
El 66% de las personas que dijo haberse atrasado en pagos en medio de un récord histórico de la morosidad crediticia que afecta a casi 6 millones de usuarios de servicios financieros aseguró que dejó de pagar sus préstamos por la caída de sus ingresos. La mayoría de ellos dijo estar atrasada en los pagos de tarjetas de crédito, bancarias y no bancarias, aunque los encuestados también resaltaron la relevancia de los atrasos en el pago de servicios públicos, deudas intrafamiliares y otros rubros. Cuatro de cada 10 morosos, además, aseguraron destinar más del 40% de sus ingresos al pago de deudas.
Los números son los resultados de una encuesta de D’Alessio Irol/Berenztein sobre actualidad política que se presentaron en la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se celebra en Puerto Iguazú, Misiones.

El sondeo consultó sobre distintos aspectos vinculados a los atrasos:
- la situación frente a los pagos,
- las diferencias por nivel socioeconómico,
- la parte de los ingresos destinada a cancelar deudas,
- los acreedores,
- el tiempo de incumplimiento,
- las causas del atraso, y
- los obstáculos para volver a estar al día.
El 35% de los deudores registró al menos un pago atrasado
El primer resultado mostró que el 64% de los consultados estaba al día con todos sus pagos. El 15% indicó que tenía al menos un compromiso atrasado hace menos de 30 días, mientras que el 20% acumulaba una demora superior a 30 días.
Esto es uno de cada 5 en situación de mora según los estándares estadísticos del Banco Central. Y el 35% de los encuestados con algún nivel de atraso.

La encuesta también mostró que el problema es muy distinto según el nivel socioeconómico de cada encuestado. Mientras que sólo el 5% de los encuestados de nivel socioeconómico alto dijo tener atrasos de más de 30 días, en el nivel socioeconómico bajo esa cifra llega al 30 por ciento.
Las tarjetas concentraron el mayor porcentaje de incumplimiento
La tarjeta de crédito bancaria o no bancaria ocupó el primer lugar entre las obligaciones impagas. El 59% de los respondentes con pagos atrasados la mencionó como una de las deudas pendientes. La pregunta admitió más de una respuesta, por lo que los porcentajes expresan la presencia de cada tipo de compromiso dentro del grupo alcanzado por la mora. Pero la mora llega mucho más allá del sector financiero.
Las facturas de luz, gas, agua, telefonía o internet quedaron en segundo lugar, con el 37%. Los préstamos, adelantos o descubiertos bancarios alcanzaron el 33% de los consultados.
El 26% indicó atrasos con familiares, amigos o prestamistas particulares, una categoría que incluyó obligaciones tomadas fuera del sistema bancario formal.

El 18% de los encuestados mencionó deudas con otra billetera, aplicación o plataforma de préstamos. A su vez, el 16% tenía pagos pendientes de alquiler, expensas o vivienda. El 9% manifestó compromisos con un comercio o una casa donde compró algún producto, mientras que otro 9% incluyó otros tipos de deuda.
La antigüedad de esos atrasos mostró una distribución concentrada en los primeros 11 meses. El 29% de quienes tenían pagos pendientes indicó una demora inferior a tres meses. El 27% ubicó su atraso entre seis y 11 meses, y el 24% entre tres y seis meses.
La caída de ingresos y los aumentos de servicios
A la hora de explicar cuáles creen que fueron las causas de su imposibilidad de pagar sus deudas, los encuestados hicieron foco en la caída de sus ingresos.
La pérdida o reducción de ingresos encabezó las razones que los encuestados asociaron con el incumplimiento. El 66% dijo que perdió ingresos o sufrió caída en sus recursos en términos de poder adquisitivo, por encima de cualquier otro motivo relevado por el estudio.

El 58% mencionó aumentos en luz, cable o internet. Los gastos de salud ocuparon el tercer puesto: el 27% dijo que tuvo que afrontar ese tipo de desembolsos y que no le alcanzó para pagar la cuota. El 22% citó una emergencia o un gasto inesperado.
También surgieron otros gastos que afectaron el pago de una obligación. El 20% indicó que tuvo que pagar alquiler o expensas y no contó con dinero suficiente para la cuota.
El 15% mencionó la ayuda económica a familiares como origen de sus retrasos
El mismo porcentaje respondió que destinó recursos al pago de otra deuda.
El 15% mencionó la ayuda económica a familiares como origen de sus retrasos. Imprevistos como las reparaciones del auto o de la casa aparecieron en el 14% de las respuestas.

En los últimos lugares quedaron la compra de electrodomésticos o muebles, con el 2%, y el inicio de otro trabajo o emprendimiento, con el 1%. La compra de un auto también representó el 1% de las respuestas de quienes tenían pagos atrasados.
Creciente proporción de las cuotas en el presupuesto del hogar
La encuesta incorporó una pregunta sobre la parte del ingreso destinada al pago de deudas, con un desglose según el voto en las elecciones legislativas de 2025. En el total de la muestra, el 37% respondió que asignaba entre 41% y 50% de sus ingresos a ese fin.
El 25% dijo destinar entre 31% y 40%. El 12% ubicó esa proporción entre 21% y 30%, mientras que el 7% respondió entre 11% y 20 por ciento.
Entre los votantes de La Libertad Avanza (LLA), el 28% destinaba entre 41% y 50% de sus ingresos a los pagos de deuda. El 20% informó una proporción de entre 31% y 40%; el 15%, más de 50%; el 12%, entre 21% y 30 por ciento.

Entre los votantes de Fuerza Patria (FP), el 39% señaló que utilizaba entre 41% y 50% de sus ingresos. El 28% se ubicó en el rango de 31% a 40%, el 13% entre 21% y 30 por ciento.
Seis de cada 10 consultados no cuenta con ingresos para regularizar
La encuesta también consultó respecto a cuáles son los obstáculos que impiden regularizar deudas atrasadas hoy. En esa línea, el 60% respondió que sus ingresos no alcanzaban. El 16% explicó que debía priorizar alimentos, vivienda, salud u otros gastos básicos. El 9% sostuvo que los intereses y recargos hicieron crecer demasiado el monto adeudado.
La presentación de estos datos formó parte de la Convención Anual del IAEF en Puerto Iguazú. La encuesta reunió respuestas sobre el peso de las deudas, los atrasos, los acreedores y los motivos económicos mencionados por los consultados.




