(CMLL / Jesús Beltrán)

El Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) atraviesa una etapa en la que la presencia femenina también se ha extendido al cuerpo arbitral. Entre quienes han asumido esta responsabilidad destacan La Vaquerita y La Comandante, dos exluchadoras que encontraron en esta función una nueva manera de permanecer vinculadas al mundo de los encordados.

Ambas tuvieron que cerrar sus respectivas etapas como luchadoras profesionales por diferentes circunstancias, pero ahora enfrentan un desafío completamente distinto: hacer cumplir las reglas frente a algunas de las mujeres con las que anteriormente compartieron vestidor.

Este viernes espectacular en Arena México, las dos serán reconocidas junto con sus compañeros réferis por la labor que desempeñan durante las funciones del CMLL.

La Vaquerita encontró una nueva forma de vivir la lucha libre

Para La Vaquerita, dejar atrás su faceta como luchadora significó comenzar un proceso de adaptación a una posición diferente dentro del cuadrilátero. Su experiencia previa le permite comprender desde otra perspectiva lo que ocurre durante los combates.

La exluchadora considera que haber vivido las luchas desde dentro representa una ventaja al momento de desempeñarse como réferi.

“Es un poco más fácil saber cómo llevar la lucha, ya que nosotros estuvimos ahí luchando, entonces ya sabemos. Pero sí es muy emocionante estar arriba y pues estamos felices en esta nueva etapa”.

Sin embargo, una de las principales dificultades fue modificar la relación que anteriormente tenía con sus compañeras. Ahora debe asumir una posición de autoridad y dejar claro que su función dentro del ring es completamente distinta.

“Yo soy la que imparte la ley”

(CMLL / Jesús Beltrán)

La Vaquerita reconoció que al principio no fue sencillo establecer esa nueva distancia con quienes anteriormente compartían con ella la actividad como luchadoras.

“Ahora te tienes que hacer respetar, porque fue un poco complicado; porque antes éramos compañeras y ahora no, espérame, ahora no estoy de luchadora. yo soy la que imparte la ley y ahora me vas a respetar”.

La transformación implica dejar de pensar como una competidora para asumir el papel de quien debe controlar las acciones, observar las faltas y tomar decisiones durante cada enfrentamiento.

La Comandante tuvo que escuchar a su propio cuerpo

(CMLL / Jesús Beltrán)

La historia de La Comandante tuvo un camino diferente. En su caso, el retiro de la lucha libre estuvo relacionado con las señales que comenzó a recibir de su propio cuerpo.

Antes de abandonar los cuadriláteros, decidió prepararse para una nueva etapa y comenzar a estudiar, consciente de que necesitaba encontrar una alternativa profesional.

“El cuerpo me empezó a avisar que ya era tiempo de dejar la lucha libre, me empecé a preparar, antes de todo esto yo me puse a estudiar, dije tengo que hacer algo porque algo no anda bien en mí”.

Ahora, como réferi, encontró una manera distinta de continuar cerca de la disciplina que marcó buena parte de su trayectoria.

Cinco meses como réferi y un nuevo reto

La Comandante todavía se encuentra en una etapa de aprendizaje. Su experiencia como luchadora le permite conocer la dinámica del ring, pero estar fuera de la competencia y encargarse de imponer las reglas representa una responsabilidad completamente diferente.

“Poco difícil porque apenas son cinco meses los que estoy cumpliendo de réferi y pues la verdad sí, es es difícil porque a veces estoy nerviosa. No es lo mismo subir a luchar arriba de un ring a ser la persona que impone la ley”.

Además, la convivencia con sus antiguas compañeras puede generar momentos curiosos, especialmente cuando existe una rivalidad o una cuenta pendiente de su época como luchadora.

“Los aficionados nos provocan tanto, pero como ahora ya hay un poco de cordura, ya no podemos responder. Las compañeras igual, con Tessa, cada vez que me encuentro con ella es la que siempre me dice, ¡vente porque yo me quedé con ganas de luchar contra ti!, le digo, ¡no puedo!”.

La Vaquerita disfruta los gritos desde las tribunas

La relación con los aficionados también cambió, pero La Vaquerita asegura que nunca ha tenido problema con los apodos o las ocurrencias que recibe desde las gradas.

Por el contrario, considera que esa interacción representa una muestra de que continúa conectada con quienes siguen su trayectoria.

(CMLL / Jesús Beltrán)

“La verdad es que a mí nunca me ha molestado nada de eso. Pues hay que entrarle, ¿no? Hay que entrarle a la dinámica, a la magia de que crea el, el, el aficionado, siempre y cuando, pues haya un-- este, una línea. No, jamás me ha molestado, todo lo contrario. Siempre me, siempre me, siempre me ha emocionado que me griten, volteo, los ubico, me da risa y yo bien.”

Incluso mantiene algunas bromas con personajes que forman parte del ambiente luchístico, como ocurre con Shockercito.

“De hecho, cuando veo a Shockercito siempre le digo: “Tú y yo de, de, de, de pareja, ¿eh? Tú y yo de pareja. Estamos del mismo tamaño y el mismo look.”

Los aficionados también le han colocado nuevos apodos desde que asumió su función como réferi, algo que lejos de incomodarla disfruta plenamente.

“Es un placer que me griten, de verdad es, es, es alimento para mí, para mí como, como luchadora y ahora como réferi que me griten.”

Una nueva vida dentro del CMLL

Aunque La Vaquerita y La Comandante ya no suben al cuadrilátero para buscar una victoria, ambas encontraron en el arbitraje una manera de continuar formando parte de la lucha libre profesional.

Ahora su misión es diferente: controlar los combates, hacer respetar el reglamento y tomar decisiones frente a luchadores que conocen desde hace años.

Su reconocimiento en Arena México representa precisamente eso: destacar a quienes, desde una posición distinta a la de los protagonistas de cada combate, también cumplen una función indispensable para que el espectáculo pueda desarrollarse sobre el ring.