
Nicaragua registra déficit de lluvias en el Pacífico y el Centro-Norte por el fenómeno El Niño, con daños a granos básicos, maní, caña de azúcar y ganadería.
El país no declaró emergencia nacional, mientras sus vecinos del norte atraviesan una de las peores crisis alimentarias de los últimos años.
El Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena) informó, según consignó el periódico nicaragüense Artículo 66, que agosto fue el mes más grave del ciclo para el Pacífico y el Corredor Seco nicaragüense. A la pérdida de cultivos se sumaron la escasez de agua y el deterioro de los pastizales para la ganadería.
Marcio Baca, funcionario citado por el medio, reconoció la existencia del déficit pluviométrico en esas dos regiones, aunque relativizó su alcance: “No ha sido tan grave” el impacto de El Niño en Nicaragua, dijo, y señaló que otras zonas del país recibieron lluvias favorables. Agregó que se espera un repunte de las precipitaciones en septiembre.
Nicaragua no declaró emergencia pese al déficit en dos regiones
La postura del régimen nicaragüense contrasta con la de tres países vecinos. Honduras, Panamá y El Salvador declararon emergencia nacional por sequía vinculada al fenómeno. Nicaragua, hasta la fecha de publicación del artículo en Artículo 66, no lo hizo.
La proyección de Ofena indica que entre septiembre y diciembre se mantendrá el riesgo de déficit de lluvias, con especial concentración en el Corredor Seco nicaragüense.
Ese tramo forma parte de una franja árida más amplia que atraviesa Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala, y donde unas 11.5 millones de personas dependen en buena medida de la agricultura de subsistencia, según datos de la agencia EFE.
El 80% de los pequeños productores de esa región vive en situación de pobreza. La combinación de sequía y pérdida de cosechas afectó a más de 91,000 hogares rurales en el conjunto del Corredor Seco, de acuerdo con una evaluación conjunta de Oxfam y Acción contra el Hambre realizada en 58 municipios de Guatemala, Honduras y El Salvador.

El Niño destruyó entre 75% y 100% de la cosecha de maíz en más de 70,000 familias
El calentamiento de la superficie del océano Pacífico alteró los patrones de lluvia en toda América Latina. En el Corredor Seco, ese fenómeno se tradujo en temporadas agrícolas con inicio tardío, canículas prolongadas y precipitaciones erráticas que arrasaron los cultivos de maíz y frijol, base de la alimentación rural.
Más de 70,000 familias productoras de maíz perdieron entre 75% y 100% de su cosecha en el ciclo de primera de 2026. El 64.2% de los hogares que aún conservan reservas estimó que estas alcanzarán para tres semanas o menos.

La crisis también golpeó el acceso al agua: más de 23,000 hogares informaron una reducción en su principal fuente de abastecimiento. En paralelo, se documentaron más de 6,200 desplazamientos en los tres meses previos al estudio.
La dimensión de la emergencia trascendió lo agrícola en los países del norte del Corredor. El gobierno hondureño colocó 234 de sus 298 municipios bajo alerta por sequía, con 75 zonas en alerta máxima, entre ellas la capital, Tegucigalpa, con 1.7 millones de habitantes, según informó Phys.org el 20 de agosto.
El presidente hondureño Nasry Asfura advirtió que la crisis se extendería hasta marzo o abril de 2027 y anunció la perforación de nuevos pozos y la construcción de reservorios. La Universidad Nacional Autónoma de Honduras estimó 1.8 millones de personas en situación de crisis, cifra que podría subir a 2.2 millones antes de fin de año si las lluvias no se recuperan.
En Guatemala, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional proyectó 3.2 millones de personas, alrededor del 17% de la población, en inseguridad alimentaria aguda entre julio y septiembre de 2026, según datos recogidos por Rio Times Online.
Los precios de los alimentos básicos subieron hasta 67% en los mercados locales
El colapso productivo se trasladó a los precios. El maíz subió casi 12% en Guatemala y más de 67% en Honduras, según el informe de Oxfam citado por Infobae. Otros alimentos básicos —arroz, frijol, carne y huevos— aumentaron entre 18% y 56% en los mercados locales.

En Honduras, la crisis adquirió una dimensión adicional: Artículo 66 señaló que se registró el retorno de personas migrantes sin remesas hacia comunidades que ya enfrentaban pérdida de cosechas y escasez de agua, lo que agravó la presión sobre hogares sin ingresos alternativos.
Oxfam advierte que la segunda cosecha del año también está comprometida
“Existe una ventana de tiempo muy limitada para actuar. Sin una respuesta adecuada, la crisis podría extenderse al próximo ciclo agrícola y provocar un deterioro aún mayor de la seguridad alimentaria en la región”, advirtió Iván Aguilar, gerente humanitario de Oxfam en Centroamérica, en declaraciones recogidas por Artículo 66.
Los modelos climáticos regionales anticiparon condiciones deficitarias de lluvia durante la temporada de postrera, la segunda cosecha del año, lo que podría hacer que los períodos de hambre estacional de 2026 y 2027 se superpongan, según el blog de Oxfam LAC publicado el 28 de agosto.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ubicaron al Corredor Seco entre los 13 focos críticos globales que requieren atención urgente entre junio y noviembre de 2026, según un informe conjunto citado por Infobae en junio. El PMA estimó que un fortalecimiento del fenómeno podría empujar a 49 millones de personas adicionales en el mundo a la inseguridad alimentaria aguda.



