El rumbo económico del Gobierno de Javier Milei volvió a quedar en el centro de un fuerte debate, con posiciones enfrentadas sobre el equilibrio fiscal, el endeudamiento de las familias y el impacto del ajuste en el empleo y los sectores más vulnerables. En A Dos Voces (TN), el diputado de UxP Nicolás Trotta, el libertario Lisandro Almirón y el legislador del MID Oscar Zago protagonizaron un intenso cruce sobre el presente y el futuro de la Argentina.
“Es un divorcio del Gobierno con distintos sectores de la sociedad”, comenzó Trotta al inicio del debate. El diputado comparó el crecimiento de la industria con la realidad económica de la población: “Es un Estado que no tiene la más mínima empatía con los sectores sociales que están sufriendo las consecuencias de sus políticas”.
Por su parte, Almirón respondió: “La empatía tiene que ver con un modelo superador, con el país que heredamos todos los argentinos”. En esa línea, remarcó que recién hace cinco meses, con la mayoría en el Congreso, comenzaron a sancionar leyes “sin el palo en la rueda de la oposición”.

Zago, que reconoció el trabajo realizado por la administración de Javier Milei para bajar la inflación y alcanzar el equilibrio fiscal, advirtió que la situación social requiere respuestas que vayan más allá de las cuentas públicas. El diputado del MID aseguró que se perdieron puestos de trabajo y que millones de argentinos están endeudados, y cuestionó que el Gobierno no atienda con mayor profundidad esos problemas: “Hay que generar otro tipo de política porque verdaderamente no podés desproteger. ¿Qué hacemos? ¿Los esperamos en el cementerio? De ninguna manera”.
En ese aspecto, Zago planteó que millones de argentinos atraviesan problemas financieros y cuestionó la falta de políticas para quienes quedaron atrapados en la morosidad. Como ejemplo, destacó una iniciativa impulsada en Chubut para ofrecer créditos con tasas más accesibles y volvió a apuntar contra la ausencia de respuestas cuando se trata de préstamos.
“El problema de la morosidad es multifactor”, subrayó Almirón. Y defendió la importancia del acceso al crédito e incluso relató el caso de un trabajador que, según contó, pudo sostener su negocio gracias al financiamiento de una fintech.
Trotta se sumó nuevamente al debate y amplió las críticas al Gobierno, cuestionando el ajuste en áreas como las universidades, la discapacidad y la obra pública. “Están excluyendo a los fundamentales de la sociedad”, lanzó. También aseguró que el “superávit fiscal es falso” porque el desorden de la economía fue “trasladado a las familias argentinas.

En paralelo, Almirón destacó que la propuesta del Gobierno para mantener el equilibrio fiscal evita tomar el rumbo de crear nuevos impuestos, tomar créditos o emitir.
“Hay que entender que el endeudamiento genera un mal hábito si empezás a premiar a la persona en la cultura del no pago y decirlo a viva voz ‘no vamos a pagar’”, agregó. En ese momento, la charla comenzó a tensarse cuando el libertario señaló: “¿Usted se acuerda lo que hicieron cuando estuvieron en el Congreso? Que entraron y dijeron ‘no vamos a pagar la deuda’ ¿Qué pasó con la Argentina? La Argentina y el crédito hipotecario se desmoronó, se desplomó”.
“Están dejando afuera al Sistema Universitario Nacional, no pagan el incentivo docente, metiéndole la mano a los docentes de corriente, sacándole el 10% del sueldo”, respondió Trotta. A ese comentario, Almirón lanzó: “No pagamos la barbaridad que quisieron hacer, utilizaron a los jueces amigos para generar cosas, lo hicieron en la ley laboral, lo hicieron en universidades, en discapacidad”.
“Están rompiendo lo que funcionaba en la Argentina”, contestó Trotta, mientras que su par libertario argumentó que “lo que quieren es volver al pasado”.
Cuando el legislador opositor reclamó que el Gobierno dejara de ajustar los fondos destinados a discapacidad, Almirón lo cuestionó por el origen de los recursos necesarios para financiarlos. Ante ese planteo, Trotta retrucó: “No lleven adelante iniciativas como el RIGI que le dan grandes beneficios a las empresas”.

Trotta también advirtió sobre la pérdida de empresas y puestos de trabajo: “Estamos llevando un proceso que implica desangrar a nuestro país con una crueldad que tiene este presidente, que dice ‘yo estoy salvado’”.
Zago, por su parte, adoptó una posición intermedia: reconoció la necesidad de atraer inversiones, pero cuestionó algunas formas del Gobierno y sostuvo que la confianza también depende de las señales que dan los funcionarios: “Son las formas malas del ministro de Economía, donde te incentiva a vos al decir ‘vení, invertí, sacá la plata del colchón’, pero él la tiene afuera, el 95%, él y su familia. Entonces, cuando los industriales escuchan dicen ‘hay algo que falla acá’, no van a llover las inversiones si ponemos esta actitud”.
Desde el oficialismo, Almirón volvió a cuestionar el modelo económico del kirchnerismo y sostuvo que la Argentina no puede regresar a un sistema de mayor intervención estatal, impuestos y endeudamiento.
En medio de las acusaciones cruzadas, Zago pidió dejar atrás las discusiones permanentes sobre el pasado. “Tenemos que terminar con el riesgo Cuca, el riesgo Zago, el riesgo periodístico, el riesgo industrial. Terminemos con eso”, ironizó.



