La evaluación del riesgo en crowdequity exige revisar al desarrollador, su experiencia, el capital propio aportado y los costos y márgenes proyectados.

El financiamiento participativo permite que varias personas aporten dinero a una empresa o proyecto desde una plataforma digital.

Pero el resultado para quien invierte cambia según el mecanismo elegido: el crowdlending implica prestar dinero a cambio de intereses, mientras que el crowdequity supone adquirir una participación y asumir el resultado del negocio.

Ambas alternativas pueden aplicarse a proyectos inmobiliarios. Una empresa que necesita recursos para comprar un terreno, elaborar expedientes o financiar una obra puede recurrir a aportes de distintos inversionistas. La diferencia está en el vínculo que se crea entre quien pone el dinero y la compañía que lo recibe, según un análisis de Inversiones IO.

En el crowdlending, el inversor entrega un préstamo con plazo e intereses

El crowdlending funciona como un crédito colectivo. En lugar de recibir dinero de un solo banco o inversionista, una empresa obtiene préstamos de varias personas a través de una plataforma.

Antes de aportar, el inversor conoce las condiciones centrales: cuánto dinero prestará, qué tasa de interés recibirá, cuál será el plazo de la operación y en qué fechas la empresa deberá realizar los pagos, explica Inversiones IO.

El resultado del crowdequity queda atado al precio de venta de las viviendas, los costos, los plazos y la velocidad de colocación de las unidades.

La compañía tiene la obligación de devolver el capital prestado y pagar los intereses acordados. Ese esquema ofrece mayor previsibilidad que una inversión accionaria, aunque no elimina el riesgo: si la empresa enfrenta problemas financieros, puede incumplir sus pagos.

Quien participa en esta modalidad prioriza, por lo general, ingresos periódicos y una fecha prevista para recuperar el dinero. No se convierte en propietario del proyecto ni participa directamente de una ganancia mayor si el negocio supera las expectativas iniciales.

En el crowdequity, el participante compra una parte del negocio

El crowdequity opera con una lógica distinta. La empresa recibe aportes de capital y, a cambio, entrega acciones o participaciones. El inversor pasa a ser socio de la compañía o del proyecto que se financia.

En este caso no hay una tasa fija, un cronograma obligatorio de pagos ni una devolución garantizada del capital. El retorno depende de la evolución de la operación, sostiene Inversiones IO.

El crowdlending obliga a la empresa a devolver el capital y pagar intereses, aunque el riesgo persiste si enfrenta problemas financieros.

Si se trata de un desarrollo inmobiliario, los resultados estarán ligados al precio de venta de las viviendas, la velocidad con que se vendan las unidades, el costo de los materiales, el cumplimiento de los plazos y los gastos financieros, operativos y tributarios.

El inversor recibe una parte proporcional de las utilidades, una vez que se vendan las unidades y se cubran los costos. También puede obtener ganancias si vende su participación a un valor superior. Pero, si aparecen demoras, sobrecostos o ventas hundidas, el rendimiento puede ser menor al esperado e incluso puede haber pérdida de capital.

La información sobre el proyecto será clave antes de invertir

La principal diferencia práctica es sencilla: en el crowdlending se financia una deuda; en el crowdequity se participa de la propiedad y de los resultados de un negocio.

Por eso, antes de entrar en un esquema de participación accionaria, el inversor debería revisar quién es el desarrollador, qué experiencia tiene, cuánto capital propio aporta y cuáles son los costos y márgenes proyectados.

El crowdequity permite invertir en mercado inmobiliario con montos menores y diversificar entre proyectos, aunque puede inmovilizar el capital y no garantiza ganancias.

También debe conocer los riesgos del proyecto, los posibles escenarios de salida y la información que recibirá durante la ejecución de la obra. La rentabilidad proyectada no equivale a una rentabilidad asegurada.

Un factor que puede dar mayor alineación entre las partes es que el promotor mantenga dinero propio invertido. Así, el desarrollador también queda expuesto al resultado económico de la operación.

El modelo apunta a personas con un horizonte de mediano plazo

El crowdequity puede resultar adecuado para personas interesadas en el mercado inmobiliario que no quieren comprar ni administrar directamente una propiedad. Permite ingresar con montos menores que los requeridos para adquirir una vivienda, una oficina o un local.

Además, abre la opción de repartir el capital entre distintos proyectos, desarrolladores o ubicaciones. Esa diversificación reduce la concentración del riesgo en un solo inmueble, aunque no elimina las pérdidas posibles.

El mercado inmobiliario peruano mantiene una demanda sostenida, aunque su evolución depende de factores como el acceso al crédito, los costos de construcción y la disponibilidad de suelo.

A cambio, el inversor debe aceptar que su dinero puede permanecer inmovilizado por más tiempo. No es una alternativa pensada para quien necesita recuperar el capital en una fecha determinada o busca pagos periódicos definidos.

Inversiones.io informó que superó los S/300 millones colocados mediante su plataforma de financiamiento participativo. La empresa cuenta con autorización de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) para operar con crowdlending desde 2022 y con crowdequity desde julio de 2026.