Las tortas con frutas son una de las mejores alternativas para quienes buscan un postre dulce pero con sabores frescos. En este caso, la combinación de ricota, limón y frutos rojos consigue una preparación húmeda y cremosa por dentro, con el contraste ligeramente ácido de la fruta.

La receta está inspirada en la propuesta de la pastelera británica Benjamina Ebuehi, que utiliza moras frescas. Sin embargo, también se puede adaptar con otros frutos rojos según disponibilidad, como frambuesas o arándanos.

¿Qué necesitás?

  • 150 g de manteca sin sal, blanda
  • 180 g de azúcar
  • Ralladura de 2 limones
  • 3 huevos
  • 250 g de ricota
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 180 g de harina
  • 1½ cucharaditas de polvo de hornear
  • Una pizca de sal
  • 150 g de moras o frutos rojos
  • Azúcar impalpable para terminar, opcional

La fruta es uno de los puntos centrales de la receta. Si se utilizan moras, conviene elegirlas maduras pero firmes para que mantengan parte de su estructura durante la cocción.

El paso a paso

  1. Precalentar el horno a 180 °C y preparar un molde redondo, enmantecado y con papel manteca en la base.
  2. Colocar el azúcar y la ralladura de limón en un recipiente y frotarlos ligeramente para liberar los aceites de la cáscara y potenciar el aroma cítrico.
  3. Incorporar la manteca blanda y batir hasta obtener una preparación clara y cremosa.
  4. Agregar los huevos de a uno, batiendo después de cada incorporación. Sumar la ricota y la vainilla y mezclar hasta integrar.
  5. Incorporar la harina, el polvo de hornear y la sal. Mezclar suavemente hasta que no queden restos secos, evitando trabajar la preparación de más.
  6. Añadir buena parte de los frutos rojos con movimientos envolventes. Pasar la mezcla al molde y distribuir el resto de la fruta sobre la superficie.
  7. Llevar al horno hasta que la torta esté dorada y cocida en el centro. Dejarla enfriar antes de desmoldar y, si se desea, terminar con azúcar impalpable.
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu preparación en cada paso. (Foto generada con IA)
Imagen ilustrativa de cómo debería verse tu preparación en cada paso. (Foto generada con IA)

El punto fuerte de la preparación está en la ricota, que permite conseguir un interior más tierno y cremoso que el de un bizcochuelo tradicional. Por su parte, el limón evita que la torta sea excesivamente dulce y aporta aroma.

Los frutos rojos completan el contraste: durante la cocción se ablandan y liberan parte de sus jugos, formando pequeños sectores húmedos dentro de la torta. Por eso, no es necesario acompañarla con rellenos demasiado pesados.

El resultado es una torta sencilla pero diferente: húmeda, cítrica e intensa, una combinación que funciona tanto como postre como para acompañar el café o la merienda.