Para que un actor deje de ser él mismo y se convierta en un personaje, muchas veces hace falta más que maquillaje. Detrás de una transformación pueden existir moldes, esculturas, prótesis de silicona, acrílico dental y horas de trabajo que el espectador jamás llega a imaginar.
Rebeca Martínez lleva alrededor de dos décadas dedicada a ese universo y fue la responsable de algunas caracterizaciones que llamaron la atención en los últimos años.
Entre sus proyectos más recientes están las prótesis que Sofía Gala y Griselda Siciliani utilizaron para interpretar a Moria Casán en su serie biográfica, y los dientes con los que Luisana Lopilato se convirtió en Pepita la pistolera. Dos trabajos muy diferentes que tienen algo en común: fueron pensados especialmente para cada actriz y requirieron un extenso proceso previo al rodaje.
En diálogo con TN Show, Rebeca habló sobre sus inicios, repasó su trayectoria en el cine como maquilladora de efectos especiales y compartió el detrás de escena de su oficio.
Cómo fueron sus inicios en el universo del maquillaje FX para películas
Rebeca nació y se crió en Arrecifes, provincia de Buenos Aires, y su primera escuela fue el salón de su mamá, que era peluquera y maquilladora. “Yo soy hija única, entonces la acompañaba a todos los congresos y ahí mamé el maquillaje y el pelo en cuanto a estética”, recordó.
Pero hubo algo que la llevó un paso más allá. Durante la secundaria, mientras buscaba qué estudiar, se cruzó con un folleto que terminó marcando su rumbo. “Me dieron un librito en el que decía que había cursos de efectos especiales y dije ‘esto quiero yo’”, contó.

La decisión fue inmediata. Se mudó a Buenos Aires para capacitarse y empezó a buscar la manera de entrar a un mundo del que todavía sabía poco. Una de las puertas de entrada fue un videoclub especializado en cine de terror y fantástico llamado Mondo Macabro.
“Ahí conocí gente y empecé a trabajar en películas independientes... Tenía un amigo que estudiaba producción, entonces yo maquillaba en sus cortos y así arranqué”, precisó.
Los secretos detrás de una transformación
El trabajo de Rebeca requiere conocimientos que van mucho más allá de la caracterización tradicional, por lo que hizo cursos de escultura, medicina forense y mecánica dental, además de haber pasado por una escuela industrial electromecánica, donde aprendió a trabajar con distintos materiales. “Uno va viendo qué necesita y se va formando”, dijo.
Su trabajo comienza mucho antes de que el actor llegue al set. Cuando recibe un guion o le piden desarrollar un personaje, analiza qué transformaciones son necesarias y cómo llevarlas a cabo para conseguir el resultado deseado.

“Todo lo que tiene que ver con realización se trabaja en preproducción a partir de la impresión de cada actor”, comentó. Y explicó: “Para hacer los dientes de Pepita, le saqué un copiado de dientes a Luisana y trabajé sobre eso para que le calzaran bien. A Griselda y a Sofía se les hizo un copiado de sus pechos y las prótesis se modelaron sobre eso para que les quedaran perfectas”.
Detrás de cada pieza hay un proceso que puede llevar semanas. La paciencia es fundamental, porque antes de llegar al resultado final hay que copiar al actor, corregir esa copia, realizar moldes y contramoldes y, finalmente, producir la pieza.
Las prótesis de Moria Casán: el desafío del peso y el agua
Uno de sus trabajos más llamativos fue la creación de las prótesis que utilizaron Sofía Gala y Griselda Siciliani para interpretar a Moria Casán en la serie biográfica de Netflix. A la hora de llevarlas al set, hubo dos grandes desafíos: el peso de la silicona y el agua.
Rebeca explicó que la silicona es el material que mejor reproduce la apariencia de la piel y el movimiento, pero cuando se necesitan volúmenes grandes, el peso puede convertirse en un problema. Y si bien existen materiales más livianos, advirtió que no logran el mismo nivel de realismo.

El agua también puede convertirse en un enemigo. Las prótesis deben quedar perfectamente adheridas a la piel y, aunque se utilicen productos para fijarlas y cubrir sus bordes, la humedad y la transpiración pueden hacer que comiencen a despegarse.
“Podría decirse que el agua, la transpiración y el peso son enemigos”, resumió.

Pero había otro detalle: las prótesis de silicona no pueden reutilizarse. “Se hace una por cada vez que se colocan porque tienen un borde de un material que, cuando la pegás, se disuelve, entonces se elimina el borde y no se ve en dónde está pegada”, precisó.
Las prótesis se realizaron exclusivamente para las escenas de desnudos. Por eso, en el caso de Griselda se utilizó una sola pieza, mientras que Sofía necesitó tres.
Los dientes de Luisana Lopilato para convertirse en “Pepita la pistolera”
El trabajo con Luisana Lopilato tuvo otra dificultad. La prótesis debía modificar la apariencia de la actriz, pero al mismo tiempo tenía que permitirle hablar con naturalidad.

En este caso los dientes fueron realizados en acrílico dental, el mismo material utilizado para las dentaduras postizas. “En vez de ocupar espacio de dientes que no hay, se hace sobre la dentadura de los actores, por eso tiene que ser superfina porque si no se nota mucho”, contó.
Además, se trataba de una pieza que la propia actriz podía ponerse y quitarse.

La perfección detrás de cada transformación y los sueños pendientes
Aunque lleva dos décadas trabajando en el rubro, Rebeca reconoce que todavía siente nervios antes de una filmación. “Creo que me sigue doliendo la panza cada vez que tengo que ir a un rodaje”, confesó.
La razón tiene que ver con su propia exigencia. “Cuando me llega un laburo estoy superfeliz, me encanta, lo amo. Cuando lo tengo que hacer tengo terror de que salga mal. Soy muy perfeccionista, nunca hay algo que me guste del todo como queda o siento que lo podría haber hecho de otra manera. Pero después es como que ya está”, comentó entre risas.
A lo largo de su carrera, trabajó con heridas, cortes, cabezas y diferentes caracterizaciones, pero hubo un caso que le produjo una sensación diferente: la recreación de Alicia Muñiz para la serie Monzón, en la escena de la exhumación.
“Ahí sí me dio... no sé si impresión, porque yo vi la autopsia y cómo estaba... pero juegan otras cosas”, recordó. En ese caso, explicó, la dificultad no estaba únicamente en la caracterización sino también en todo lo que implicaba trabajar sobre un caso real.
Después de tantos años, Rebeca todavía tiene proyectos pendientes. Entre ellos, un sueño que permanece intacto: trabajar alguna vez en una película de Hollywood.




