Darwin murió sin poder demostrarlo. 150 años después, la ciencia acaba de darle la razón con una planta carnívora

La naturaleza tiene una asombrosa capacidad para esconder a sus depredadores más eficientes a plena vista, y a día de hoy seguramente haya muchas plantas a nuestro alrededor que son carnívoras y no lo sabemos. Esto es lo que le ocurrió en 1875 al mismísimo Charles Darwin, que en su obra Insectivorous Plants planteó que ciertas especies de plantas alpinas parecían tener una extraña afición por atrapar insectos. Pero, por desgracia, murió sin poder demostrarlo. 

Ha cambiado. Ahora, un siglo y medio después, la ciencia le ha terminado dando la razón, y más concretamente un equipo internacional de investigadores que ha sido capaz de confirmar que la Saxifraga candelabrum, una planta que parecía inofensiva, es en realidad una letal devoradora de insectos. 

Este gran descubrimiento fue publicado a principios del mes de agosto y representa un hito botánico que nos ha hecho darnos cuenta de que, pese a que creemos conocer mucho de lo que nos rodea, en realidad hay demasiados secretos. 

En 1770, el abuelo de Darwin se apostó 1.000 libras a que inventaba una máquina capaz de hablar. Y casi las gana
En 1770, el abuelo de Darwin se apostó 1.000 libras a que inventaba una máquina capaz de hablar. Y casi las gana