Salvador Nasralla propuso buscar destinos laborales alternativos para hondureños afectados por el fin del TPS. (FOTO: Infobae)

La pérdida del Estatus de Protección Temporal (TPS) para hondureños en Estados Unidos abrió una nueva pregunta: si algunos no pueden permanecer legalmente allí, ¿podrían trasladarse directamente a otro país en lugar de regresar a Honduras?

El excandidato presidencial propuso al Gobierno de Nasry Asfura iniciar negociaciones con Canadá y España para buscar oportunidades laborales para hondureños afectados por la terminación del TPS, especialmente trabajadores con experiencia en construcción y otros oficios.

“Hay que hacer un censo ahorita a través de los consulados”, planteó Nasralla, quien también sugirió buscar opciones en otros países europeos.

España tiene una puerta que ya existe

De los países mencionados, España presenta un antecedente particularmente relevante.

El Gobierno español incluye a Honduras entre los países con los que mantiene acuerdos para la regulación y gestión de flujos migratorios laborales, dentro de mecanismos de contratación en origen y migración circular.

Eso no significa que un hondureño que perdió el TPS pueda viajar automáticamente desde Estados Unidos y comenzar a trabajar en España.

Una eventual reubicación en terceros países requeriría acuerdos y vías migratorias legales, no un traslado automático. (FOTO: La Prensa)

Se necesitarían ofertas de trabajo, autorizaciones de residencia y empleo y el cumplimiento de los procedimientos migratorios españoles.

Pero sí existe una infraestructura institucional sobre la cual ambos gobiernos podrían intentar ampliar cupos o crear programas específicos.

Canadá también necesita trabajadores, pero impone requisitos

Canadá mantiene diferentes programas para contratar trabajadores extranjeros cuando existen necesidades de mano de obra.

En buena parte de los casos, el interesado necesita primero un empleador canadiense, y ese empleador puede estar obligado a obtener una evaluación de impacto en el mercado laboral (LMIA) antes de que el extranjero solicite su permiso.

Canadá dispone de programas para incorporar trabajadores extranjeros cuando existen necesidades de mano de obra. (FOTO: Año Escolar en Canadá)

Durante 2026, Canadá también mantiene medidas especiales para determinados empleadores rurales que recurren a trabajadores extranjeros temporales.

Por eso, una eventual negociación hondureña tendría que ir más allá de una conversación diplomática: necesitaría empresas dispuestas a contratar, perfiles laborales identificados y mecanismos legales para procesar trabajadores.

El TPS terminó, aunque su situación atravesó una batalla judicial

Estados Unidos anunció en julio de 2025 la terminación de la designación de Honduras bajo TPS, inicialmente efectiva el 8 de septiembre de 2025. El Gobierno estadounidense argumentó que las condiciones que justificaban la protección ya no persistían.

Una jueza federal bloqueó la terminación a finales de diciembre de 2025, pero en febrero de 2026 una corte de apelaciones suspendió aquella decisión mientras continúa el litigio, permitiendo nuevamente al Gobierno avanzar con la terminación.

Para los hondureños afectados que no cuentan con otra condición migratoria, perder el TPS significa perder la protección específica frente a deportación y la autorización laboral vinculada al programa.

No implica, sin embargo, que todos sean deportados inmediatamente ni que ninguno pueda tener otra vía migratoria individual.

El reto sería trasladar empleos, no solamente personas

Ahí está la parte más ambiciosa de la propuesta de Nasralla.

Después de décadas en Estados Unidos, muchos beneficiarios tienen experiencia laboral, familias, patrimonio y vínculos económicos construidos allí.

Una negociación con España o Canadá tendría sentido únicamente si consigue conectar esa mano de obra con puestos reales, permisos legales y condiciones para establecerse o trabajar temporalmente.

España mantiene acuerdos con Honduras para gestionar determinados flujos migratorios laborales. (FOTO: La Prensa)

Nasralla los calificó como los “héroes” que sostienen al país y pidió al Gobierno evitar que sean abandonados.

La propuesta, por tanto, abre una alternativa interesante, pero todavía está lejos de ser un plan migratorio.

El verdadero desafío sería convertir la idea de “reubicarlos” en convenios capaces de garantizar algo mucho más concreto: que un hondureño pueda salir legalmente de Estados Unidos y llegar a otro país con un empleo esperándolo.