Las cabezas de las tres principales empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos (Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk) han iniciado un esfuerzo coordinado por desacelerar su desarrollo, argumentando que ahora mismo representa un riesgo existencial para la humanidad. Mientras tanto, Donald Trump y sus aliados republicanos rechazan esa idea porque compromete la competencia con China en la carrera tecnológica. ¿Qué parte del cuadro no estamos viendo?