Miserable es la persona que actúa con bajeza, mezquindad, crueldad o falta de escrúpulos, especialmente cuando se aprovecha del dolor, la debilidad o la vulnerabilidad de otra persona. Lo que estamos viendo en las últimas horas en la Argentina es una catarata de miserables que no se ponen en el lugar de la gente herida, de la gente lastimada.
Tomemos el tema de la inseguridad. Vemos todos los días casos de jóvenes de 14, 15 y 16 años que matan por matar en el Conurbano. Sin embargo, la jueza Marta Pascual no solo anuló el nuevo Régimen Penal Juvenil, sino que poco a poco vamos conociendo su oscuro pasado.
En un video registrado en 2023, Pascual recordó uno de los casos más impactantes de su carrera: un joven que violó a su hija recién nacida hasta causarle la muerte. “Ustedes no saben lo que era el cuerpo de esa chica. Ver las pericias era indignante”, dijo la jueza ante estudiantes universitarios. Sin embargo, a pesar de haber integrado el tribunal que lo condenó a 25 años de prisión, reconoció que ya no tomaría la misma decisión. “Yo hoy no se lo daría”, afirmó. Esperaba que los tribunales superiores le dijeran que la pena era demasiado alta. Todos la confirmaron.
Ergo: tenemos una jueza que, ante un monstruo que abusó y violó a su propia hija hasta matarla, considera que no debería estar tanto tiempo en prisión. A esto me refiero cuando digo que estamos en manos de seres miserables y despreciables. No hacen empatía con las víctimas. Hacen empatía con los delincuentes. Se ponen una y otra vez del lado del asesino, del violador, del abusador, del ladrón, del corrupto. ¿Y la nena? Mala suerte. ¿Y la familia rota? Mala suerte. Lo importante es el “pobre pibe” que cometió un delito porque está excluido de una sociedad que no lo integra. ¿Quién es la víctima? El violador. Y así estamos, con esta corriente garantista nefasta, hace casi 30 años.
Hay algo más: en un video registrado durante un motín en el Instituto de Menores de Lomas de Zamora en 2023, la jueza Pascual aparece actuando prácticamente como delegada de los presos. Uno de los internos, Kevin, le dice: “Queremos celulares”. Y la jueza responde textualmente: “Todo lo que pidieron lo anotamos y lo fuimos consiguiendo”. Hasta donde entiendo, una jueza le tiene que decir a un delincuente que está haciendo un motín, que eso es ilegal, que es resistencia a la autoridad, privación de la libertad, daño, amenazas, coacción, y que eso solo le va a complicar su situación. Pero Pascual decidió negociar con el chorro y prometerle celulares.

Esa laxitud, ese garantismo, ese buenismo nos trajo hasta acá. ¿Cómo estamos hoy? Dos asesinatos por día en la provincia de Buenos Aires. Según una encuesta de la Facultad de Psicología de la UBA, el 76% de la gente evita caminar por el barrio, el 70% cambia el camino para volver al hogar, el 55% no baja el vidrio en el semáforo, el 38% llama a casa para que abran la puerta del garaje y el 10% compró armas para defenderse. ¿Por qué la jueza no lo entiende? Porque tiene custodia. Y porque gana casi $14 millones por mes.
¿Qué dice el exministro Sergio Berni? Habla de “garantismo bobo”. Doctor Berni: dígaselo a su amigo Axel Kicillof. Ese gobernador gasta en pavadas en lugar de gastar en seguridad.
- Geles lubricantes íntimos: $500 millones.
- Pauta oficial 2025: $58.300 millones.
- Penes de madera para ESI: $4.980.000.
- Viajes de egresados 2022/2023: $61.828 millones.
- Programa Carnaval es Cultura: $206 millones.
Agarre algo de todo eso para cárceles, para chalecos, para armas, para policías, para cuidar a la gente.
Por eso digo que el ser miserable es aquel que prioriza al delincuente por sobre el honesto. Pero también es un miserable aquel que usa el dolor ajeno de manera oportunista para hacer política. Por ejemplo, la nueva barbaridad que dijo Alberto Fernández. ¡Cuánta oscuridad tenés que tener en el alma para decir algo así! Solo un verdadero miserable, canalla, indigno, perverso, carroñero y despreciable puede usar el suicidio de un soldado para sacar ventajita política. Resulta que ahora se preocupan por los granaderos. ¿Saben cuánto ganaba un granadero con Alberto Fernández? $250.000. Y los granaderos tenían que lidiar todos los días con situaciones como las de Tamara Pettinato en la Casa Rosada. Pero dice Alberto que a él no le suicidaban los granaderos.
Lo mismo ocurre con la educación. En las últimas horas hubo una avalancha de declaraciones de kirchneristas indignados con los resultados de las pruebas PISA. ¿Qué ocurrió? La Argentina tuvo su peor resultado en 20 años: quedó en el puesto 72 de 91 países. En Matemática, el 76% no alcanzó el nivel mínimo. En Lectura, el 59%. En Ciencias, el 59%.
Estas son las consecuencias de años de destrucción del sistema educativo: un año y medio con las escuelas cerradas durante la pandemia, chicos con la cabeza destrozada, chicos que perdieron amigos, chicos deprimidos, ruptura del lenguaje tradicional, interrupción de exámenes en la provincia de Buenos Aires, suspensión de las amonestaciones. Sin embargo, ahora sí se preocupan por la educación, después de haber cometido una verdadera tragedia educativa. Lo que generó esta gente fue ausentismo crónico, abandono escolar, sobre-edad escolar, pérdida de autoridad del docente en el aula, escuelas sin calefacción, escuelas sin gas y récord de paros docentes. De pronto tienen una epifanía y dicen: “¡Qué importante la educación!” No sean hipócritas.
Lo mismo ocurre con el sindicalismo. Estuvieron cuatro años en silencio. De pronto se despertaron y piden “paro por tiempo indeterminado”. Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, líder de los maquinistas, lo dijo públicamente. Pregunta: ¿cuántos paros le hizo la CGT al gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, con el 211% de inflación, la devaluación, los sueldos miserables y las jubilaciones de US$80? Paros generales: cero. Marchas: cero. ¿Y cuántos paros generales le hizo la CGT a Milei? Cuatro en tres años. ¿Es sindicalismo o es política?
A esto me refiero cuando hablo de seres miserables. La peor miseria no está en los bolsillos, sino en el alma.
Opiniones libres; hechos sagrados.




