
El escenario previsto para el fenómeno El Niño costero mantiene en alerta a Perú. La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) estima una probabilidad igual o superior al 62% de que el evento alcance una magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027. La pregunta central ahora es cuándo comenzará a perder fuerza este calentamiento del mar frente a la costa peruana.
El último pronóstico de la comisión sitúa la fase de mayor intensidad desde este mes hasta enero próximo. Para febrero y marzo de 2027, la previsión ubica al evento entre los niveles fuerte y extraordinario.
Después, durante el otoño 2027, la magnitud empezaría a descender de forma gradual: primero a fuerte, luego a moderada y débil, hasta alcanzar una condición neutra. La evolución dependerá de la actualización de los indicadores oceánicos y atmosféricos.

La fase extraordinaria se extendería hasta el inicio del otoño de 2027
El vocero del Enfen, Luis Vásquez, explicó que el cambio respecto del comunicado emitido a mediados de agosto está en el aumento de la probabilidad de una fase extraordinaria. El reporte previo todavía contemplaba con mayor peso un escenario fuerte. La variación responde a la evolución observada en el Pacífico y a las proyecciones de los modelos que siguen la temperatura superficial del mar.
Si se concreta ese escenario, las anomalías de la temperatura superficial del mar superarían los 3,5 °C desde septiembre hasta el inicio del otoño de 2027. El Niño costero extraordinario coincidiría además con un evento en el Pacífico central.
Esa combinación puede extender la duración de sus efectos y modifica las previsiones para varias regiones. Vásquez indicó que la máxima intensidad no equivale por sí sola a todo el impacto, pues también importa cuánto tiempo permanece el fenómeno.
Los meses con mayor posibilidad de lluvias intensas serán los del verano de 2027, sobre todo febrero y marzo, según el vocero. En la costa norte y la costa central, el periodo húmedo comenzaría a mostrar un aumento desde noviembre. El aporte adicional de vapor asociado al calentamiento marino elevaría las precipitaciones, los caudales de los ríos y la posibilidad de desbordes, inundaciones, activación de quebradas y huaicos.
El patrón no sería igual en todo el país. La proyección apunta a un déficit de lluvias en la sierra sur, el altiplano y sectores de la Amazonía, mientras otras zonas afrontarían mayores volúmenes de agua.
Para la comisión, ese contraste exige atender dos riesgos distintos: las inundaciones en territorios expuestos y el estrés hídrico en áreas donde las precipitaciones resulten insuficientes para la población, los cultivos y la crianza de animales.
La duración del fenómeno definirá parte de sus efectos en Perú
La duración será otro elemento bajo vigilancia. Vásquez comparó el posible ciclo con episodios anteriores y recordó que el Niño costero de 2017 produjo lluvias intensas durante cuatro meses. Los eventos fuertes de 2015-2016 y 2023-2024 se extendieron por más de un año, con efectos en la pesca, la agricultura y la temperatura del aire. El pronóstico actual proyecta condiciones hasta mayo de 2027.
El Enfen señaló que las medidas preventivas deberán concentrarse en las zonas vulnerables. Entre ellas figuran la limpieza y descolmatación de cauces, la protección de poblaciones cercanas a ríos y las acciones frente a la falta de agua en la sierra. El comunicado de la comisión está previsto para la quincena de septiembre y permitirá revisar si la fecha de descenso se mantiene.