Un ciudadano colombiano estaría implicado en un atentado que sufrió la abogada y activista política Nadia Beller, ocurrido el lunes 17 de agosto de 2026 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
El hombre, que se identificó como Aldo Berarney Silva Peña, difundió un video en el que admite haber colaborado en la logística del ataque contra la mujer, quien recibió tres disparos en su cuerpo mientras salía de un hotel y que se recupera en un centro hospitalario de la capital boliviana.
En un video que se difundió en las redes sociales, el colombiano sostuvo que se encuentra en una posición intermedia dentro de una estructura que, según su versión, estaba compuesta por cuatro personas por debajo suyo: dos colombianas y dos brasileñas.

Por encima, mencionó primero a dos personas y luego habló de “dos, tres personas más”, a quienes atribuyó el pago y la orden de realizar el atentado.
En cuanto a su participación, Silva Peña dijo que fue contactado por teléfono y nombró a dos personas por sus alias: “Toño” y “Chino”. Del primero sostuvo que trabaja en la Gobernación de Cochabamba; del segundo, que trabaja en seguridad y que hacía el seguimiento y la “inteligencia” sobre Beller.
También afirmó que viajó dos veces a Bulo Bulo. Según su relato, en la primera visita recibió teléfonos e información relacionada con el atentado, y en la segunda recogió dinero y nuevas instrucciones, aunque no precisó ni el monto ni el contenido de esas órdenes. “Sí colaboré con cierta logística (...) por medio de esas dos personas fue que yo llegué donde ellos”, afirmó el colombiano.
Uno de los puntos más delicados del video es su explicación sobre el propósito del ataque. En su intervención, sostiene que la orden no era matar a la abogada, sino intimidarla, mientras atribuye el objetivo letal a otra persona de nacionalidad argentina.
“El objetivo principal desde que se empezó esto era no matar a esa señora, no había que matarla. Esa señora había era que pegarle un susto. El propósito era matar a otra persona, pero a ella no”, indicó.

En esa misma línea añadió que, una vez que Beller estuviera en el piso, la intención no era rematarla y que incluso se contemplaba “por ahí robarle la cartera”. También negó que el plan incluyera quitarle los teléfonos.
Silva también mencionó a tres personas a las que declaró ajenas al hecho: su amigo Roger Aguilera, su esposa Paula Andrea Vargas y su jefe, a quien describió como ingeniero agrónomo. Sostuvo que estaban siendo involucradas injustamente por la Policía y por una unidad que identificó verbalmente como “grupo DASI”.
Hacia el final del video, dijo que teme por su vida y pidió garantías para una eventual entrega. “En estos momentos yo temo por mi vida, porque, pues, obviamente, las personas que me contrataron en estos momentos me quieren es silenciarme, me quieren matar, me quieren callar”, manifestó.
Como respaldo, mencionó a un ciudadano colombiano que, según afirmó, puede dar fe de que no fue el autor material, pero tampoco reveló su nombre.
Por el momento, el colombiano permanece prófugo de las autoridades bolivianas.

Detalles del atentado contra Nadia Beller
La emboscada comenzó cuando una fuente anónima la atrajo hasta el lugar con la promesa de entregarle supuesta información comprometedora sobre el expresidente Evo Morales, según información recopilada por medios locales.
De repente, dos hombres en motocicleta, disfrazados de repartidores de delivery, se acercaron mientras esperaba. Uno de ellos descendió, subió las escaleras y le disparó a quemarropa.
Según las últimas declaraciones de Beller a Caracol Radio, el ataque no respondió principalmente a un caso de violencia de pareja, sino a un móvil “100% político”. Su planteo reformuló el eje inicial de la denuncia, que en un comienzo había sido abordada como violencia de pareja e intento de feminicidio.

La víctima sostiene que el objetivo material de los ejecutores era quitarle la cartera y, sobre todo, el teléfono celular. En ese dispositivo, según su relato, almacenaba pruebas de presuntos desvíos millonarios y negociados del actual gobierno boliviano de Rodrigo Paz, además de chats y registros periciales sobre violencia física y golpizas previas que le habría infligido su expareja, el argentino Fernando Cerimedo.
Pocas horas después del atentado, la policía boliviana detuvo a Cerimedo en el aeropuerto internacional de Viru Viru cuando intentaba abordar un vuelo hacia Buenos Aires. Un juez le dictó 180 días de prisión preventiva en el penal de Palmasola como presunto autor intelectual.
Beller se recupera bajo un fuerte esquema de protección policial después de haber sido declarada oficialmente testigo protegida. Su atención médica se coordina con el monitoreo de un embarazo de un mes.