
Una afección visible en los párpados podría ser una señal de advertencia de mayor riesgo de infarto, ictus o accidente cerebrovascular, según un estudio que siguió durante hasta 10 años a miles de pacientes.
La investigación halló que las personas con xantelasma, unas placas amarillentas alrededor de los ojos, registraron más ataques cardíacos, derrames cerebrales y ataques isquémicos transitorios que quienes no presentaban esa lesión.
El xantelasma se forma por la acumulación de colesterol y otras grasas en células inmunitarias de la piel, un proceso que puede acompañar alteraciones metabólicas y la aterosclerosis, la enfermedad en la que se acumulan depósitos grasos en las arterias.
Los autores plantearon que la lesión podría actuar como un marcador visible de riesgos aún no detectados y que otros mecanismos biológicos requieren más investigación.
Qué señal en el rostro puede anticipar un mayor riesgo cardiovascular

El foco del trabajo está en el xantelasma, una alteración cutánea que aparece cerca de los párpados y que suele motivar consultas por razones estéticas. Aunque esas placas no se consideran peligrosas por sí mismas, los autores plantean que pueden servir como marcador visible de problemas cardiovasculares y cerebrovasculares que todavía no fueron detectados.
La investigación fue publicada en la revista Atherosclerosis y evaluó si esa señal externa se relaciona con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares adversos mayores, un grupo que incluye infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y ataque isquémico transitorio.
Qué es el xantelasma y por qué aparece alrededor de los ojos

El xantelasma se manifiesta como manchas o placas amarillas, por lo general blandas, en la zona de los párpados. Esas lesiones se forman cuando ciertas células del sistema inmunitario, los macrófagos, acumulan colesterol y otras grasas.
En muchos casos, la aparición de estas placas se vincula con alteraciones en los lípidos en sangre, aunque esa relación no es obligatoria. Es decir, una persona puede tener xantelasma sin presentar niveles elevados de colesterol en un análisis, un punto que también quedó reflejado en el estudio.
Por qué los investigadores lo vinculan con infartos y accidente cerebrovascular

La hipótesis parte de su relación con la aterosclerosis, el proceso en el que se acumulan placas grasas en las arterias y se reduce el flujo sanguíneo. Ese mecanismo está detrás de una parte importante de los ataques cardíacos y de los derrames cerebrales.
Los autores, de la Universidad de Stanford, señalaron en el trabajo que la relación entre xantelasma y riesgo cardiovascular había mostrado resultados dispares en estudios previos. Por eso buscaron medir esa asociación en una población amplia y con seguimiento prolongado.
Qué encontró el nuevo estudio

El análisis utilizó datos de la red de registros electrónicos de salud TriNetX, una base de datos sanitaria. Los investigadores identificaron a 17.925 pacientes con xantelasma y los compararon con el mismo número de controles con presbicia, una condición visual elegida para asegurar que ambos grupos hubieran pasado por exámenes oculares.
Antes del análisis, fueron excluidas las personas que ya habían tenido infarto, accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio. Luego, las cohortes fueron emparejadas para comparar la incidencia de esos eventos al año, a los cinco años y a los diez años.
Cuánto aumentó el riesgo en personas con xantelasma

Durante el primer año de seguimiento, el 1% de los pacientes con xantelasma sufrió un infarto de miocardio, frente al 0,35% del grupo de control. En accidente cerebrovascular, la diferencia fue de 0,95% contra 0,30%, mientras que en ataque isquémico transitorio fue de 0,60% frente a 0,19%.
La brecha continuó en los controles posteriores. A los cinco años, la incidencia de infarto fue de 2,26% en el grupo con xantelasma y de 1,13% en los controles. En accidente cerebrovascular, los porcentajes fueron 2,25% y 1,03%. Para ataque isquémico transitorio, 1,60% y 0,74%.
El patrón también se mantuvo a los diez años. El estudio registró 3,13% de infarto frente a 1,73%, 3,00% de accidente cerebrovascular frente a 1,53% y 2,00% de ataque isquémico transitorio frente a 1,13%. Según los autores, todas las diferencias fueron significativas.
Por qué esta señal no debe generar miedo, pero sí consulta médica

Los resultados muestran una asociación, pero no prueban que el xantelasma cause por sí mismo un infarto o un accidente cerebrovascular. Lo que sugiere el estudio es que estas placas pueden ser un indicio de que existen factores de riesgo cardiovasculares no diagnosticados o no controlados.
Los investigadores también observaron que las tasas de eventos fueron parecidas entre los pacientes con xantelasma tuvieran o no niveles altos de grasas en sangre. Ese dato indica que el colesterol elevado no explicaría por completo la relación y que podrían intervenir otros mecanismos.
Qué recomiendan los médicos ante la presencia de estas manchas
A partir de estos hallazgos, los autores sostienen que la presencia de xantelasma puede justificar una evaluación clínica más amplia. Eso incluye revisar presión arterial, perfil lipídico, glucosa y otros factores vinculados con la salud cardiovascular.
En el artículo, los investigadores escribieron que “el xantelasma puede considerarse un factor de riesgo para futuros eventos cardiovasculares adversos mayores”. También indicaron que el seguimiento por parte de médicos de atención primaria puede ayudar a detectar condiciones subyacentes y a ordenar medidas preventivas en una etapa temprana.
Qué cambios pueden ayudar a reducir el riesgo cardiovascular

El estudio menciona estrategias habituales de prevención, como modificaciones en el estilo de vida, control de la hipertensión y tratamiento con agentes hipolipemiantes cuando un profesional lo considere necesario. La idea es intervenir antes de que aparezcan eventos mayores.
En esa línea, la utilidad del xantelasma no estaría en la lesión en sí, sino en su valor como señal clínica visible. Detectarlo en una consulta dermatológica u oftalmológica podría abrir la puerta a estudios complementarios y a un control más estrecho de los factores de riesgo.
Qué dudas siguen abiertas sobre la relación entre xantelasma y salud cardiovascular

Pese al tamaño de la muestra y al seguimiento de largo plazo, el trabajo no responde por qué algunas personas con estas placas tienen más riesgo cardiovascular incluso sin alteraciones claras en los lípidos. Esa pregunta queda abierta para futuros estudios.
Los autores plantearon que nuevas investigaciones podrían ayudar a precisar qué mecanismos biológicos conectan al xantelasma con la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, y si ese marcador puede incorporarse de forma más sistemática a la evaluación del riesgo.
Muchas personas consultan por estas placas por una cuestión cosmética. Sin embargo, el estudio sugiere que esa marca visible en el rostro también puede orientar a los médicos hacia un problema silencioso que, en algunos casos, tarda años en dar síntomas.




