
Un equipo liderado por la Universidad de Göttingen informó que el análisis de ejemplares de museo y muestras recién recolectadas permitió identificar 10 nuevas especies de gusanos marinos ramificados, resolver un problema de clasificación arrastrado desde el siglo XIX y reconstruir la historia evolutiva.
Hasta ahora, la ciencia solo había reconocido 3 especies de estos animales, considerados entre los más inusuales del reino animal por su cuerpo ramificado, que parte de una sola cabeza y se extiende en múltiples extremos posteriores.
El trabajo se publicó en Zoological Journal of the Linnean Society y combinó secuenciación de ADN, estudio anatómico e imágenes de microtomografía computarizada.
Dos linajes y un nuevo género

De acuerdo con Phys.org, los llamados gusanos ramificados se diferencian de otros anélidos marinos por una estructura corporal poco habitual, ya que en lugar de un cuerpo lineal, presentan una organización similar a la de un árbol.
A partir de datos genómicos obtenidos de materiales recientes y de especímenes preservados desde hace décadas, los investigadores determinaron que este grupo forma una rama evolutiva propia con 2 linajes principales: uno corresponde al género Ramisyllis, mientras que el otro fue asignado a un nuevo género denominado Cladosyllis.
La profesora María Teresa Aguado, conservadora científica del Museo de la Biodiversidad de la Universidad de Göttingen y líder del trabajo, destacó el valor de las colecciones científicas. “Nuestros hallazgos habrían sido imposibles sin el acceso a valiosos ejemplares de museo”, afirmó.
La investigadora añadió que “estas colecciones no son solo depósitos de muestras antiguas, sino recursos que siguen generando nuevos descubrimientos”, en referencia al papel que tuvieron los materiales conservados durante años para reconstruir la historia de estos anélidos.
En 2021, un estudio anatómico sobre Ramisyllis multicaudata publicado en Journal of Morphology, describió por primera vez cómo el cuerpo ramificado del gusano se distribuye dentro de las esponjas y mostró que, en cada una de esas ramas, también se dividen sus estructuras internas.
Una diversidad oculta por décadas

El equipo encontró 13 formas distintas de gusanos ramificados, entre ellas al menos 10 posibles tipos nuevos, distribuidas en el Indo-Pacífico, el mar Rojo y Nueva Zelanda. Ese resultado puso en evidencia una diversidad que había pasado inadvertida pese a la presencia de estos animales en amplias regiones de los océanos del mundo.
Durante más de 100 años, estos organismos habían sido clasificados como una sola especie ampliamente distribuida. El nuevo análisis cambió ese panorama al mostrar que no se trataba de una única forma, sino de un conjunto de especies con diferencias evolutivas y asociaciones específicas con distintos tipos de poríferos.
El estudio también plantea que la especialización en determinados hospedantes habría sido un factor clave en esa diversificación. Algunas variedades fueron halladas en esponjas de vidrio de aguas profundas situadas a hasta 1.000 metros de profundidad, mientras que otras viven en esponjas de aguas someras de poca profundidad.
El doctor Guillermo Ponz Segrelles, coautor de la investigación, resumió ese cambio de perspectiva con una frase que acompaña uno de los principales hallazgos del trabajo. “Durante más de un siglo, los raros gusanos ramificados fueron clasificados como una sola especie muy extendida”, señaló.
La simbiosis marcó su diversidad

Según el estudio, cada una de las ramas del árbol evolutivo de estos animales aparece estrechamente vinculada a su propia especie de esponja y a áreas geográficas determinadas. Esa relación entre huésped y organismo asociado ofrece una explicación para entender cómo se originó parte de la diversidad ahora detectada.
Ponz Segrelles sostuvo que “hemos demostrado que, al igual que sus cuerpos, su árbol genealógico tiene muchas ramas, cada una estrechamente asociada con su propia especie de esponja y ubicada en áreas específicas”.
Esa observación refuerza la idea de que la simbiosis —una relación duradera y estrecha entre dos organismos de especies diferentes— con esponjas constituye un aspecto fundamental en su historia evolutiva, más que un aspecto secundario.
La investigación también aportó datos sobre el origen de esta estructura corporal. Los autores concluyeron que todos estos organismos ramificados descienden de un ancestro común, lo que indica que su arquitectura corporal extraordinaria evolucionó una sola vez.
A la vez, el trabajo mostró que los 2 grandes linajes producen sus ramificaciones de maneras distintas. Aunque comparten un diseño corporal general, presentan diferencias en la forma en que se desarrollan esas ramas, una señal de la flexibilidad que puede surgir a lo largo de la evolución.
La tecnología reveló especies ocultas

“Algunas de las esponjas que escondían estos gusanos proceden de la colección Senckenberg y datan de 1914”, explicó el doctor Ekin Tilic, investigador del Instituto de Investigación Senckenberg y del Museo de Historia Natural de Frankfurt.
“Gracias al uso de imágenes de microtomografía computarizada, pudimos descubrir los gusanos sin dañar las esponjas; las técnicas modernas nos están ayudando a redescubrir la biodiversidad oculta en colecciones centenarias”, afirmó el investigador.
Ese procedimiento permitió observar el interior de los poríferos sin destruir los ejemplares, un punto especialmente importante cuando se trabaja con materiales preservados desde hace más de un siglo.
La combinación de esa tecnología con secuenciación genética y análisis anatómico hizo posible revisar especímenes que durante años habían permanecido sin una evaluación completa.
Los autores consideran que todavía podrían quedar muchas especies por identificar y también sostienen que estos animales pueden convertirse en un modelo útil para estudiar la evolución de formas corporales complejas, la simbiosis y la biodiversidad en ecosistemas marinos.


