
Un estudio con datos de casi un millón de personas en el Reino Unido encontró que consumir bebidas muy calientes se asoció con un riesgo tres veces mayor de carcinoma de células escamosas de esófago, un subtipo de ese cáncer.
El trabajo, publicado en International Journal of Cancer, analizó a 977.282 adultos y detectó además que quienes tomaban seis o más bebidas calientes por día tenían un 71% más de riesgo de desarrollar ese tumor.
“Es un estudio relevante que refuerza algo que ya conocíamos: consumir bebidas a temperaturas muy elevadas de manera habitual puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago”, dijo a Infobae el médico oncólogo y ex presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) Diego Kaen (MN 1.898).
El especialista añadió una aclaración sobre la forma de leer el dato principal: “El dato de que el riesgo se triplica debe interpretarse como un aumento relativo, no como que una de cada tres personas vaya a enfermarse”.
El hallazgo se observó en un subtipo de tumor y no en todos los cánceres de esófago

Los autores siguieron a los participantes durante un promedio de 14,2 años en el Estudio del Millón de Mujeres y 11,1 años en el Biobanco del Reino Unido. En ese período registraron 2.348 casos incidentes de cáncer de esófago, de los cuales 1.045 fueron carcinomas de células escamosas y 1.303 adenocarcinomas.
El trabajo halló que tomar bebidas a una temperatura percibida como “muy caliente”, en comparación con “tibia”, se vinculó con un riesgo 3,17 veces mayor de carcinoma de células escamosas de esófago, incluso después de ajustar por la frecuencia de consumo. En cambio, no encontró una asociación clara con el adenocarcinoma, el otro gran subtipo de cáncer esofágico.
La investigadora principal, Keren Papier, epidemióloga nutricional sénior del departamento de salud pública de la Universidad de Oxford, dijo al diario The Telegraph: “Esto se suma a la evidencia existente de que beber bebidas muy calientes podría aumentar el riesgo de carcinoma de células escamosas de esófago”.
La cantidad diaria también mostró una relación con el riesgo

Además de la temperatura, el estudio evaluó cuántas bebidas calientes consumían los participantes. Después de controlar ese factor, los investigadores observaron que beber seis o más bebidas calientes al día se asoció con un aumento del 71% en el riesgo de carcinoma de células escamosas, en comparación con quienes consumían menos de seis.
En el resumen del artículo, los autores estimaron que el 14% de los casos de ese subtipo de cáncer en el Reino Unido podrían evitarse si las personas que hoy toman bebidas “muy calientes” pasaran a consumirlas a una temperatura más cercana a la categoría “caliente”. En declaraciones recogidas por The Guardian, el equipo señaló que la temperatura y la frecuencia de consumo “representan objetivos útiles para la prevención” de ese tumor.
Papier explicó además a ese diario que una de las preguntas que buscaba responder el estudio era si lo observado en otras regiones del mundo también se repetía en contextos occidentales. “Lo que no estaba tan claro era si esto también se aplicaba a las temperaturas a las que se suelen consumir las bebidas calientes en las poblaciones occidentales”, indicó.
Los especialistas apuntan al daño térmico repetido sobre la mucosa del esófago

La hipótesis que plantean trabajos previos es que el calor puede lesionar de manera repetida las células que recubren el esófago. Ese daño favorecería inflamación crónica y, con el tiempo, podría contribuir al desarrollo de cáncer.
Kaen resumió esa idea en estos términos: “La evidencia apunta a la temperatura y al daño térmico repetido sobre la mucosa del esófago, más que a la bebida en sí”. También remarcó que “en cuanto al tipo de bebida, no hay un tipo de bebida específico, es la temperatura de la bebida”.
En la misma línea, el médico oncólogo y ex presidente de AAOC Claudio Martin (MN 82.958), también consultado por Infobae, señaló que “el cáncer en general depende de la inflamación crónica” y consideró en ese sentido que “un trauma térmico podría ocasionar cáncer”.
Según explicó, “es muy probable que asociado a la inflamación crónica que pueden producir bebidas muy calientes que se toman en forma prolongada, tenga relación con la posibilidad de aumento del cáncer de esófago”.
En la Argentina, el hallazgo vuelve a poner el foco en la temperatura del mate

Para Kaen, el mensaje tiene una lectura local inmediata. “Para nosotros, en la Argentina, el mensaje es especialmente importante por el mate”, advirtió. Y agregó: “No se trata de dejar de tomar mate, sino de evitar tomarlo hirviendo”.
El médico insistió en que el punto central no está en una infusión particular, sino en cómo se la consume. “No es solamente la temperatura. Está relacionada con daño del epitelio, con daño del esófago”, dijo. Martin coincidió en ese punto al recordar que “ya habían sido publicados algunos estudios sobre el aumento de la frecuencia de cáncer de esófago y el consumo de mate”, una asociación “probablemente” vinculada también a la temperatura.
El trabajo refuerza una línea previa de investigación, pero tiene límites metodológicos

Los propios especialistas consultados marcaron cautelas. Kaen señaló que “también hay que ser prudentes: es un estudio observacional y la temperatura fue informada por los participantes, no medida directamente”. Por esa razón, agregó, “no permite afirmar que exista una temperatura exacta a partir de la cual una persona desarrollará cáncer”.
Martin hizo una observación similar. “En general, todos estos estudios epidemiológicos siempre es difícil aislar de otros factores de riesgo, como consumo de alcohol, tabaco”, afirmó. También remarcó que “la temperatura está autorreferida, no hay un valor de temperatura” y que “tampoco es posible saber cuánto tiempo, qué período de tiempo aumenta el riesgo”.
En The Guardian, el profesor de oncología oral molecular Muy-Teck Teh, de la Universidad Queen Mary de Londres, dijo que el hecho de que la temperatura fuera percibida por cada participante “puede haber afectado a los resultados”. Según planteó, todavía no está claro si quienes prefieren bebidas muy calientes tienen alguna diferencia en la sensibilidad térmica o de la mucosa que complique la interpretación causal.
Qué temperatura se considera muy caliente

El nuevo estudio se apoya en antecedentes internacionales. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó en 2016 el consumo de bebidas por encima de 65°C (149°F) como “probablemente carcinogénico para humanos”.
Kaen recordó ese antecedente y aclaró su alcance: “La IARC clasifica desde 2016 el consumo de bebidas por encima de 65 °C como probablemente carcinogénico para humanos. Ese umbral proviene de la evaluación previa de la evidencia; el nuevo estudio británico no midió la temperatura real de cada bebida”.
Qué recomiendan los expertos para bajar el riesgo

Los investigadores y los expertos coincidieron en un consejo simple. “La recomendación práctica es sencilla: dejar enfriar la bebida hasta que resulte cómoda para tomarla”, dijo Kaen.
Fiona Osgun, jefa de información sanitaria de Cancer Research UK, propuso “dejar que la taza se enfríe un poco antes de tomar un sorbo” o agregar un poco de leche fría, en declaraciones a The Telegraph.
Osgun agregó que las medidas más importantes para reducir el riesgo de este cáncer siguen siendo “no fumar y reducir el consumo de alcohol”. Martin sumó otros factores que elevan el riesgo, como “esofagitis crónicas, esófago de Barrett”, y concluyó que “un factor más puede predisponer aún más para el cáncer de esófago”.
Papier sostuvo ante The Telegraph que ahora “se necesita más investigación para identificar las temperaturas exactas de las bebidas relacionadas con este mayor riesgo”, una pregunta que el nuevo trabajo, pese a su tamaño, todavía no respondió.




