Los F-5 chilenos tienen casi 50 años y su vida útil está llegando a su fin.

Desde la Región de Magallanes (2.000 kms al sur de Santiago), el ministro de Defensa, Fernando Barros, confirmó este jueves que el Gobierno llevará adelante un histórico plan de modernización de las FF.AA, el que tendrá un presupuesto cercano al doble del año anterior.

Flanqueado por los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, Barros aseguró que “los recursos destinados a la defensa se traducen en proyectos concretos”, y que “estamos actualmente definiendo la directiva que determina las inversiones de la próxima década, lo que garantiza contar con los medios necesarios para enfrentar los desafíos y amenazas geopolíticas a las que se expone nuestro país, en un contexto cada vez más complejo”, según consignó una nota de Emol.

De acuerdo al secretario de Estado, la primera medida será buscar reemplazo a los aviones F-5, que “llevan 50 años en servicio en la Fuerza Aérea de Chile y han sido una pieza central de las capacidades estratégicas del país. Su vida útil llega a su fin, y una capacidad de ese nivel no se reemplaza de un día para otro”, razón por la cual ya están considerando opciones “disponibles hoy en el mundo”.

La idea es “fortalecer nuestra capacidad disuasiva y de defensa con medios aéreos modernos que respondan a las exigencias del teatro de operaciones austral”.

El plan de modernización incluye también “robustecer la vigilancia de nuestros espacios marítimos mediante la renovación de los aviones de largo alcance de la Armada”, al igual que los famosos Hércules C-130 de la Fuerza Aérea (FACH), “pieza clave del transporte y la logística de la defensa, del sostenimiento de nuestras bases antárticas y de la respuesta del Estado ante emergencias y catástrofes”, que también están llegando al fin de su vida operativa.

Asimismo, la cartera de Defensa “está gestionando el financiamiento para mejorar la infraestructura portuaria naval en Punta Arenas (2.200 kms al sur de Santiago), clave para la presencia permanente del Estado en el Estrecho de Magallanes y en los mares australes, y para consolidar a Punta Arenas como principal puerta de acceso al continente antártico”, complementó Barros.

Tocante a la rama castrense más grande -el Ejército-, el titular de Defensa indicó que el Gobierno “instruyó iniciar un estudio para la renovación de sus capacidades terrestres (...) Hoy se encuentra en ejecución la modernización de la flota blindada austral, los Leopard 1, mejorando sus sistemas y capacidad de tiro, de modo que las unidades desplegadas puedan operar plenamente en uno de los entornos geográficos y climáticos más exigentes del país”.

El plan de modernización está dirigido mayormente a reforzar la presencia de Chile en la zona austral.

Soberanía en la Antártica

Al cierre, la autoridad informó medidas tendientes a reforzar la presencia chilena en la Antártica, y la primera de ellas será renovar la infraestructura de la Base Frei -ubicada en la península Fildes, al oeste de la isla Rey Jorge, en las islas Shetland del Sur-, y sobre todo, la pista Teniente Rodolfo Marsh, a fin de extender por dos meses la temporada de vuelos al continente blanco, con el consiguiente beneficio para el turismo y las expediciones científicas que periódicamente lo visitan.

También anunció que se renovará el muelle de Bahía Fildes -“infraestructura de suma importancia para las operaciones científicas y logísticas en la zona”-, y que para asegurar “la soberanía efectiva y la protección de nuestros recursos, se aumentará la vigilancia aérea y patrullajes marítimos, aumentando la presencia soberana en nuestro territorio antártico”, según el medio citado.

Finalmente, el titular de Defensa sostuvo que todas estas iniciativas buscan fortalecer “el rol de Chile como articulador de la capacidad logística en la Antártica, y benefician la operación nacional y también la de los países, la industria turística y el desarrollo científico que se apoyan en Punta Arenas para llegar al continente blanco”.