Reducir el sodio y priorizar vegetales, legumbres, granos integrales y proteínas magras son claves de una cena orientada al control de la presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una cena para cuidar la presión arterial no depende de un ingrediente aislado, sino de reducir el sodio y priorizar alimentos frescos dentro de un patrón sostenido. Los vegetales, las legumbres, los granos integrales y las proteínas magras pueden formar parte de esa estrategia, junto con el control de productos procesados, caldos, salsas y aderezos. La dieta DASH es una de las pautas que reúne estos criterios.

La hipertensión requiere diagnóstico, controles periódicos y, en muchos casos, medicación. La alimentación puede acompañar ese tratamiento, pero no sustituye las indicaciones médicas. El patrón DASH, sigla en inglés de Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, propone una base de verduras, frutas, granos integrales, lácteos bajos en grasa, pescado, pollo, legumbres, semillas y frutos secos, con menos grasas saturadas, bebidas azucaradas y sodio.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos señala que esta forma de comer aporta potasio, calcio, magnesio, fibra y proteína.

La fibra ayuda cuando la hipertensión se presenta junto con niveles de colesterol alto (Imagen Ilustrativa Infobae)

El plato puede combinar granos, legumbres, vegetales y proteína

Una manera simple de trasladar esas pautas a la cena consiste en elegir una base de cereal integral, sumar una legumbre, incorporar vegetales y completar con una proteína animal poco procesada o una alternativa vegetal, según las guías alimentarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El arroz integral puede ser una opción por su contenido de fibra y otros nutrientes presentes en los granos enteros. Si el cambio desde el arroz blanco resulta difícil, ambos pueden mezclarse durante un período. El objetivo es aumentar de manera gradual la presencia de alimentos integrales, no imponer una preparación fija.

La mezcla de arroz integral con otros granos suma fibra y nutrientes a la cena (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los frijoles, los garbanzos, las lentejas y las arvejas aportan fibra, proteína vegetal y minerales. También pueden integrarse a ensaladas, guisos, sopas o salteados. Las versiones secas permiten controlar mejor la sal durante la cocción. Si se usan legumbres enlatadas, conviene revisar la etiqueta, elegir variedades sin sal añadida o bajas en sodio y enjuagarlas antes de servirlas.

Los vegetales de hoja, como espinaca, acelga, rúcula o kale, pueden acompañar el plato. También sirven brócoli, tomate, calabaza, zanahoria, morrón, berenjena o zapallito. La variedad ayuda a evitar que el menú dependa siempre de los mismos ingredientes y permite adaptar la cena a los alimentos disponibles.

El sodio merece tanta atención como los nutrientes

La reducción del sodio es una de las medidas centrales para acompañar el control de la presión arterial. El patrón DASH se estudió con planes de 2.300 miligramos diarios de sodio y con una versión de 1.500 miligramos, que logró una reducción mayor de la presión en los ensayos originales.

No obstante, la guía DASH aclara que esos objetivos deben adaptarse a las necesidades de cada persona.

El sodio no proviene solo de la sal agregada al cocinar. Puede concentrarse en caldos en cubos, sopas instantáneas, salsas listas, condimentos, aderezos, fiambres, quesos, panes industriales, alimentos congelados y productos enlatados. Por eso, una comida con arroz, frijoles y vegetales puede acumular sal si se prepara con salsa de soja, caldo preparado, queso rallado o legumbres conservadas en salmuera.

El control del sodio no depende solo de reducir la sal de mesa: caldos, salsas, fiambres, quesos y otros productos procesados pueden aportar cantidades importantes (Freepik)

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan revisar las etiquetas y priorizar alimentos con menos sodio, además de incorporar productos ricos en potasio, fibra y proteína. La agencia incluye al patrón DASH entre las estrategias con respaldo para ayudar a bajar la presión arterial.

El potasio y el magnesio se obtienen de alimentos cotidianos

El potasio puede ayudar a atenuar los efectos del sodio y contribuir a regular la presión arterial. Se encuentra en verduras de hoja, legumbres, papas, tomate, frutas, yogur, pescado y frutos secos. La Asociación Estadounidense del Corazón indica que este mineral favorece la eliminación de sodio por la orina y puede ayudar a relajar las paredes de los vasos sanguíneos.

No obstante, aumentar el potasio no es apropiado para todas las personas. Quienes tienen enfermedad renal, insuficiencia cardíaca, diabetes con compromiso de los riñones o toman determinados medicamentos deben consultar antes de usar sustitutos de sal con potasio o modificar de manera marcada su alimentación.

El magnesio está presente en semillas de calabaza, chía, nueces, porotos, verduras de hoja y granos integrales. Participa en funciones relacionadas con la regulación de la presión arterial, aunque su papel no debe interpretarse como un tratamiento aislado.

Las proteínas y los condimentos definen el resultado final

El salmón, las sardinas y otros pescados grasos pueden formar parte de una alimentación cardioprotectora. También son opciones el pollo sin piel, el tofu, el tempeh y las legumbres. Y la preparación importa: el pescado fresco al horno o a la plancha no equivale a una versión ahumada, marinada o enlatada con sal.

Una cena posible puede reunir arroz integral, frijoles negros sin sal añadida, espinaca, tomate, palta y salmón fresco. Otra alternativa es un salteado de tofu con brócoli, zanahoria y arroz integral. Para condimentar, pueden usarse ajo, limón, vinagre, pimienta, pimentón, comino, cúrcuma, hierbas frescas o especias.

Los nitratos de la remolacha favorecen el funcionamiento de los vasos sanguíneos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La remolacha también puede incorporarse fresca, hervida, rallada o al horno. Contiene nitratos dietarios, compuestos que se estudian por su relación con la función vascular. Sin embargo, no reemplaza el tratamiento de la hipertensión y las versiones encurtidas requieren revisar el sodio. La elección final debe acompañar las indicaciones del equipo de salud y el tratamiento indicado para cada persona.