el fuego al mínimo.
  5. Cocinar durante 10 minutos sin levantar la tapa.
  6. Apagar el fuego y dejar reposar 5 minutos con la olla tapada.
  7. Destapar, separar suavemente los granos con un tenedor y servir.
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu arroz en cada paso. (Foto generada con IA)
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu arroz en cada paso. (Foto generada con IA)

Por qué el reposo es tan importante

El reposo final permite que el vapor y la humedad restante se distribuyan de manera uniforme entre los granos. Gracias a ese proceso, el arroz termina de cocinarse sin recibir calor directo y consigue una textura más pareja.

Más allá de las distintas recetas, lavar el arroz, controlar el fuego y respetar el tiempo de reposo son tres claves que pueden marcar la diferencia entre un arroz pegajoso y uno bien suelto.