Pekín, 25 sep (EFE).- El anuncio del presidente chino, Xi Jinping, de que dos nuevos pandas chinos llegarán próximamente al zoológico de Atlanta reactivó esta semana la llamada "diplomacia de los pandas" con Estados Unidos, un instrumento de poder blando que Pekín ha usado durante décadas como termómetro de sus relaciones bilaterales.

Ping Ping y Fu Shuang, los dos ejemplares que China enviará en los próximos días a Atlanta, se incorporan a una tradición iniciada con Estados Unidos en 1972, cuando Pekín entregó a Washington los pandas Ling Ling y Hsing Hsing tras la histórica visita de Richard Nixon a China.

Xi anunció la llegada durante la ceremonia de bienvenida que le ofreció el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, donde calificó el acuerdo como "una buena noticia" y describió a los pandas como "enviados de amistad entre chinos y estadounidenses".

Según la agencia estatal Xinhua, la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre firmó recientemente con el zoológico de Atlanta un acuerdo de cooperación internacional sobre protección del panda gigante, en virtud del cual Ping Ping, un macho, y Fu Shuang, una hembra, iniciarán una estancia de diez años en Estados Unidos.

La agencia oficial señaló que la parte estadounidense ha preparado mejoras en las instalaciones para acoger a los animales y que expertos chinos han ofrecido orientación técnica sobre recintos, alimentación, cuidados y estándares sanitarios.

Atlanta fue durante años uno de los principales centros de la cooperación panda entre ambos países, pero en 2024 devolvió a China sus cuatro ejemplares tras 25 años de colaboración, en un momento en el que los programas de préstamo de pandas en Estados Unidos parecían reducirse en paralelo al deterioro de los lazos bilaterales.

El movimiento actual prolonga el deshielo iniciado en 2024, cuando una pareja de pandas viajó al zoológico de San Diego como parte de un nuevo acuerdo de cooperación de diez años.

En aquel momento, Pekín recordó que Xi había aludido meses antes al deseo de los californianos de recibir nuevos ejemplares y había presentado a estos animales como "enviados de amistad" entre ambos pueblos.

La llamada "diplomacia de los pandas", retomada por la República Popular China a finales de la década de 1950, dejó de basarse en regalos directos a partir de los años ochenta, cuando el país implantó fórmulas de préstamo y cooperación científica a largo plazo.

En sus acuerdos actuales, China mantiene la propiedad de los animales y establece que las crías nacidas en el extranjero deben regresar al país asiático cuando alcanzan la madurez sexual, mientras los adultos vuelven al entrar en la vejez.

Según Xinhua, la cooperación con Estados Unidos ha permitido criar 17 oseznos en zoológicos estadounidenses y desarrollar investigaciones sobre comportamiento, nutrición, genética, reproducción y enfermedades, además de reforzar la dimensión simbólica de unos animales que China considera un "tesoro nacional". EFE