El próximo 24 de septiembre Donald Trump y Xi Jinping se reunirán en Washington D.C., en la Casa Blanca. Este encuentro será el segundo celebrado por los presidentes de EEUU y China este año después de la conversación que mantuvieron el pasado 14 de mayo en Pekín. Cualquier declaración o gesto efectuado por estos países durante los próximos días llegará sobre el telón de fondo de ese encuentro, por lo que las palabras de Yin Hejun, el ministro de Ciencia y Tecnología de China, son muy importantes.
Este funcionario chino ha señalado que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes se ha adentrado en una fase de actividad que no tiene precedentes. Esta coyuntura, según Yin Hejun, ha propiciado que coexistan grandes oportunidades y desafíos, por lo que es necesario que los países trabajen juntos y coordinados con urgencia. Esta declaración no ha visto la luz a través de un medio de comunicación; se produjo durante la Reunión Ministerial de Innovación del G20, por lo que forma parte de un comunicado oficial.
Hay algo de lo que podemos estar seguros: esta propuesta de China es un mensaje calculado y quirúrgico antes del encuentro entre Trump y Xi Jinping. Y es evidente que aspira a calmar las aguas en un momento en el que se está produciendo una escalada del conflicto comercial y tecnológico que están librando EEUU y China. Lo que no está en absoluto claro es cómo va a responder la Administración estadounidense después de haber aplicado restricciones muy exigentes sobre los drones, los robots y los inversores de potencia procedentes de China.
EEUU está endureciendo su posición
El pasado 28 de julio la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EEUU anunció nuevas restricciones que prohíben la importación de robots humanoides y robots cuadrúpedos chinos de nueva generación, así como de inversores de potencia conectados. Estos últimos son los equipos que enlazan las fuentes de energía renovables y las baterías con la red eléctrica y los centros de datos. Esta medida solo afecta a los modelos nuevos y todavía no autorizados, pero la FCC se reserva la potestad de revocar las autorizaciones que ya han sido concedidas.




