La industria del vino se encuentra atravesando un momento de transición, con una coyuntura compleja. Es que, en estos últimos años, se conocen historias de bodegas, principalmente pequeñas, que acusan síntomas de crisis, incluso varias que quedaron en el camino.

Entre las causas, la retracción del consumo interno, un fenómeno similar en el mundo donde el vino perdió espacio, y el estrés financiero que varias bodegas muestran quedan a la cabeza de la lista.

La crisis vitivinícola, empero, no alcanza solo a pequeños bodegueros, sino que también llegó a grandes industrias como Norton, Bianchi  o Casamontes, por mencionar algunas.

La contracara de este fenómeno encuentra lugar en otros grandes jugadores del mundo del vino. Quienes tienen espalda para manejar las deudas y una participación dominante en el mercado, pueden sacar la cabeza para respirar.

Este contraste tan marcado, expresa el fenómeno de concentración de la producción, como sucedió en otros sectores agroindustriales, donde los grandes crecen -mucho- y los chicos sufren -mucho-. El punto culmine de esta foto se vivió en las últimas horas. Pues desde Cuyo, principal región vitivinícola, llegaron dos noticias casi en simultáneo.

La crisis, esta vez le tocó a una de las bodegas más antiguas del país. Casir Dos Santos S.R.L., la firma que administra la histórica Viña Maipú —fundada en 1862 y en actividad ininterrumpida desde entonces—, se presentó en concurso preventivo de acreedores tras un deterioro de liquidez que la dejó asfixiada por el corte en la cadena de pagos de sus clientes, la suba de los costos internos y el cierre casi total del acceso al crédito. El expediente quedó radicado en el Tercer Juzgado de Procesos Concursales de la Primera Circunscripción Judicial de Mendoza, a cargo del juez Pablo González Masanés, con la Dra. María Candelaria Pulenta como secretaria.

La empresa había formalizado la presentación el 29 de mayo de 2026, y el tribunal dispuso la apertura del proceso el 8 de julio. Al momento de acudir a la Justicia, Casir Dos Santos arrastraba compromisos por 384,2 millones de pesos con cinco entidades financieras y acumulaba 21 cheques rechazados por más de 74 millones de pesos.

La firma pidió además que la distribuidora eléctrica EDEMSA no le cortara el suministro por deudas anteriores a la presentación, al considerar que un corte podía paralizar por completo la actividad productiva. La Justicia hizo lugar al pedido y ordenó a la empresa de energía mantener el servicio —y restablecerlo si ya hubiera sido interrumpido—, además de disponer que las entidades bancarias mantengan abiertas las cuentas de la compañía, con restricciones para compensar deudas previas al concurso sin autorización judicial.

Detrás del expediente hay una historia de bodega que hasta hace poco parecía ir a contramano de la crisis. Viña Maipú fue adquirida en 2014 por los empresarios Gustavo Casir y Alan Dos Santos, quienes dos años después sumaron un nuevo socio y encararon un fuerte proceso de modernización que se sostuvo hasta 2023: invirtieron en tecnología, ampliaron la capacidad productiva, incorporaron personal y abrieron nuevos mercados, hasta llegar a exportar a 20 países.

Con nuevas líneas de fraccionamiento, la empresa combinó la elaboración de sus propias marcas con la producción para terceros, y hasta desarrolló un vino conmemorativo inspirado en el Mundial de fútbol. La bodega cuenta con 15 hectáreas propias de Malbec en Lunlunta, viñedos de Cabernet Sauvignon en Gualtallary y una finca en Agrelo ubicada a unos 950 metros sobre el nivel del mar.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, en agosto de 2026 la Argentina exportó 121.908 hectolitros de vino, un 27,8% menos que un año atrás, por un valor FOB de 45,6 millones de dólares, con una caída del 23%. Un informe de IERAL había marcado además que Mendoza exportó en el primer semestre del año un 36% menos vino fraccionado.

En el otro extremo se encuentra el Grupo Peñaflor, principal productor y distribuidor de vino del país, que anunció la construcción de una nueva bodega en Tunuyán, en pleno Valle de Uco, con una inversión de US$44 millones.

El proyecto se enmarca en un plan de inversiones que supera los US$75 millones y que la compañía prevé ejecutar antes de 2028, y contempla además la instalación de una línea de embotellado para su nueva categoría de bebidas listas para tomar, conocidas como RTD. La nueva planta comenzará a operar en la vendimia 2027 y tendrá capacidad para elaborar 15 millones de litros de vino a partir del procesamiento de 20 millones de kilos de uva.

El anuncio fue difundido este jueves a través de la cuenta oficial de la compañía en X, donde Peñaflor remarcó que continúa apostando por el desarrollo de la industria vitivinícola argentina. Minutos después, el ministro de Economía, Luis Caputo, replicó la publicación en sus redes y escribió: “Excelente, este es el camino. Felicitaciones”.

🍷 Seguimos apostando por el desarrollo de la industria vitinícola argentina.

Estamos invirtiendo US$ 44 millones en la construcción de una nueva bodega de última generación en Tunuyán, Mendoza.

Con tecnología de vanguardia comenzará a operar en la vendimia 2027. pic.twitter.com/aCVn7T9fCL

— Grupo Peñaflor (@GrupoPenaflor) September 10, 2026

Grupo Peñaflor es uno de los principales referentes del vino argentino a nivel global, con una red comercial que llega a más de 95 mercados y un portafolio que incluye marcas como Trapiche, Finca Las Moras, El Esteco, Navarro Correas y Frizzé. La compañía viene además de un proceso de diversificación de su negocio: en julio de este año se asoció con Grupo Caffo para asumir la distribución exclusiva de Cinzano en todo el país, luego de haber incorporado en 2022 la distribución de la cerveza Antares y de mantener, desde 2013, una alianza con Diageo para la comercialización de sus marcas.