El tiramisú es uno de los postres más elegidos por su combinación de crema suave y vainillas. En esta versión, el clásico italiano se reinventa con caramelo salado, que aporta un contraste perfecto entre lo dulce y un sutil toque salino.

Además, al servirse en copas individuales, resulta mucho más práctico: no hace falta cortar porciones, se puede preparar con varias horas de anticipación y queda ideal para reuniones o celebraciones.

Cómo hacer tiramisú con caramelo salado

Ingredientes (6 porciones)

  • 200 g de queso mascarpone (o queso crema)
  • 200 ml de crema de leche
  • 100 g de azúcar
  • 100 g de vainillas
  • 100 g de azúcar para el caramelo
  • 50 g de manteca
  • 50 ml de crema de leche para el caramelo
  • 1 cucharadita de sal gruesa o sal marina
  • Cacao amargo para decorar (opcional)

Receta paso a paso

  1. Prepará la crema: batí el mascarpone con los 100 g de azúcar hasta obtener una mezcla lisa. Incorporá la crema de leche batida a medio punto con movimientos envolventes.
  2. Hacé el caramelo salado: derretí los 100 g de azúcar en una sartén hasta que tome un color ámbar. Sumá la manteca y los 50 ml de crema caliente, mezclá hasta integrar y agregá la sal al final.
  3. Armá las copas: colocá una capa de vainillas apenas humedecidas en leche, café o agua tibia. Cubrí con crema de mascarpone y agregá una cucharada de caramelo salado.
  4. Repetí las capas: alterná vainillas, crema y caramelo hasta completar las seis copas.
  5. Enfriá: llevá a la heladera durante al menos 4 horas para que el postre tome consistencia.
  6. Decorá y serví: espolvoreá cacao amargo justo antes de llevar a la mesa. Si querés, agregá apenas unos cristales de sal marina para potenciar el sabor.
Servido en copas individuales, este postre es una opción práctica, elegante y perfecta para preparar con anticipación (Imagen creada con IA).
Servido en copas individuales, este postre es una opción práctica, elegante y perfecta para preparar con anticipación (Imagen creada con IA).

El secreto para que el caramelo salado quede perfecto

La clave es no cocinar demasiado el azúcar. Cuando alcance un tono ámbar intenso, retiralo del fuego antes de que se oscurezca, ya que podría volverse amargo. Al incorporar la crema caliente, hacelo de a poco para evitar salpicaduras.