
El desempleo en Colombia, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), bajó a 8,1% en julio de 2026, 0,7 puntos porcentuales (pp) menos que en julio de 2025 (8,8%), ante la creación de 578.000 empleos y un aumento de 418.000 personas en la fuerza de trabajo.
El dato alivió el balance nacional, pero dejó abiertas dudas sobre la solidez del empleo privado y el peso de la contratación pública.
Pese a que hasta el séptimo mes del años habían 24,5 millones de ocupados, varios analistas advirtieron fragilidad, porque buena parte del avance se concentró en empleo público y trabajo por cuenta propia, mientras la informalidad siguió en 54,5% y las 13 áreas metropolitanas dieron señales de enfriamiento.
La reducción de la desocupación respondió a dos movimientos: la población desocupada cayó en 160.000 personas y, al mismo tiempo, la fuerza de trabajo aumentó en 418.000. El cruce explica el descenso de la tasa en una medición que llegó después de varios meses con registros de un solo dígito.

Cómo se repartieron los nuevos empleos
La mayor parte de los nuevos puestos se concentró en:
- Administración pública, salud y educación: sumaron 404.000 personas.
- Comercio y reparación de vehículos: 158.000 personas.
- Construcción: 156.000 personas.
En el otro extremo, los mayores retrocesos aparecieron en los sectores:
- Agropecuario: 204.000 empleos menos.
- Transporte y almacenamiento: 69.000 menos.
- Actividades financieras y de seguros: 39.000 menos.
El mapa sectorial mostró así un avance muy concentrado y caídas fuertes en ramas distintas a las que empujaron el resultado general.
Por posición ocupacional, los trabajadores por cuenta propia explicaron 72% de los nuevos empleos, con 413.000 personas adicionales. En total, esta categoría reúne a 10,1 millones de ocupados y cerca del 85% no tiene derechos laborales como seguridad social.
También crecieron el segmento de:
- Patrón o empleador: 150.000 personas.
- Empleado del Gobierno: 130.000.

El empleo particular, en cambio, apenas aumentó en 39 mil, uno de los registros más bajos para esa categoría. La informalidad se mantuvo en 54,5%, equivalente a 13,4 millones de personas. El economista senior de DAVIbank Daniel García sostuvo que en el último año hubo una reducción marginal desde 54,8% hasta 54,5%.
Gremios alertan por el peso de la contratación pública
El presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, destacó el alivio que supone el dato general, aunque puso el foco en la calidad de los puestos creados. Dijo que “la reducción de la tasa de desempleo y su permanencia en niveles de un solo dígito durante varios meses constituye una señal positiva para el mercado laboral”.
Sin embargo, criticó que “los resultados también evidencian que persisten desafíos importantes en materia de generación de empleo formal y de calidad. La creación de puestos de trabajo continúa concentrándose principalmente en el sector público y en el trabajo por cuenta propia, mientras que el empleo particular registra un crecimiento limitado”.
Mac Master relacionó el análisis con el impacto que puede dejar el terremoto de 7,4 grados del pasado 10 de agosto en las poblaciones afectadas del suroccidente del país. “Esta situación adquiere especial relevancia frente a las poblaciones afectadas por el terremoto. La reconstrucción puede convertirse en una oportunidad para generar empleo y dinamizar las economías locales, pero también existe el riesgo de que, ante la pérdida de empleos y fuentes de ingreso, aumenten las formas de ocupación informal”, anotó.
Insistió en que, “por eso, será fundamental que la recuperación esté acompañada de condiciones que permitan crear empleos formales, sostenibles y con protección social”.

El dirigente empresarial también pidió reforzar las condiciones para que el sector privado aumente su capacidad de contratación. “Impulsar el crecimiento económico y la inversión será determinante para generar más oportunidades laborales formales y para que el proceso de reconstrucción contribuya a recuperar las capacidades productivas de las regiones afectadas”, destacó.
Frenesí de contrataciones del gobierno Petro
Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco), Jaime Cabal, destacó que el grueso del avance fue gracias a la contratación estatal. “La población ocupada aumentó 2,4% pero al excluir al sector público la variación fue de sólo 0,8%”, precisó.
Cabal agregó que “el incremento en el número de ocupados se explica en un 70% por el frenesí de contrataciones que el gobierno Petro impulsó en su fallido intento por mantener su equivocado y funesto “modelo” anti empresa”. También afirmó que “mientras que el empleo en el sector privado apenas creció 0,4% en julio, en el sector público el incremento fue de un desbordado 16,1%”.
Según él, el cambio de Administración modifica el ambiente económico, aunque no garantiza una baja adicional del desempleo en el corto plazo.
“Con el cambio de Administración se respira un más saludable clima de los negocios y una recuperación de la confianza. Sin embargo, es posible que en el corto plazo la reducción en la tasa de desempleo en el país tienda a estancarse porque las cifras laborales dejarán de estar infladas ante la necesaria y esperada reducción del gasto público improductivo que ha llevado la situación fiscal a unos niveles de deterioro sin precedentes en nuestra historia”, remarcó el presidente de Fenalco, Jaime Cabal.

Señales de desaceleración en las grandes ciudades
El economista senior de Credicorp Capital Diego Camacho explicó que la baja del desempleo prolonga una tendencia observada durante los últimos 18 meses. Aun así, advirtió que el origen de esa mejora obliga a mirar con más detalle el papel del Estado. Sentenció que “el sector público es el gran empleador”.
Señaló que la trayectoria cambia cuando se observa lo ocurrido en las 13 áreas metropolitanas. Allí, dijo, “empieza a frenarse esa dinámica de creación de puestos de trabajo”, mientras la población desempleada total se redujo 6,9% interanual y en ese grupo de ciudades aumentó 2%.
La diferencia también apareció del lado de la ocupación. En el total nacional el empleo creció 2,4%, pero en las 13 áreas metropolitanas el avance estuvo entre 0,6% y 0,7%.
El economista senior de DAVIbank Daniel García coincidió en que el mercado laboral mantuvo un desempeño favorable en julio, aunque con una pérdida de ritmo frente a abril y mayo. Según su análisis, de los 578.000 empleos creados en el último año, apenas 79.000 se concentraron en las 13 ciudades principales. Eso implica que 86% de los nuevos puestos surgió en zonas rurales y territorios intermedios, que agrupan poco más de la mitad del empleo nacional. Planteó que esa desaceleración podría responder, en parte, al efecto del incremento del salario mínimo sobre las decisiones corporativas.